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Los feminicidios son una pandemia mundial

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por Adán Salgado Andrade

De acuerdo a las más recientes estadísticas, seis mujeres son asesinadas cada hora en el planeta, a manos de un hombre, lo que significa 137 diarias, es decir, más de 50,000 al año. Y no se crea que sólo en países “atrasados”, como en México, por ejemplo, sino que en Inglaterra, supuesto país avanzado, en donde la sociedad debería de ser más civilizada, se perpetra un asesinato de mujer cada tres días, a manos de un macho, misógino criminal. Y no son desconocidos, sino que en la mayoría de los casos, se trató de la “pareja sentimental” (ver: https://www.weforum.org/agenda/2020/11/violence-against-women-femicide-census/).

Francia, es otro caso con altos feminicidios, de hecho, el país con la mayor cifra de Europa, cometiéndose 146 en el 2019, o sea, una mujer es asesinada cada 2.5 días (ver: https://www.euronews.com/2020/08/18/femicides-in-france-rose-by-a-fifth-in-2019-with-146-women-killed).

Lo peor es que ese país, tiene leyes muy laxas, que no hacen mucho caso a las mujeres amenazadas, incluso, de muerte, por sus “parejas sentimentales”.

Lo más aberrante es que, incluso, cuando alguna de tales mujeres amenazadas, termina matando en defensa propia a su atacante, se le trata como a vulgar delincuente. Es lo que expone el artículo de The Guardian, titulado “Francesa, culpable de asesinar a su padrastro, luego de años que él abusó de ella”, firmado por Kim Willsher, quien agrega que “Valérie Bacot, violada a los doce años, por Daniel Polette, quien más tarde se convirtió en su esposo, ya no pasará más tiempo en la cárcel” (ver: https://www.theguardian.com/world/2021/jun/25/woman-who-killed-stepfather-after-years-of-abuse-in-france-found-guilty).

Un caso increíble, deleznable, pues a esa mujer, quien mató a un maldito pedófilo que abusó de ella desde los doce años y que luego, la forzó a ser su “esposa”, la trataron como a una vulgar asesina, no tomando en cuenta el juez macho que la juzgó, toda esa historia de maltrato, humillación y hostigamiento sexual, que duró más de 20 años.

Lo peor de todo es que ese pedófilo, no fue el único miserable que abusó de la chica, sino que, para sacar algo de “dinero extra”, la obligaba, ya casados, nada menos que a prostituirse. “Yo temí que también fuera a prostituir a mi hija adolescente”, dijo Bacot a la corte, cuando confesó que le había disparado en el cuello, pues ya “no pude soportar más vejaciones y amenazas de que me mataría pronto”.

En su defensa, Bacot reveló que su “marido” tomaba una pistola y se la acercaba a la sien, diciéndole que “Un día de estos, te mataré de verdad, no será una amenaza”.

Polette se juntó con la madre de Bacot, Joëlle Aubagne, justo cuando ella tenía doce años. Y desde entonces, ese depredador la violó. Aubagne, presionada por Bacot, lo denunció y el tipo, sólo recibió unos cuantos meses de cárcel. Lo peor fue que esa madre desnaturalizada iba a visitarlo. “Me llevaba a verlo y hasta me dejaba en la celda a solas con él”, declaró Bacot.

Allí, tendríamos que agregar a su favor, que la madre también estaba enferma, no sé, sería una sociópata, pues, simplemente, el hecho de saber que su “pareja” hubiera violado a su hija, habría sido suficiente justificación, para no volver a verlo nunca más y dejar que se pudriera en la cárcel, buscando la máxima sentencia.

Pero como indico arriba, las leyes contra machos misóginos y los feminicidios son muy laxas en Francia.

Sólo imaginen el infierno que vivió la pobre de Bacot, viviendo más de 20 años con ese violador y, peor aún, algunos con su madre, quien permitió esa deleznable situación. “Lo peor es que volvió a regresar a la casa, luego de estar en la cárcel. Mi madre, lo dejó estar, como si nada hubiera pasado. Piensen, ¿cómo pudo haber regresado ese hombre, luego de lo que me hizo?”, fue otro de los testimonios, a su favor, que Bacot expuso en el juzgado.

Pero nada de eso funcionó.

Incluso, los cuatro hijos que tuvieron juntos, varias veces trataron de denunciar a su miserable “padre”, a la gendarmería, pero allí, sólo les decían que se fueran a su casa, que no “molestaran”.

Por ese desdén, han sido asesinadas 55 mujeres en este año en Francia, “por sus parejas o ex parejas sentimentales”, señala Willsher.

Cualquiera podría pensar que ya se habían “olvidado las cosas”, que al ser marido y esposa, y tener cuatro hijos, todo sería “color de rosa”. Pero no, pues, desde el comienzo, fue una relación abusiva, forzada, humillante. Polette, tenía 41 años, cuando violó a una adolescente de doce años, al parecer, con la total aceptación de la madre de ella, al haber permitido que regresara y que hasta se casaran, cuando la madre y Polette, se separaron, “pues ya no se entendían”. Absurdo.

Sin embargo, no es de sorprender esa actitud conmiserativa hacia los machos, por parte de algunas mujeres que aceptan tales actitudes machistas, como si fueran “normales”. Tengo una buena amiga, quien era sistemáticamente violada por su “padre” biológico desde los quince años. Su madre, lo sabía, y por todo consuelo y justificación le decía que “¡Ay, hija, pues es tu papá, ni modo!”. Cuando el incestuoso pedófilo murió, mi amiga lloró de alegría. “De verdad, no sabes qué alivio sentí en mi alma”, me comentó.

Y eso mismo debe de suceder con Bacot, quien debe de tener un trauma de por vida y un alma herida.

