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Magnus el Magnífico, una novela sobre piratas

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por Adán Salgado Andrade

Entre los siglos 15 y 18, Inglaterra se valió de los corsarios, más conocidos como piratas, tanto para hacerse de colonias, impulsar el comercio de esclavos, así como para apoderarse de los cargamentos de oro que los galeones españoles llevaban desde las colonias de España, en lo que hoy es el continente americano.

Así, el poder inglés, económico, político y militar, creció bastante

Personajes como John Hawkins (1532-1595) o Francis Drake (1540-1596), dieron muy apreciables servicios a la reina Elizabeth I (1533-1603), tanto por sus conquistas territoriales, así como por las entregas del oro robado o de parte de las ganancias que obtenían de su comercio con esclavos.

Tan importantes fueron que hasta eran nombrados Caballeros del reino inglés.

Así que ser pirata en esos tiempos, era una forma de hacerse rico, pero, además, de ser reconocido por la realeza. Los piratas, pasaban de ser simples hampones, a nobles muy apreciados por la corte.

Recogiendo toda esa tradición, el autor estadounidense Leslie Turner White (1903-1967), escribió una novela titulada “Magnus el Magnífico”, inspirada por hombres como Hawkins o Drake, que recién terminé de leer. Fue publicada por Crown Publishers en 1950.

La historia es muy ágil y se presta para hacer reflexiones en torno a las disputas territoriales y de poder que existían entre España e Inglaterra en ese entonces, sobre todo, porque Elizabeth I, era cuñada del rey español Felipe I (1527-1598), puesto que éste se había casado con María I (1516-1558), hijas las dos de Enrique VIII (1491-1547).

Así que, por esa situación, Felipe I siempre tuvo los deseos de invadir y adueñarse de Inglaterra, urdiendo un plan para liberar a Mary Stuart (1542-1587), la depuesta reina escocesa, e imponerla en el trono inglés, para hacer a un lado a Elizabeth I.

Justamente sobre la traición que pretendía urdir Felipe I, desarrolla Turner la novela.

Y el héroe de ella es Magnus Carter.

La novela comienza describiendo cómo Carter, haciéndose pasar por un noble español, llega a alojarse a una posada, en Plymouth, la cual era atendida por Tim Prettyman, un viejo marino que había sido cañonero de John Hawkins y de Francis Drake, y que llevaba una prótesis de madera, pues había perdido una pierna. Carter, era buscado por la justicia por algunos delitos menores y por eso se disfrazó de español.

Prettyman y él eran viejos amigos. Cuando el viejo pirata lo reconoce, se alegra mucho. Carter le dice que ya era un hombre rico y le enseñó el cofre lleno de monedas de oro, que había descargado de su carruaje, para comprobarlo.

Prettyman estaba casado con una mujer muy controladora, y tenía a su servicio a una chica muy servicial, Kate, quien estaba enamorada de Carter.

Prettyman le advirtió a Carter de que debía de cuidarse que su esposa lo viera, pues seguramente lo denunciaría a las autoridades.

Le preguntó que porqué había regresado y Carter le dijo que por Rosalind, una novia de la infancia a la que quería mucho y con la que pensaba casarse. La única condición que había puesto el padre de ella, para que Carter se casara, fue que se hiciera un hombre rico.

El padre de Rosalind, había tenido problemas y había huido de Inglaterra, dejando a su hija al cuidado de Duane, tío de ella. Y éste, ya la había prometido en casamiento a Peter Beckles.

Duane y Beckles eran parte de la conspiración contra Elizabeth I, que Carter descubre cuando trata de rescatar a Rosalind de la casa de Duane, a través de unas cartas que roba de su escritorio.

Y de allí, se desarrolla toda una aventura, en la que Carter y Prettyman, cayendo prisioneros por una traición de Beckles, son llevados por éste a España, en donde Beckles tenía influencias, por ser parte de la gente de Felipe I, en el plan para deponer a Elizabeth I.

Carter y Prettyman estuvieron a punto de ser quemados por la Santa Inquisición. Conocen a otros prisioneros, un padre español, Diego, y a un moro, Ben Absedik, con los cuales, se inicia una gran amistad y de los que, dice Carter, aprendió mucho.

Como España estaba falta de remeros en sus galeones, les perdonan la vida a los cuatro y los emplean en una de las embarcaciones para que remaran.

Carter urdió un plan con sus amigos y los otros remeros, hartos de estar como esclavos, remando hasta el cansancio todos los días. Y el plan, consistió en que, cuando ese galeón se dispusiera a atacar a un barco inglés, maniobrarían para que chocara contra él, que lo tomaran los ingleses y que Carter y Prettyman les dieran la bienvenida por haberlos salvado.

Así lo hacen y el plan resulta.

Los ingleses, consienten en darle ese barco a Carter.

Con él, enfila a Inglaterra, para encontrarse con Hawkins e informarle de la conspiración contra la reina.

Cuando llega, se entrevista con aquél y le dice lo de las cartas, que las tenía escondidas en la posada de Prettyman. Pero, para su desconsuelo, Hawkins le informa que la posada se había incendiado y si las cartas estaban allí, no existía prueba alguna de la conspiración. También le dice que a Rosalind, Beckles se la llevó a España, ya como su esposa. Eso, es como una estocada en el corazón de Carter.

Hawkins le dice que existe una orden de aprensión contra él, pero que la suspenderá si se pone al servicio de Francis Drake, quien estaba por iniciar una expedición contra España.

Carter, acepta.

Francis Drake le da al Sparrow, un buen barco de guerra, que Carter acepta de buena gana.

