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LA REBELION DEL 18 DE OCTUBRE DE 2019 ABRIO UNA COYUNTURA LARGA QUE REQUIERE UN ANALISIS PROFUNDO

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LA REBELION DEL 18 DE OCTUBRE DE 2019 ABRIO UNA COYUNTURA LARGA QUE REQUIERE UN ANALISIS PROFUNDO DE LAS DIFERENTES FASES POR LA CUAL ESTA HA TRANSITADO, COMO TAMBIÉN EL CONTEXTO INTERNACIONAL EN QUE ESTA SE INSCRIBE.

ANALISIS DE COYUNTURA

SITUACIÓN INTERNACIONAL                     

                 La economía del mundo capitalista neoliberal continua siendo golpeada por la pandemia  y por las repercusiones de la última crisis del 2008. No obstante en las esferas de la mayor economía mundial se dan pasos para intentar revertirla y el gobierno de Biden acaba de proponer al Congreso de EEUU  un paquete de ayuda económica de más de 3 billones de dólares. Por otro lado China ya muestra importantes niveles de reactivación  que están repercutiendo en un alza desmedida del precio del cobre. La guerra comercial está en estado de latencia y los dos gigantes de la economía mundial dan pasos en los distintos ámbitos donde se continuará  la pugna: en la industria de las comunicaciones, en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, en la conquista de la Luna y de Marte, en el fortalecimiento de la presencia militar, en la geopolítica con su influencia en zonas estratégicas y en la pugna por la supremacía en el sistema financiero. China fortalece su alianza con Rusia y extiende su poder político y económico con la entrega de sus vacunas y sus cuantiosas inversiones y EEUU trata de revertir la política de aislamiento de la era de Trump impulsando un nuevo trato con Europa debilitada, sin mayor incidencia económica mundial, bajo control de Alemania y Francia, respondiendo de este modo a las fracciones globalistas por sobre las proteccionistas.  

        En este contexto de la geopolítica, América Latina se sitúa como parte del conflicto de ambas potencias y Chile no escapa a ese escenario. Durante décadas, posterior al golpe de estado, EEUU logró con distintas estrategias constituirse en el patrón de la política chilena, situación que continuó bajo las administraciones de la Concertación, Nueva Mayoría y la derecha.

SITUACION NACIONAL: LAS DIVERSAS FASES DE UNA COYUNTURA ESTRATEGICA DESDE LA REBELION DE OCTUBRE DE 2019.

                    La burguesía nacional aliada del capital transnacional  logró ubicar su nicho de desarrollo en la economía mundial como productor de materias primas y exportador de recursos financieros principalmente a través del sistema privado previsional. Este modelo mercantil condicionó el tipo de Estado y régimen político y fueron el caldo de cultivo que generó las condiciones para la crisis actual.

                               La actual crisis social, económica y política que atraviesa el país ha develado las profundas contradicciones de clase de la sociedad chilena. Por un lado se ha manifestado el  control real de quienes detentan el poder, tanto a niveles de la esfera institucional como en la económica. Por otro lado, ha mostrado en toda su magnitud, profundidad y diversidad,- en cuanto a niveles de radicalidad-, de amplios sectores sociales identificados como los pueblos plebeyos y de los diversos estratos de las llamadas clases medias.

                                Lo nuevo de esta coyuntura larga que abrió la Rebelión Popular del 18 de octubre  de 2019 es que, todo un sinfín de contradicciones aletargadas, invisibilizadas y mediatizadas durante décadas, irrumpió como un tsunami que amenazó con generar un quiebre democrático de nuevo tipo y barrer con las bases del modelo neoliberal, aun cuando no con el sistema capitalista. Quiebre democrático por cuanto la Rebelión de octubre estuvo lejos de convertirse en una insurrección tradicional (muy arraigada en nuestra matriz político-ideológica izquierdista) considerando  las características de cómo se desarrolló; esto al margen de los deseos (quizás de no pocos,) pero el análisis de la realidad concreta reafirmó en los hechos ese carácter.

                               La gran burguesía bancaria y monopólica que se identifica principalmente con los sectores exportadores (alimentos, salmones, madera y celulosa), aliada con el sistema financiero internacional logró sin dificultades durante décadas, a partir de la llamada transición, cooptar a vastos sectores identificados con las diversas capas de la pequeña y mediana burguesía (pequeños industriales, comerciantes, profesionales) como también del proletariado ligado a sectores de altos ingresos identificados como aristocracia obrera (principalmente de la gran minería del cobre y litio, tanto estatal como privada). En el conjunto actuaron como verdaderos agentes o intelectuales orgánicos los partidos políticos tanto de derecha como los que se identifican como de “centro izquierda”. Un poderoso entramado de complicidades, negocios y altos salarios (incluidas a las elites parlamentarias) forjó un sólido apoyo transversal (la mal llamada clase política) que permitió la reproducción del modelo.

