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Uruguay – Congreso de confirmaciones y reafirmaciones

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Claridad, Uruguay

Por Eleonor Ampuero

El Partido Socialista celebró su 50 Congreso Ordinario y  en  500 mujeres y varones socialistas radicó y se ejerció la soberanía. Este evento fue una autentica demostración de democracia y participación, que además  se saldó con un contundente pronunciamiento de confirmación de la línea política llevada adelante por la dirección saliente, junto  a una reafirmación de valores, ideas y propuestas socialistas.

El Congreso llevó el nombre del histórico referente Guillermo Chifflet, cuya semblanza fue trazada en un emotivo discurso de Gustavo González; las palabras de Flavia Coehlo hicieron parte del homenaje tributado  al  recientemente fallecido Artigas Barrios, socialista  desde 1948,  líder rochense, quien fuera diputado y dos veces Intendente, con una gestión que implico un cambio de faz para el departamento esteño.

Gustavo Gonzalez trazando la semblanza a Guillermo Chifflet

Recogiendo  la gestualidad  del evento, el pleno  del congreso que colmaba las instalaciones del Club Cordón, saludo con un sostenido y atronador aplauso  cuando José Díaz luego de asistir a la inauguración,  abandonaba la sala. Díaz es un símbolo y referencia mayor de todo el Partido Socialista y de la izquierda uruguaya.

G Civila y J Diaz, dos generaciones de dirigentes socialistas

Con la llegada de Gonzalo Civila a la secretaria general (2019) se inició una etapa de rectificación de  la línea partidaria, de variación de los estilos de hacer política dentro de una organización donde la existencia de corrientes con posturas diferentes, divergentes, es notoria y pública. Publicidad que también tiene que ver con el historial y la cultura de ese partido más que centenario, que nunca guardó bajo cuatro llaves  sus internas, ( siempre importantes y por momentos ríspidas), marcando la diferencia con otras formaciones de izquierda que responden a otras culturas. El debate y las confrontaciones de posiciones entre socialistas es expresión de una vida interna fermental y muestra apertura y apego a dosis importante de vida democrática. Como siempre ocurre, en esta oportunidad también  algunos de quienes se ubican en la minoría, formularon críticas sobre la calidad de la democracia en el seno del partido y el tratamiento que se les dispensa. Datos extraídos de las rendiciones de cuentas, desmienten estas afirmaciones, ya que primó la transferencia de recursos a las departamentales, se otorgaron  márgenes de libertad para establecer las alianzas electorales en los territorios, hubo   designación en sub secretaria y dos secretarias nacionales de integrantes de las minorías. Reveladora fue la no aprobación (por amplia mayoría) de las dos secretarias a cargo de dirigentes de la minoría.

No se puede dejar de indicar que la conducción  Civila obvió aplicar procedimientos disciplinarios a una serie de dirigentes y cuadros socialistas que en forma notoria desoyeron las definiciones electorales y directivas  del partido, apoyando otras candidatura y no convocando a votar a su propio partido; ese fue un gesto a favor de la unidad, que el secretario general asumió ante el Congreso, dejando sentado que eran muchos  que en su entorno y en la organización en general que disentían  con esa tolerancia en aras de no profundizar grietas.

Al aprobar en general  lo actuado por la  dirección cumplieron con el precepto de examinar el desempeño de la conducción  en el marco de la noción de la dirección colectiva.  Particular significación hay que atribuirle al unánime respaldo a la secretaría de finanzas, que piloteó con éxito un plan que permitió sanear las finanzas y economía partidaria que habían quedado fuertemente comprometidas.

El amplio respaldo recibido (80% de votos a favor de la Rendición de Cuentas de Civila) y el registrado para la orientación estrategia y política 4/5 del Congreso,  deben explicarse por “un estado del alma” (como así bien  lo expresara desde la tribuna uno de los congresistas) en el tejido de la estructura y base social socialista. El espaldarazo se extiende a la metodología de discusión, donde se introdujeron variantes, el documento de pre-síntesis partió de los aportes de los organismos (base y dirección) si bien hubo un reconocimiento general a los exiguos plazos para su discusión y tratamiento. Pero el viraje abarca también al estilo, la gestualidad,  los contenidos y las formas del mensaje, que están fuertemente asociados a la impronta del joven secretario general.

Hasta aquí algunos de aspectos de la confirmación, ahora repasemos lo medular de la reafirmación, los elementos para una rápida reseña los encontramos en el documento de Pre Síntesis de la Orientaciones Estratégica, el discurso de apertura de Civila y se condensan en la Declaración Final.

Con fuerza  en palabras de Civila se puso por delante  “la voluntad del Partido de ir hacia una alternativa de cambio social que no puede ser la repetición del progresismo de los 15 años anteriores”, aunque “tiene que pararse en las conquistas y en los logros del progresismo” y “también en sus errores”. “No se necesita una propuesta de retoque sino una de cambio radical que se plantee transformar estructuras, relaciones de poder”,  diciendo también: “El socialismo uruguayo no nació para maquillar la realidad sino para tratar de llevar adelante una transformación profunda”.

