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GRAN BRETAÑA, EL DESCALABRO Y DEBILITAMIENTO DE LOS CONSERVADORES, NO ES EL FINAL, ES SOLAMENTE EL COMIENZO DE UNA LUCHA.

GRAN BRETAÑA, EL DESCALABRO Y DEBILITAMIENTO DE LOS CONSERVADORES, NO ES EL FINAL, ES SOLAMENTE EL COMIENZO DE UNA LUCHA.

Diego Carmoni, desde Londres
Las recientes elecciones de Gran Bretaña, le dieron un duro golpe político a la  primera ministra Theresa May. El resultado fue el producto de una avalancha de sentimientos anti austeridad de millones de trabajadores y jóvenes, y de ira por las consecuencias devastadoras de la disminución incesante de los salarios, los recortes en los beneficios sociales y la destrucción de los servicios sociales esenciales.
 
Esto produjo el aumento del apoyo al Partido Laborista (PL), bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn, que resultó en un aumento del Partido Laborista en un 10 por ciento del número de votos, y se sitúa a un dos por ciento del 42 por ciento de los Tories. Entre las generaciones más jóvenes, dos tercios de los de 18 a 24 años votaron por el PL y más de la mitad de los de 25 a 34 años.
 
Los medios de comunicación que hicieron una campaña odiosamente sucia, sufrieron un enorme shock. En la medida en que sus predicciones universales de una victoria aplastante de los conservadores, no era mas que una propaganda política burda, el resultado demostró hasta qué punto están alejados de las experiencias y preocupaciones de la gran masa de la población, los plumíferos al servicio de la burguesía.
 
Estas elecciones han repicado campanas de alarmas dentro de los mas poderosos países imperialistas, ya que fue una indicación importante de la respuesta de los trabajadores en uno los  países imperialistas mas importantes, lo que puede transformarse en un ejemplo a nivel internacional, y demuestra la crisis y debilidad del sistema. Al mismo tiempo que ratifica que la unidad de los trabajadores, no pasa de moda y amenaza el sistema de explotación. Las ganancias de Corbyn demuestran que si Bernie Sanders hubiera sido el candidato presidencial demócrata, él, y no Donald Trump, estaría en la Casa Blanca.
 
Debido a la decisión de Theresa May de llamar a una elección general rápida, le salió el tiro por la culata, Gran Bretaña trata de formar un gobierno de minoría, negociando en estos momentos un acuerdo de trabajo propuesto por Theresa May con el Partido Unionista Democrático (PUD). Esto deja a Theresa May en una situación muy difícil. Aunque el PUD respaldo abandonar la Unión Europea y tiene una línea dura contra el Sinn Fein, el PUD apoya un Brexit suave que excluye que Gran Bretaña salga del mercado único y se opone a la restauración de una frontera dura entre Irlanda del Norte y la república en el sur. También se opone a grandes extensiones de recortes sociales de los conservadores, que tiene un fuerte impacto en la población debido a la deprimida economía de Irlanda del Norte.
 
Hoy domingo 11 de junio, los partidarios del  PUD organizaron un desfile de la Orden Naranja en Irlanda del Norte, recreando el desembarco del rey Guillermo en 1690 en la ciudad costera del condado Antrim, la batalla de Boyne, celebrando la victoria protestante histórica, y la ligada con el recuerdo realista paramilitar del PUD.
 
Para dar una idea de cuales son hoy día los que apoyan un gobierno de minoría de Theresa May,  citamos el diario The Guardian de hoy: «Soy un lealista y Ulsterman», explico Mervyn, un individuo de Larne, mientras enrollaba su faja al final del desfile. «He votado PUD. No quiero que Jeremy Corbyn entre al gobierno. Theresa May está débil por el momento. El PUD ha apoyado a los conservadores durante años».
Otro lealista, luciendo un orgullo el rojo y azul de Ardoyne, preguntó: «¿Será Theresa May o el PUD que está en el poder? Si el Sinn Féin se niega a tomar sus asientos en Westminster ese es su problema. Salieron del gobierno de Irlanda del Norte en Stormont, por que no reconocen el gobierno de Westminster.
 