                                Los millones de asalariados precarizados, los cesantes crónicos que inundan las calles de todas ciudades y pueblos, los estudiantes y sus familias estafadas por la educación de mercado y por el CAE, los pueblos originarios aplastados, las dueñas de casa silenciadas por la cultura patriarcal, fueron controlados por las tarjetas de créditos, los malls, la cultura y alimentación chatarra y una ofensiva ideológica que los trató de identificar como clase media. En los hechos también la irrupción del narco tráfico constituyó una válvula de escape a la presión del hambre, el hacinamiento y la pobreza extrema. El modelo, por el nivel de desigualdades que desarrolló, también generó una corrupción masiva y transversal que develó la podredumbre de todas las instituciones. 

                                      Todo lo anterior creó las condiciones objetivas para la irrupción violenta de la Rebelión de octubre.

                              A diferencia de otras épocas o quizás también  similar a otras, fueron las y los jóvenes – ahora ya no sólo los secundarios y universitarios, sino también los marginados y lumperizados, las comunidades mapuches y el importante movimiento feminista, quienes levantaron  la Primera Línea. Las consignas del No Mas AFP, de Asamblea Constituyente y el Fuera Piñera se mezclaron con las banderas mapuches, las pañoletas verdes y violetas del mundo feminista  y transformaron la Dignidad en consigna y poder territorial.

                                En Noviembre de 2019 y ante el riesgo confeso de la caída del gobierno las clases dominantes articularon una “cocina” donde cedieron poniendo en cuestión su constitución pinochetista, aunque impusieron salvaguardas que, una oposición débil y temerosa de la Rebelión por un lado y con el fantasma de un golpe de estado, se apresuró a respaldar. La oposición radical ubicada en las calles y en los territorios, a pesar de la carencia de una conducción estratégica, (su principal debilidad) intuitivamente se replegó a las asambleas y cabildos territoriales y al apoyo a los cientos de ollas comunes. Ya en plena emergencia sanitaria la opción de participar en el proceso institucional ganó fuerza y se potenció con el triunfo 80/20 % del plebiscito de octubre del año 2020. De igual forma jugó a su favor la inscripción de listas de candidatas y candidatos independientes que lograron reunir cerca de medio millón de firmas a nivel nacional. Con todo, la pandemia y su manejo por parte del gobierno lograron el reflujo.

                             No obstante, el movimiento popular triunfó en las elecciones del pasado 15 y 16 de mayo, aun  cuando con una menor asistencia de las y los jóvenes. Pero en lo esencial y trascendente es que los movimientos sociales y de manera fundamental los independientes sin partidos,  -hombre y mujeres comunes y corrientes-, logró elegir al 38% de los convencionales constituyentes, los que sumados en general a los 17 electos de los pueblos originarios los convierten en la principal fuerza de esa instancia. En la región metropolitana estos mismos sectores (menos la lista de los independientes No neutrales) lograron 960.000 sufragios y la lista Voces Constituyentes del Distrito 12 alcanzó el 4%. La Lista del Pueblo se transformó en la primera fuerza de independientes con ausencia de dirigentes sociales históricos, solo con hombres y mujeres de la calle de origen popular.

                             En un hecho también digno de tomarse en consideración los dirigentes de izquierda histórica, tanto los que iban en listas independientes como en pactos de partidos se perdieron: Luis Mesina, Bárbara Figueroa, Mario Aguilar, Juan Andrés Lagos, miembro de la Comisión Política del PC.

                                Pasadas las elecciones del 15 y 16 de abril con todas sus consecuencias de crisis para los “partidos del orden”, se observan los siguientes movimientos políticos que debemos dar seguimiento en nuestros debates:

1.- Se está desarrollando la tendencia en la derrotada derecha de restarle importancia a la Convención Constitucional por la vía del desprestigio a través de sus voceros y medios de comunicación, cuestionando la “idoneidad” de los electos. De la misma forma se está acusando,- en la misma línea-, la abstención como argumento para restarle legitimidad, cuando en realidad la abstención es una consecuencia de la ilegitimidad del sistema político.

2.- Convertir a la CC, por parte de la derecha, en una asamblea ultra con el fin de ganar adeptos en los convencionales de los partidos del orden neoliberal para lograr un tercio.

3.-  El tema presidencial se tomó la agenda comunicacional de la derecha y de los partidos del orden.

4.- Se observa una tendencia a sumar organizaciones a los territorios motivados por el triunfo de las listas independientes y por el nivel de la derrota electoral de la derecha.

5.- La lista del Pueblo está en proceso de debate si convertirse en movimiento o partido, levantar candidatos incluidos los presidenciales.

                        El ANALISIS DE LA ACTUAL FASE LEIDA EN DIMENSION ESTRATEGICA.

