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VICTOR SERGE, ¿TRÁNSFUGA DEL ANARQUISMO?

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Pepe Gutiérrez-Álvarez

La existencia de un rechazo sectario por los “disidentes” resulta bastante representativa la explicación ofrecida por Germinal Gracia quien en su enciclopédica Antología del anarcosindicalismo comienza la definición evocando a los “tránsfugas” en la fase de la represión de Martínez Anido-Arlegui entre los cómplices de la policía que antes habían militado en la CNT.

A continuación, cuenta que “Durante los años 1920 y 1921 grandes esfuerzos fueron realizados por los rusos para ganar los líderes de estos grupos. Tuvieron un éxito parcial. Tom Mann de Inglaterra; (Alfred) Rosmer, (Pierre) Monatte y Monmousseau de Francia; (Andreu) Nin de España; William D. Haywood de los Estados Unidos hicieron más que pasarse a los comunistas y lograron llevarse con ellos muchos de sus partidarios en la ISR…” (la Internacional Sindical roja de la que Andreu Nin fue uno de los animadores) o sea de la Internacional Sindical Roja cuyo proyecto inicial era agrupar el sindicalismo revolucionario opuesta entonces a la Internacional reformista de Ámsterdam. Militante culto y aventurero, conocido en los medios confederales como “el Marco Polo de la anarquía”, Germinal no mostró el menor interés por saber quién estaban detrás de los nombres, que Tom Mann fue el más veterano de los brigadistas internacionales en España amén de una leyenda del socialismo británico, William D. Haywood, el más destacado del “wobblies” que no tardó mucho en fallecer.

Obviamente en la lista sobresalía Victor Serge que como cuenta entre otros Ferran Aïsa en nuestro libro “Victor Serge, la conciencia de la revolución” (obra colectiva publicada en Laertes, seguramente el estudio más completo aparecido en castellano sobre Serge) habían militado en el anarquismo en Francia, que participó como cenetista en la huelga general de agosto de 1917, A lo dicho por Germinal se le puede añadir las palabras del periodista anarcosindicalista Joan Ferrer en sus memorias: “No sé si sería un partidario del mínimo esfuerzo, pero lo cierto es que de la noche a la mañana pasa de anarquista individualista a autócrata del concepto de la revolución constante de Trotsky. Y éste le otorga su confianza, porque comprueba su inteligencia (…) Pero las cosas van mal para Trotsky, que tiene que escapar y va a México. Kilbatchiche, detrás.

Un enviado de Stalin asesina a Trotsky, y queda como cabeza visible del trotskismo nuestro Victor Serge le Rétif. La rueda de las vidas “(La revuelta permanente) Una manera en verdad sumaria de escribir la historia.

Conviene anotar ni Gracia ni Ferrer dan al concepto las mismas connotaciones cuando el “tránsfuga” viene para casa. Valga como ejemplo el caso harto simbólico de Helios Gómez, cuyo singular periplo artístico militante encajó incómodamente con una trayectoria organizativa que la llevó de la CNT al PCE y luego al BOC para pasar nuevamente al PCE y en plena guerra civil, regresa a la CNT donde fue acogido como un artista que no pudo renunciar a su verdadera naturaleza libertaria, de hecho, tan auténtica y tan compleja como las otras.

En sentido puesto, justo son de recordar lo dicho en un debate en torno al documental “Victor Serge, l´insurgé” de Carmen Castillo celebrado en el Museo de Santa Mónica en Barcelona, coincidimos en el que este nunca renunció a sus ideas primigenias, si acaso las fue madurando desde que en 1917 hizo lo creyó que había que hacer: tomar parte en una revolución concreta como antes lo había hecho en Barcelona sin dejar nunca de pensar por sí mismo. Se trata de eso y de trabajar en todo momento por la acción horizontal de hombres y mujeres que se hacen a sí mismos luchando por la libertad y la justicia.

Victor Serge fue el último gran revolucionario que pudo exiliarse de la Rusia de los procesos y del exterminio de toda una generación revolucionaria. Esto fue posible porque la presión de la izquierda cultural francesa y la movilización internacional (de la Oposición en especial), fue tal que León Bum le comunicó a Stalin que sí no permitía su libertad no podría firmar el acuerdo del Frente Popular en Francia…

Una vez en Francia y luego en México, Serge retomó su mochila. En ella cabía todas las lecturas anticapitalistas y antiestalinistas…

Actualmente se puede afirmar que se ha publicado la mayor parte de su obra, amén de un suma estudios dirigidos poir Pelai Pagès y menda, “Victor Serge, la conciencia de una revolución” (Laertes), a la que contribuimos colegas marxistas y anarquistas como Ferran Aïsa y Caludio Albertani e inclasificable como el inolvidable ángel García Pintado, que fue director de “Hermano Lobo” con la que nos reímos del franquismo en sus barbas (y también de nosotros mismos)

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