Sin embargo, el macho juez, trató su caso como si se tratara de una alevosa asesina, que había disparado al cuello de Polette, premeditadamente.

“En la mayoría de los casos, es la mujer la que muere. Pero como Bacot, se defendió, era algo inaceptable para el juez, quien sostenía que era premeditado”, dice Willsher.

Como ya mencioné, el tipo comenzó a prostituirla en el 2016, “tanto en su casa, así como en el carro de la familia. En marzo de ese año, Bacot, entonces de 40 años, le disparó en el cuello  luego de que dos de esos extraños la habían violado. Dos de sus hijos y un amigo de ellos, le ayudaron a enterrar el cuerpo en el jardín, pero Bacot fue arrestada en el 2017”.

Quizá la molestia fue que trató, junto con sus hijos, de ocultar el crimen de ese deleznable hombre que hasta la prostituyó, luego de todo lo que la había hecho sufrir. Y si sus hijos la habían ayudado a enterrarlo, fue porque sabían lo mal que la trataba.

De nada valieron otros testimonios, como el de una hermana de Polette, Monique describiéndolo como un monstruo. “A mí, también me violó desde los doce años. Luego de violarme, me sentó en sus piernas, me puso un cuchillo en la garganta y me dijo que ‘Mira, lo que hicimos aquí, queda entre tú y yo. No le digas a nadie o les doy un balazo a mamá y a ti, entendido’. Y eso fue cada semana. Y cada vez, se ponía más violento”, declaró Monique.

La primera esposa de Polette, Michèle, también atestiguó en favor de Bacot. “Siempre me maltrató. Era un monstruo que no merecía vivir”, declaró.

Es decir, realmente se trataba de un psicópata, que se ganó que lo hubiera matado Bacot. Y es de extrañar que un hombre así, haya seguido por la vida, dañando a mujeres, como si nada.

Eso es lo que debieron de haber tomado en cuenta sus juzgadores, no solamente el momento en que Bacot accionó el gatillo de la pistola.

A pesar de que fue arrestaba en el 2017, como el juicio duró más, Bacot, se la ha pasado todo ese tiempo encerrada. Y como fue sentenciada a cinco años de cárcel, por “asesinato premeditado”, le quería el mezquino juez tomar el tiempo, a partir de la sentencia, que fue hace dos años. Es decir, tendría que haberse pasado tres años más en la cárcel.

Como ha sido todo un escándalo, los jueces se vieron obligados a recular, así que la dejaron libre, pero no le han quitado los cargos por asesinato. “La abogada defensora Nathalie Tomasini ha pedido que Bacot sea indultada, diciendo que ella, no estaba en su mejor momento cuando lo asesinó. ‘Valérie es la voz de todas las que han sido víctimas de violencia, detrás de puertas cerradas, de las que nada sabemos’, dijo a la corte”.

Por supuesto que no es la mejor defensa, decir que Bacot, estaba “fuera de sus casillas”, porque eso sería ir en contra de todos los argumentos a favor de la mujer. Pero de algo tenían que echar mano sus abogados, en vista del machista “sistema legal” francés.

Pero la verdad, simplemente dicha, es que Bacot estaba hastiada y asustada de que ese depredador sexual, pudiera matarla o a sus hijos. Porque esos tipos, muy fácilmente pueden convertirse en familicidas, es decir, aquéllos asesinos que matan a toda su familia, como fue el caso de Christopher Lee Watts, estadounidense que asesinó a toda su familia, por andar con otra mujer. Cualquier mínimo detalle, puede llevarlos a ese brutal extremo (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Watts_family_murders).

Janine Bonaggiunta, su segunda abogada defensora, dice que “Valérie y sus hijos están vivos hoy, gracias a ella. Sí, lo mató, pero era él o ella. Ella mató a la persona que la atacó, la prostituyó y la trataba como un objeto”.

A pesar de tantos argumentos, el macho fiscal general dijo que era un “asesinato premeditado. Y ése, es un deseo de matar a alguien, así que debe de perseguirse”.

Ante esa necedad, las abogadas de Bacot han iniciado acción legal “contra el Estado Francés por abierta negligencia, pues las autoridades no actuaron, a pesar de tantos testimonios de que ella era abusada”.

Sí, pues, como mencioné, hasta sus hijos iban a la gendarmería a acusar al abusivo padre, pero nunca les hicieron caso.

Simplemente, se ve la injusticia, dentro de un sistema que parece haber sido hecho para favorecer a los hombres.

Otro caso que, personalmente conocí, fue el de una mujer humilde, de campo, con siete hijos y embarazada del octavo. Su esposo, un tipo casi siempre desempleado y violento, la golpeaba casi a diario, a puñetazos y patadas, desquitando todas sus frustraciones con ella. Y en las pocas ocasiones en que la mujer, se animó  ir al DIF local, para denunciarlo, la regresaban a su casa, diciéndole “Ya, señora, mejor conténtese con su esposo, porque, si lo deja, ¿quién la va a mantener?”. Le mujer, perdió a su octavo hijo, por las golpizas que le siguió propinando su golpeador, que, no, esposo.

Al final, a Bacot, la liberaron, pero con el cargo por asesinato. Quizá en agradecimiento y una noble y humilde actitud, se disculpó con todos. “Quiero decir que lo siento a mis hijos. A los hijos que él (Polette) tuvo antes. A sus parejas. Y a todos, por escucharme. Lo que ahora quiero es doblar esta página”.

Muy sumisa se portó Bacot.

Y realmente, quien le tendría que pedir perdón, tendría que ser la machista sociedad, no sólo la de Francia, sino la de todo el mundo, que es la culpable de que varias mujeres, en pleno siglo veintiuno, sigan siendo asesinadas diariamente.

Contacto: studillac@hotmail.com

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