Las crisis, internacional y nacional estuvo en el centro, la primera caracterizada como una crisis global, una crisis profunda, que interpela la forma en que nos relacionamos los seres humanos entre nosotros, en que nos relacionamos con la naturaleza, un sistema que hace agua por todos lados, que genera mucha desigualdad, mucha injusticia. En tanto la crisis que se padece  Uruguay es un  efecto de las políticas de un gobierno que defiende intereses muy minoritarios, un sector muy rico, muy poderoso de la población, que está ajustando sobre el salario, sobre el gasto público, generando mucha violencia por parte del Estado hacia los sectores más pobres, más trabajadores. No dejaron  de caracterizar a Cabildo Abierto partido militar de naturaleza pos fascista, algo que merece mayores desarrollo, profundización rigurosa, para  evitar caer en la “banalización” del fenómeno del  fascismo, como enseñó León Trotsky frente a su ascenso en los 30. La cuestión militar estuvo presente,  Civila la puso en palabras  en su discurso al afirmar: “Estamos poniendo en consideración el rol de las fuerzas armadas en un país como el Uruguay, que está entre los 30 países del mundo con mayor cantidad de efectivos militares per cápita, incluso más que algunas potencias del mundo. Queremos discutir alternativas, porque tenemos un ejército muy desproporcionado, un poder fáctico muy fuerte y muchos recursos del Estado aplicados a él”.

Frente a esa realidad el Partido Socialista  se encuentra dispuesto y se prepara para a  actuar y contribuir a  construir las respuestas. “El socialismo uruguayo siempre ha tratado ser creativo en las propuestas y valiente en las ideas. No se trata de restaurar el progresismo de los 15 años anteriores, que tuvo muchos logros, pero también errores; se trata de proyectar una propuesta nueva, una alternativa de cambio social que tiene que comenzar por poner en discusión aspectos estructurales de la vida del Uruguay para que podamos tener una vida digna”.

Vista de la sesión plenaria del 2.07.22

El Congreso estuvo atravesado por dos temas, los que momentos que se hicieron explícitos y en otros que estuvieron solapados,  a saber: la política de alianzas, la implantación del PS y su proximidad con las luchas.

El intercambio acerca de las alianzas tiene un preámbulo en la discusión sobre la dilución del socialismo en el progresismo, fenómeno, rechazado por todos; pero donde la prueba del archivo muestra diferenciaciones entre unos y otros.

Reconociendo que la gran alianza es el propio FA, la dirección  buscó y logró la confirmación de una de sus  apuestas,  alianzas estratégicas (PVP,    Casa Grande Izquierda en Marcha), tejida       en base a afinidades ideológicas, a coincidencias metodológica,  que son una redición en las actuales condiciones de la vieja preocupación por  forja de un frente socialista. Alianzas que incluyen lo electoral, pero que lo trasciende y va más lejos. La minoría que está influida siempre por una lectura más electoral, lleva la problemática de las  alianzas en general  exclusivamente a este campo, imbuida de un fuerte “calculismo” en procura de resultados y logros.

Se reconoció que el retroceso electoral sufrido responde a una “onda larga”, no atribuible exclusivamente a las opciones realizadas por la  conducción de Civila. Siempre con el telón de fondo si es pertinente e inexorable el corrimiento al “centro”,  del que más que por lo discursivo, sino por sus prácticas, son partidarios quienes están situados en la actual  minoría. A quienes a su vez  la hoy  mayoría les recrimina haber  provocado un seguidismo del partido a los gobiernos progresistas.

Mientras que la implantación y la cercanía del partido con las luchas, es algo que hace al tipo de partido que se quiere, parece claro que los triunfadores en el Congreso aspiran a un partido de cuadros y de masas, dotado de un discurso y prácticas clasistas, presente en todos los escenarios de la lucha de clases; reniegan de ser un partido de funcionarios,  un agrupamiento de opinión, funcional al mantenimiento del statu quo. La activa posición del PS a favor de la recolección de firmas, después en el involucramiento en  la campaña contra la LUC, – pero sobre todo las formas de vinculación  entre izquierda política y social-, por las que bregó y practicó  influyeron fuertemente en el desenlace del Congreso. Vehiculos en el papel y desempeño de dos referentes de esa batalla: Gerardo Rodríguez (Fancap)  y Gustavo González, ambos alineados y tenores de la mayoría, gravitaron sobre el ánimo  de los Congresista, tal vez en algún momento alguna intervención de Gonzáles pudo haber sido expresión de la polarización existente.  La política de masas por la reconstrucción de una intersocial amplia, que tenga un rol en un futuro Congreso del Pueblo, que no puede ser un mero adosado al movimiento sindical.