Viene una tormenta, que Carter aprovecha para simular que el Sparrow se pierde en ella. Pero el plan era ir al fuerte Vasco en donde estaba Rosalind, a la que hurta. También quería matar a Beckles, por traidor y por haberse apoderado de su chica. Pero no se hallaba en ese momento, para su mala suerte.

Cabe resaltar que el padre Diego, resulta ser una muy importante figura para Carter, pues, ante todo, como religioso, modera la conducta impulsiva del pirata. Incluso, cuando roba a Rosalind, le prohíbe que se acueste con ella, “pues es una mujer casada y no puedes ultrajarla”.

También le da las razones para unirse con él, a pesar de ser español, “pues no estoy de acuerdo con los horrores de la inquisición”.

Ben Absedik, también es importante, pues su filosofía árabe, influye mucho a Carter. Incluso, cuando éste le dice que es muy importante para él Rosalind y que por eso se atrevió a robarla, el árabe no comprende por qué ese interés, “si en mi tierra, podrías tener muchas mujeres”.

Igualmente, Prettyman, resulta ser fiel e invaluable en los planes de Carter, mostrando su habilidad para conducir el navío y por las decisiones que deben de tomar durante la travesía.

Cuando roban a Rosalind, regresan con Drake.

A los pocos días, dos galeones, uno inglés, el Triumph, y otro, español, el San Felipe, llegan a donde está la flota de Drake. Le informan que fueron allí porque habían secuestrado a la mujer de Peter Beckles, y que les habían informado que unos de sus hombres eran los culpables.

Drake, quien al inspeccionar al Sparrow un día antes, se había percatado de lo que había hecho Carter, pues notó que su nuevo paje no era hombre, sino mujer, le sugiere que huya, si no quiere que lo cuelgue, como le sucedería si Beckles descubría que él había sido el secuestrador.

Así lo hace Carter y logra llegar hasta Punta Arenas, posesión española en donde, con engaños, logra que le permitan anclar al Sparrow, pues, en su huida, se había averiado y necesitaba reparaciones.

Rosalind le pide la verdad a Carter y éste le dice que Beckles los persigue.

Ya, Ben Absedik, le había advertido que Rosalind le daba “mala espina”. Y lo comprueba Carter cuando huye ella del Sparrow y se va en busca de su esposo Beckles.

“Ella, me dijo que estaba acostumbrada a las riquezas y que contigo, nada de eso tendría. Se fue por su voluntad y no pude hacer nada por detenerla”, le dice el padre Diego a Carter, cuando éste, casi se le lanza a golpes, pues estaba muy enojado de que la hubiera dejado huir. Pero, al final, comprende que si se había ido, era porque realmente no lo quería tanto.

El San Felipe, había salido en su persecución.

Gracias a la habilidad militar de Carter y del padre Diego, quien había sido soldado en el pasado, urden un plan para derrotar a los españoles y apoderarse del galeón español.

Como era de noche cuando el San Felipe llega a Punta Arenas, lo anclan.

Eso aprovechan Carter y el padre Diego para cortar el ancla, dispararle unos cañonazos y abordarlo.

Justo cuando cortaban la amarra del ancla, es en donde los disparos de los arcabuces alcanzan al padre Diego, quien muere y se hunde entre las aguas.

Mucho lamenta su muerte Carter, así como Prettyman y Ben Absedik. “Un gran hombre”, dice el árabe.

Conforme al plan, el resto de los hombres de Carter, abordan el San Felipe, toman como rehén al capitán y ponen como condición para liberarlo que dejen todos los españoles el barco.

Así lo hacen. El capitán le pide permiso para recoger unos papeles de su cabina. Carter se lo concede. Cuando sale, estaba cubierto con una elegante túnica. Algo presiente Carter y se acerca, para quitársela, y ¡se sorprende al encontrarse con Beckles!

Se lo lleva a la cabina y se da cuenta que el miserable, había matado al capitán para hacerse pasar por él.

Carter ve su oportunidad para asesinarlo de una vez, pero la voz del padre Diego, viva en su consciencia, le dice que para qué, que no cometa un asesinato que ya no tiene caso y que sólo empañará más su consciencia.

“¿Sabe nadar?, salte y váyase y dígale a su esposa Rosalind, que les deseo que sean muy felices en su matrimonio”, le dice Carter.

Y salta Beckles.

Prettyman y Ben Absedik lo miran, sorprendidos de que le haya perdonado la vida al odiado Beckles. “El padre Diego me lo impidió”, les replica. “Pero él está muerto”, le dice Prettyman. “Los grandes hombres, nunca mueren, Tim”, sentencia Carter.

En lo cual, tiene razón, pues las grandes personas, buenas, sensibles, inteligentes y preocupadas por dejar un mundo mejor, son las que trascienden más allá de la muerte física.

Regresan a Inglaterra, a bordo del San Felipe, el que, además, los hace ricos, pues en sus bodegas, llevaba catorce cofres lleno de monedas de oro. Así que ladrón que roba a ladrón…

España, llegó a tener muchas riquezas, gracias a todo el oro que por siglos explotó de sus sometidas colonias.

Se encuentra con Hawkins, quien lo recibe con todos los honores, pues le dice que gracias a las cartas, se supo de la conspiración contra la reina y que Duane ya había sido decapitado. “¿Las cartas?”, pregunta sorprendido Carter. “Sí, una chica que dice conocerte muy bien, vio en dónde las habías escondido y las rescató, antes de que se quemara la posada y me las entregó”, le responde Hawkins.

Y con ese detalle, Carter está convencido de que la mujer de sus sueños es Kate, con quien se casa.

Prettyman reconstruye su posada y Carter es nombrado Caballero de Inglaterra, personalmente por Elizabeth I.

Y a Ben Absedik, le darán una embarcación, para que se regrese a Arabia.

Sí, final feliz.

Ojalá así fuera la vida, pura felicidad.

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