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Los imprescindibles socialistas de ayer

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Quizás, y sólo quizás,  será necesario parir una nueva izquierda, no ya un nuevo partido socialista pues al parecer a las generaciones de hoy ello importa e interesa un mísero huevo, sino una  izquierda en serio, global, unificada y consecuente

Arturo Alejandro Muñoz

Luego de cuatro décadas en las que ha imperado el neoliberalismo salvaje, sistema que logró cooptar y minimizar a un amplio sector de políticos y ciudadanos ‘progresistas’, es momento de preguntarse, con fuerza y decisión, ¿cuál es la izquierda? ¿Dónde está? ¿Quiénes  la conforman?

Se ha dicho en mil formas distintas –algunas soterradas  y muchas directamente- que la ”izquierda oficial”, aquella proveniente de los partidos y referentes históricos como el PS,  el PC y el MIR, destiñeron a la primera hora del retorno a la democracia, o  tal vez antes de aquello, cuando muchos de sus dirigentes en el exilio europeo fueron untados con la miel y el aceite fenicio proporcionado a destajo por  el engranaje economicista y corruptible del sistema capitalista imperante en la naciones desarrolladas de occidente.

Lo que más duele es la propia estupidez, nuestro exceso de confianza en quienes no la merecían. ¿Cómo no lo vimos venir? ¿Cómo diablos no nos dimos cuenta que algunos destacados dirigentes de las viejas tiendas partidistas, las históricas, las populares, estaban moviendo sus timones para llevar las naves hacia puertos en manos del antiguo enemigo, del adversario por antonomasia?

La traición la comete el amigo, no el enemigo. Eso es muy cierto. Entonces, si la vieja izquierda, esa que llamamos ‘oficial’, es decir, la que forma parte del duopolio y tiene asientos en el Parlamento, ya no es más nuestra amiga, nuestra socia, nuestra defensora, y si por el contrario se ha convertido en nuestra enemiga. ¿Qué hacer? Bien sabemos que todo converso resulta más duro y fanático que cualquier antiguo militante de la fe que decidió abrazar, por ello, en materia política, el comentario respecto de los conversos, queda dramáticamente ejemplificado con el caso de Mario Vargas Llosa en Perú. No quiero ni debo poner como ejemplo chileno el caso de Roberto Ampuero, porque está muy lejos –escritural e intelectualmente- del Nobel arequipeño. Distancia y categoría.

Duele hundir la uña en la corteza de la memoria para encontrarse con desilusiones que agobian. ¿Dónde están, qué hacen, a quiénes representan aquellos personajes que considerábamos ’eternamente socialistas’? Camilo Escalona, Sergio Bitar, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, Juan Pablo Letelier, Isabel Allende, Carolina Tohá, Carlos Montes, y otros similares que fungen de legisladores en el Congreso Nacional. Todos han cruzado la calle para formar parte de “la vereda de enfrente”. Tal vez nunca fueron izquierdistas de verdad, como sí lo han sido Clodomiro Almeyda, Carlos Lorca, Alejandro Rojas, Sara de Witt, Armando Cassígoli, Luis Casado, Pepe Palomo, Eugenio Lira Massi, Francisco ’Pancho’ Osorio,  Jacqueline Drouilly, Cecilia Labrín, Luz Arévalo, Pato Bascuñán….

Los otros (“izquierdistas de orilla”) podrán ganar, pero no convencer. Se han obligado a vivir a contrapelo de su verdadera conciencia, pese a que intentan una y otra vez no tenerla,  anularla, bombardearla y destruirla. Saben que ello es imposible, En la soledad de sus silencios nocturnos, cuando el insomnio culpable llama a sus puertas mentales,  los pecados de traiciones y entreguismos les atosigan el alma obligándoles a recurrir a entelequias que nadie –ni ellos- creen. Son traidores, se vendieron, destiñeron. Son culpables, y lo saben, pese a que jueguen a hacerse las víctimas, especialmente en las redes sociales, tal cual intentó vanamente Pepe Auth, el nuevo ’amigui’ político de sionistas y fascistas como Sergio Melnick y Sergio ‘Checho’ Hirane .

Quizás, y sólo quizás,  será necesario parir una nueva izquierda, no ya un nuevo partido socialista, pues al parecer a las generaciones de hoy ello importa e interesa un mísero huevo, sino una  izquierda en serio, unificada y consecuente. ¿Bajo qué parámetros? Difícil respuesta, pues si se pregunta a los verdaderos e inclaudicables izquierdistas, a aquellos del “trinco histórico” del socialismo, es un hecho que propondrán restituir en importante medida el programa básico de la Unidad Popular. ¿Será posible aquello, lo aceptarían las masas populares hoy día? ¿Dice relación con el desarrollo social y tecnológico del siglo veintiuno? Es difícil  responder con certeza a tal inquietud.

Tal vez una postura intermedia entre amabas concepciones del socialismo pudiese tener acogida mayoritaria, De ser así, ¿quién o quiénes la interpretarían? Ya tenemos claro que la juventud recién arribada a la política –el Frente Amplio- está lejos de tamaña posibilidad. En menos de dos años, ese grupo defenestró cualquier atisbo de socialismo de verdad al jugar sus fichas, en más de una ocasión, a favor del sistema neoliberal salvaje, y además en detrimento del latinoamericanismo que todo izquierdista de verdad manifiesta y concreta. En estas materias, aunque la derecha y sus adláteres del tibio progresismo lo nieguen, se es allendista o se es capitalista, pues realmente, maniquea y todo, no hay otra posición. A los hechos de las últimas cuatro décadas me atengo.

Porque (y esto es de la máxima relevancia), usted en su calidad de  socialista de verdad, de corazón, mente y conciencia, ¿qué espera de individuos como Juan Pablo Letelier, Isabel Allende Bussi, Carlos Montes, Ricardo Lagos (padre e hijo), Guido Girardi, Camilo Escalona, etc., etc.? ¿O de ‘millenials’ como Gabriel Boric,. Giorgio Jackson, Camila Vallejo, Karol Cariola, Vlado Mirosevic y el resto de la muchachada que alguna vez fue ‘pingüina’?  Muy en serio lo pregunto, ¿qué espera usted de ellos? ¿Una refacción profunda del actual sistema, un remozamiento a fondo? Ni lo sueñe, no son capaces de hacerlo, amén de que tampoco lo desean (ni sabrían cómo diablos hacerlo).  ¿Reemplazar el sistema? Siga soñando.

Es posible que los viejos socialistas, sí, aquellos de los años 60 y70, tengan que salir al escenario nuevamente para mostrar el camino que permite derrotar al fascismo y a la entelequia ya gastada del “libre mercado que todo lo puede”. 

Allende Gossens, Cassígoli, Harnecker, Casado, Almeyda, Lorca, de nuevo rejuvenecen laureles y dicen “presente”.  El socialismo de verdad (ese que es en serio) les necesita.  

 

 

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