                      Los factores económicos de la crisis y la factibilidad de su resolución ofrecen varias opciones: mantención del neoliberalismo extremos, optar por uno atenuado o impulsar un neo keynesianismo remozado, son las opciones debatibles en la actual fase por parte de las clases dominantes; por otro están las fuerzas que postulan un modelo anti neoliberal con fronteras aun difusas. Cada una con expresiones de clase y de articulaciones políticas. Y cada una de ellas está ligada tanto al desenvolvimiento de la crisis económica, como a la proyección de largo plazo.  En cuanto al posible desenvolvimiento de la crisis se manejan dos hipótesis:´ por un lado: la profundización de la crisis económica tanto en el contexto de la pandemia como de la situación posterior a ella y por otro lado: la atenuación de la crisis debido al contexto de reactivación económica internacional por los factores indicados en la primera parte del análisis: EEUU y China.

                      En este contexto, la mantención del neoliberalismo extremo o uno de carácter atenuado está ligado a la evolución positiva de la crisis económica internacional y a la factibilidad de acuerdos políticos entre las clases dominantes: derecha y ex Concertación.

                   La defensa del sistema de las AFPs, la mantención de la “independencia “ del Banco Central, acotar el tema de los recursos mineros al Royalty y centrar en aspectos meramente declarativos en relación a la propiedad estatal del agua o de asegurar derechos , pero sin garantizarlos en salud, educación y vivienda, serían los aspectos básicos de esta negociación inter burguesa que tendría tres escenarios institucionales: 

           El parlamento y  el ejecutivo, electos en noviembre y la Convención Constitucional.

     Por el lado de una política antineoliberal se abre también la factibilidad de una alianza con sectores reformistas neo keynesianos. Esto en teoría y en clave de factibilidad ya que este panorama institucional puede variar  dependiendo de cómo se exprese la correlación de fuerzas en las tres instancias indicadas, tendencia en desarrollo al interior de la Convención electa, donde ya se ha manifestado una iniciativa en pos de romper con el neoliberalismo tras la arremetida de las originales 34 constituyentes, ahora aumentados a 41.

                    En síntesis estamos en una fase de la coyuntura estratégica iniciada con la Rebelión Popular del 18 de octubre de 2019, en un proceso en desarrollo, aún de impredecible desenvolvimiento donde está por verse la incidencia de los nuevos sectores sociales que han  arribado a la lucha (los jóvenes) y de los también nuevos conglomerados independientes (la lista del Pueblo y la coordinación de los y las 41 constituyentes) y cómo estos nuevos conglomerados sociales y políticos incidirán en las coyunturas electorales que se avecinan , donde se observa un avance en la factibilidad de un pacto de apoyo de la derecha a una previsible candidata DC (Provoste) tal cual como ocurrió con la elección de Orrego.

           La actual coyuntura y la debilidad de un proyecto estratégico de la izquierda

                             Los debates televisivos con vistas a las primarias del 18 de julio dan cuenta de la carencia de proyectos estratégicos tanto de las candidaturas de Jadue como de Boric, ambas centradas en políticas coyunturales con una clara tendencia política a estructurar futuros acuerdos con la casi segura candidatura de Yasna Provoste en una segunda vuelta presidencial. Esta debilidad y error parte de un análisis de que las fuerzas político-sociales en disputa obedecen a la reactivación de los tres tercios. La realidad por el contrario es que la derecha es hoy solo el 20%, el antiguo tercio de centro ya no es la DC sino la Ex Concertación y la izquierda en sus distintas versiones electorales está cercana al 50%. Estas distintas versiones electorales sin embargo están cruzadas por la misma debilidad: carecen de insertar las políticas de corto plazo (muchas de ellas correctas en cuanto responden –aunque solo parcialmente- a las demandas post 18 de octubre) en un proyecto de sociedad de más largo plazo, que es a la postre el desafío central para dotar de una identidad propia a un nuevo proyecto de izquierda que se perfile como real alternativa al continuismo neoliberal vestido con distintos ropajes.

                                 Las principales respuestas a este nuevo proyecto debieran ser:

1.- ¿Cómo insertamos la actual lucha de carácter anti neoliberal en un proyecto soberano?

      ¿En un proceso de transición a un socialismo de nuevo tipo? En un proceso de transición que se ubica en una primera fase de un capitalismo de Estado? ¿Y que luego se abre –de acuerdo a la construcción  de una correlación de fuerzas- a ese proyecto socialista de nuevo tipo?

2.- ¿Cuáles son las definiciones indispensables que debe tener una Nueva Constitución que aseguran el tránsito hacia ese proyecto soberano, entendido es el contexto de una primera fase de lucha antineoliberal?

3.- ¿Cómo tácticamente aseguramos la lucha por la construcción de esa hegemonía en la sociedad sin ceder a las presiones de los partidos del orden?

Eduardo Gutiérrez/ Junio 2021

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