Lejos de la orilla del mar en Carrickfergus, farolas en las fincas tierra adentro flameaban las banderas paramilitares de la Fuerza Voluntaria de Ulster (UVF). Los muros de los extremos de los frontales mostraban murales con dibujos paramilitares reacondicionados, recién retocados. Una pintura de la Ulster Defense Association (UDA) lleva el lema, en latín e inglés, «Nos atrevemos a defender nuestros derechos. Ninguno nos dividirá «, y abajo la imagen de dos pistoleros balaclavados.
 
La ciudad ha sido el escenario de una pelea interna de la Asociación de Defensa del Ulster (ADU) el grupo paramilitar y vigilante más grande Ulster en Irlanda del Norte. Se formó en septiembre de 1971 y emprendió una campaña militar de casi veinticuatro años contra los republicanos y los católicos. La ADU ha sido responsable de dos asesinatos este año. Esa actividad visible ha planteado preguntas apremiantes sobre la relación de la DUP y su líder, Arlene Foster, con grupos paramilitares. El asesinato de Colin Horner, en un parque del supermercado North Down, frente a su hijo de tres años el mes pasado después de huir de una  pelea de la ADU en Carrickfergus, reavivó los temores de la comunidad por la violencia y las extorsiones de las mafias proteccionistas antirrepublicanas.
 
Hoy Theresa May es una muerta política caminando. Su reputación está en ruinas y grandes sectores de su partido están reclamando su sangre. Aunque parece que los conservadores han descartado un desafío de liderazgo inmediato, debido a que solo en una semana mas comienzan las negociaciones por la salida de Gran Bretaña de la Comunidad Europea. Solamente por eso  Theresa May se ha salvado, pero sus días están contados, por que en cualquier momento le reventará en la cara el acuerdo con el DUP, o será desafiada por alguno de sus colegas, que se caracterizan por ser tan despiadados políticamente, como los que se deshicieron de Julio Cesar.
 
Mientras tanto en la izquierda hay un alto grado de satisfacción e incluso de euforia entre los trabajadores y los jóvenes por la humillación que sufrió Theresa May y los torys. Esto es comprensible, pero lo que se necesita después del 8 de junio es un análisis sobrio y una clara perspectiva política. Después de todo, los conservadores todavía están en el poder y, a pesar de su crisis política, están trabajando para crear los cambios políticos necesarios para imponer su agenda de austeridad y planes para la escalada de la guerra en Irak, Siria y las provocaciones a Irán.
 
La radicalización de las masas con sus beneficiarios políticos iniciales, se ha producido, porque siempre ha existido que la clase obrera responda, con su instinto de clase, usando su propia experiencia, utilizando sus partidos tradicionales al no tener un partido revolucionario, como por ejemplo fue el caso de Chile en 1970. En estos momentos la clase obrera, busca su unidad con todos los que están en lucha, sin presentar ultimátums y sin dogmatismo, etc. Pero hay que ser muy cuidadoso, la burocracia del Partido Laborista cuenta con más de un siglo de experiencia en la utilización de la retórica de «izquierda», como medio para disciplinar a la clase obrera y asegurar su subordinación al partido y sus aliados en la burocracia sindical. Hoy, algunos de los Blairites (Partidarios de Tony Blair) van a utilizar sus maniobras tratando de suavizar a Corbyn. Antes del resultado de las elecciones del jueves, el co-arquitecto de los «renovados», Peter Mandelson, dijo que él estaba trabajando todos los días para el retiro de Corbyn. Hoy día cínicamente declara que Corbyn se ha ganado su derecho a dirigir el partido, pero tendrá que convertirse en políticas más «ecuménicas» y eliminar las zanjas que impidan la formación de la coalición más amplia, que incorpore al centro político, como la propuesta por el Financial Times. Corbyn, ha mantenido que el partido está regido por programa aprobado en el manifiesto, y no está por negociar ese manifiesto.
 