Ahora el  PS rescata la perspectiva de incluir en la acción de su proyecto-propuesta  una reforma constitucional”, algo en lo que viene desde hace años insistiendo El cambio debe ir “a las bases jurídicas” de la sociedad, que actualmente se centran “en la propiedad, en el lucro”, y no “en los derechos de las personas”. Entre los cambios a incluir en la reforma está el de “blindar ciertos bienes públicos frente a la ofensiva mercantilizadora que hay”, y agregó que esto debe discutirse “en el seno del movimiento social y del FA”, pero que la propuesta del PS es “impulsar una recolección de firmas del 10% del padrón para poder plebiscitar un proyecto de reforma junto con la elección nacional” de 2024. El camino reformista significa construir un escenario donde los socialistas podrán ejercer con potencia la difusión de sus ideas, de su  horizonte finalista, ejerciendo la pedagógica política, la construcción de ciudadanía, retomando con algunos aspectos  fundamentales de su basamento histórico, a título de ejemplo: formas de propiedad, parlamento unicameral, fuerzas armadas, eliminación del veto; pero también tendrán que articular su iniciativa con las que surjan del movimiento popular. Lo cual requerirá una combinación  de medidas defensivas y otras de extensión y ampliación de derecho. Las correlaciones de fuerza en la sociedad y también en el FA a priori no aparecen como favorables para la apuesta socialista. Que también tendrá que extraer las enseñanzas de momentos culminantes de los procesos reformistas para las izquierdas, como los vividos en 1917, o  a mediados de los 60, en los cuales en PS jugó un papel muy importante; remando contra corriente, cosa que ahora parece está dispuesta a reeditar.

Parte de la discusión pasó sobre la interrogante ¿después del progresismo qué?, que hace parte del titulado del Documento de Orientación y que el agrupamiento minoritario cuestiona, al ver en ella un cuestionamiento a aspectos fundantes e identificatorios de los 15 años de gobierno del FA, a los cuales están muy asociados. Esta es un interrogante que se plantean las  izquierdas y que está también presente en los debates de las ciencias sociales, hay una  dosis de osadía y postura desafiante al formulársela, y procurar respuestas, desde un ejercicio introspectivo y autocritico que el PS viene realizando y que ha procurado trasladar al FA. A la que  se le podría agregar: ¿Qué queda después del progresismo?

Ciertas falsas oposiciones entorno a la relevancia de ganar en el 2024 fueron disipadas, pero quedó planteada la pregunta ¿Cómo ganar? Aprendiendo las lecciones de la historia reciente, no solo en Uruguay sino en otras realidades, de los experimentos progresistas  que abarcan un amplio abanico que van desde Brasil a Grecia, pasando por muchas otras experiencias.

La propuesta incorpora un paquete de medidas (20) denominadas Bases para un Cambio Social, con las cuales tienen múltiples propósitos, en columnar a la organización, alimentar la construcción de una alianza en el campo político y social, sin perder de vista que son concebidas como un instrumento para intervenir, e incidir en el debate, la formulación programática del Frente Amplio. En cierto momentos de las discusiones, reaparecieron en el atril la referencia a algunas de los  desarrollos y aportes teóricos de Vivan Trias;  como la revolución por fases y la necesidad de medidas “socialistas desde el pique” (en la fase nacional-liberadora), que son parte de las contribuciones del teórico y político socialista, que ahora a la salida del 50°l Congreso, se intenta aplicarlas recreándolas  a las nuevas condiciones y contextos. Loa socialistas de hoy están dispuesto hacer carne lo sostenido por Mariategui y recogido por Trias de “Ni calco ni copia, creación creativa”, es un desafío mas que valido y que necesitan las izquierdas.

En un mes serán las elecciones, bajo  un padrón conformado por todos los afiliados que participaron activamente en  la discusión congresal, (aproximadamente 2000 electores), el que se determina a partir de la asignación de delegados y su distribución por preferencias a la internas, en caso que se   confirme la candidatura de  Gonzalo Civila, todo esta se impondría con comodidad.

De cara al Congreso se produjo una diferenciación en el conglomerado que en comparecencia electorales anteriores quedó identificado con la “renovación” ( listas 1-2-3). Surgió Futuro Socialista, un agrupamiento en el que confluyen varios militantes del interior, y en el que reviste como figura central Manuel Laguarda ex secretario general, un dirigente que dedica muchos esfuerzos al desarrollo de aspectos doctrinarios y teóricos. El grupo de referencia le ha dado gobernabilidad a la conducción de Civila y algunos le atribuyen un papel “amortiguador”. Las opciones electorales  se completan con María José Rodríguez por Futuro Socialista, quien recientemente secundara a R Erlich en la coordinación del FA y que antes de afiliarse al PS fuera excluida de AEBU por no respetar resoluciones del sindicato. Las opciones se completan con la postulación de Darcy De los Santos, ex diputado por Rocha, que cuenta con el apoyo de referentes de la minoría (Y Pardinas, E Fernández, M Xavier).

Rematamos esta nota con dos apuntes del final  del Congreso, donde sobre las 19hs del domingo 3 se leyó un mensaje de Constanza Moreira, ex senadora, ex senadora, dirigente de Casa Grande, que en  2014 en una interna del FA desafío a Tabaré Vázquez y los asistentes que entonaron la Internacional socialistas.

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