La clase obrera obviamente se está moviéndose hacia la izquierda. La tarea de los socialistas revolucionarios no es adaptarse al nivel de conciencia existente, sino alinearla con las tareas revolucionarias hechas necesarias por la escalada de la crisis del capitalismo británico y mundial.
Esto significa oponerse a todos los esfuerzos para subordinar el desarrollo de la lucha de clases a las fortunas parlamentarias del Partido Laborista.
 
Los conservadores han salido de la elección divididos y debilitados. Ahora necesitamos construir un movimiento para forzarlos a salir del poder. El 8 de junio fue el comienzo y no el final. Fue el comienzo de un movimiento para sacar a los conservadores y crear una sociedad socialista que ofrezca educación gratuita, vivienda digna y un trabajo bien pagado para todos.
 
El éxito de Jeremy Corbyn ahora necesita ser reforzado urgentemente. Ya los trabajadores han decidido apoyarlo, en los últimos días, mas de 150.000 personas mas ingresado al PL, rebasando ya mas de ochocientos mil militantes. Hay que demandar que el movimiento sindical debe convocar a una manifestación nacional inmediata de «Tories Out» «Fuera los Torys», contra la austeridad, pidiendo el desmantelamiento de los ataques conservadores contra el NHS, las escuelas y la abolición de las tasas de matrícula.
 
Tal demostración podría movilizar millones de trabajadores, y convertirse en el trampolín para una huelga general. Esto a su vez podría obligar a May a convocar a una nueva elección general.
Al mismo tiempo, Jeremy Corbyn y la izquierda laborista deben hacer un llamamiento claro a las municipalidades laboristas para que dejen de aplicar los recortes de los torys !Ya¡
En una campaña corta, un número muy impresionante fue convencido de votar por Corbyn a pesar de su escepticismo inicial acerca de si iba a implementar su programa. Este escepticismo es el resultado de las traiciones de los «renovados» del laborismo, y de la experiencia de las municipalidades laboristas, quienes a nivel local que han aplicado más del 40% de recortes en los servicios desde 2010.
 
Para consolidar el entusiasmo que se generó para Corbyn en la elección es necesario dejar claro ahora que se opone a cualquier otro recorte municipal, y que este gobierno Tory es demasiado débil para obligar a los concejales laboristas a implementarlos.
 
Esto es particularmente importante en las áreas urbanas, donde la oleada de apoyo a Corbyn es más fuerte, y donde cada municipalidad en Inglaterra tiene elecciones el próximo año.
 
Esto requiere la introducción de una re selección obligatoria de diputados. Las próximas elecciones generales podrían ser en cualquier momento y el PL no debe enfrentarse a otra elección con mayoría de candidatos burócratas, que se oponen a Jeremy Corbyn.
 
Esto debe combinarse con la democratización del partido, incluyendo la restauración de los derechos de los sindicatos, y dar la bienvenida a todos los genuinos socialistas en una federación socialista democrática.
 
Estas medidas podrían crear un partido que pudiera realmente reunir a todos los jóvenes, socialistas, obreros y activistas de la comunidad y los trabajos inspirados por Jeremy Corbyn en una poderosa fuerza de masas.
 
Esta campaña electoral general ha introducido ideas socialistas a una nueva generación. Eso es enormemente positivo. También ha dado una idea, sin embargo, de hasta qué punto los capitalistas van a intentar y sabotear cualquier intento de introducir políticas en interés de muchos, no de los pocos.
 
La hostilidad que enfrenta Jeremy Corbyn en la oposición es sólo una pálida sombra de cómo intentarían descarrilar un gobierno dirigido por Jeremy Corbyn. Para evitar esto se plantea la necesidad de medidas socialistas de gran alcance, incluyendo la nacionalización de las 100 o más grandes corporaciones y bancos que dominan la economía de Gran Bretaña, a fin de poder introducir un plan socialista democrático.
 
Esto permitiría que un gobierno socialista comenzara a administrar la economía de manera planificada bajo el control y la gestión democrática de los trabajadores, lo que realmente sería «para muchos, no para los pocos». Lo que se necesita es el desarrollo de una lucha independiente de la clase obrera contra la desigualdad social y la guerra mediante la construcción dirección política socialista revolucionaria.

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