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La reactivación del comando Hernán Trizano y los movimientos paramilitares en La Araucanía

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LA VOZ DE LOS QUE SOBRAN

por Juan Pablo González | Sep 7, 2020 

Cuando el machi Celestino Córdova comenzó a negociar con el gobierno la aplicación del Convenio 169 de la OIT, se inició una escalada de violencia en la zona y volvieron a aparecer grupos paramilitares ligados a la ultraderecha como el denominado “Comando Hernán Trizano”. El nombre, dedicado a un antiguo ‘cazador de mapuche’ quién además fue creador de la institución precursora de Carabineros, también fue usado para bautizar a los cuarteles de la DINA y la CNI de Temuco.

El 30 de julio del 2009, el diario Austral de Temuco replicó una entrevista publicada originalmente en Las Noticias de Victoria donde un supuesto vocero del Comando Hernán Trizano lanzó una advertencia de muerte a dirigentes mapuche.

«El comando Hernán Trizano ha decidido reagruparse y entrar en funciones. Para eso cuenta con dinamita que utilizará con detonadores número ocho y mecha lenta, los cuales no dudamos ubicar en los cinturones de los señores Queipul, Ancalaf, Pilquiman para hacerlos volar de una vez y con ello daremos término al problema o conflicto mapuche», señaló.

El hecho fue investigado el 2012 por fiscalía sin lograr avances.

El comando, cuyo nombre aún no es tan conocido fuera de la novena región, ha participado en una serie de delitos violentos en la zona, como el incendio ocurrido en la casa del Lonco de la Comunidad Autónoma de Temucuicui, Víctor Queipul.

Víctor Queipul

En ese tiempo, el dirigente mapuche lo atribuyó al Comando Hernán Trizano de Victoria, debido a que había recibido amenazas de ellos y de efectivos policiales, según dijo a Radio Bío Bío de Temuco.

Además, Queipul fue secuestrado por el comando Hernán Trizano el 14 de junio del 2016, después que la policía realizara un allanamiento a la comunidad de Temucuicui. La denuncia fue publicada por Amnistía Internacional,

“El Ionko fue retenido en contra de su voluntad por tres personas que no se identificaron y lo tuvieron secuestrado por casi 8 horas. Durante ese tiempo le vendaron los ojos, lo amarraron y lo golpearon. Los hombres le pidieron información sobre la ubicación de supuestas armas en poder de la comunidad, le reprocharon su trabajo con las comunidades mapuche y su apoyo a una machi que está siendo criminalizada y le exigieron dejar su trabajo por los derechos de los pueblos originarios. El lonko denunció el hecho ante la Comisaría de Traiguén y posteriormente interpuso una querella formal”, dice el documento.

Sin embargo la fiscalía cerró la investigación el 2017, sin culpables, y criticó la labor de organizaciones de derechos humanos, incluida Amnistía Internacional, pretendiendo deslegitimar su labor de apoyo a organizaciones sociales y comunidades. “Esta decisión sienta un nefasto precedente y da rienda suelta a quienes pretenden silenciar a las comunidades de pueblos originarios en Chile,” mencionó Erika Guevara-Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional en aquella época.

¿Quién fue Hernán Trizano?

Hernán Trizano Avezzana fue un militar chileno y el fundador del Cuerpo de Gendarmería de las colonias (1896-1907), descrita como la institución que fue la precursora de Carabineros. Trizano perseguía y asesinaba a sangre fría a los mapuche en La Araucanía, hecho que le granjeó fama como el “Buffalo Bill Chileno”, haciendo el símil con el Coronel William Frederick Cody quién hizo lo mismo en el “far west” estadounidense.

“Formaba parte del Cuerpo de Gendarmes Armados que, a partir de 1897 y al mando de Trizano, asolaba los campos de las recién instauradas colonias y predios particulares entre el Bio Bio y el Tolten, persiguiendo a sus ancestrales habitantes, que se resistían a dejar el territorio que heredaron de sus ancestros y de los que habían sido despojados a la fuerza en un acto unilateral, e ilegal, por el Estado chileno”, explica Correa.

Por esta razón Trizano, y sus acciones de caza de mapuches, se convirtió para muchos en un héroe, y su nombre fue usado en varios de los departamentos que durante la dictadura mantuvieron las dos policías políticas de Pinochet en Temuco (la DINA y la CNI), como consigna el libro de Ana Rodríguez y Pablo Vergara titulado ‘La Frontera: Crónica de La Araucanía rebelde’.

“Con el correr de los años (Trizano) se transformó en una leyenda en la zona— era muy vehemente, altanero y hasta agresivo. Cuando no andaba de cacería de bandidos, practicaba tiro y esgrima en los potreros de la parte posterior del cuartel y siempre andaba en busca de un soldado maceteado para desafiarlo a combatir a mano limpia, ya fuera con golpes de puño, lucha o cualquier otra forma de combate sin armas. Eso le gustaba, porque siempre terminaba venciendo y haciendo alardes de su fortaleza y capacidades. Aunque era un hombre más bien bajo, era muy musculoso y cuidaba demasiado su apariencia, especialmente un largo bigote” comentó el militar José Miguel Varela, en un testimonio recogido en el libro ‘Un Veterano de Tres Guerras’ de Guillermo Parvex, un ex agente de la CNI que se ha dedicado a escribir libros de historia militar.

El supuesto vocero

Jorge Octavio Temer San Martín fue vinculado el 2009 al comando Hernán Trizano como uno de sus voceros. Se hizo ver junto a un amigo en una formalización a cinco comuneros mapuche en la fiscalía de Temuco.

De acuerdo con lo que recogió el diario Austral de dicha ciudad, todos los medios pudieron observar a San Martín en compañía de un amigo frente al Juzgado de Garantía de Victoria. Cuando se vio descubierto por una turba de mapuches enfurecidos, hizo ademán de sacar un arma desde el cinturón pero debió escapar veloz a riesgo de ser públicamente linchado.

Posteriormente en una entrevista al mismo medio San Martín aclaró la situación “En páginas de Internet firmadas por organizaciones mapuche sale con nombre y apellido que soy el vocero del Trizano, que las voy a pagar y otras amenazas. Yo estoy dispuesto a conversar con ellos. No tengo ningún problema que me digan dónde me vieron peleando o haciendo propaganda. Cuando fui Patria y Libertad fui mañoso y todavía sigo mañoso a pesar de tener 67 años, pero no es para andar peleando”, comentó.

Posteriormente el año 2012 San Martín fue detenido por amenazar de muerte al agricultor Raúl Urbán, la fiscalía inició la investigación imputándole cinco cargos de lesiones leves, amenazas, porte ilegal de armas de fuego, tenencia ilegal de arma de fuego y tenencia ilegal de arma  de fuego prohibida. Debido a que, cuando allanaron su casa, encontraron armamento de todo tipo.

En diciembre del 2016 el mismo sujeto  fue procesado por la justicia junto a los funcionarios en retiro del Ejército, Exequiel Trullenque Sepúlveda, Eduardo Urrutia Ronda y Ariel Reyes Figueroa, como coautores del homicidio calificado de Pedro Alonso Muñoz Apablaza y Eliseo Jara Ríos, perpetrado en la comuna de Victoria, el 27 de octubre de 1973, causa que sigue en la justicia.

Las sospechas sobre el comando Hernán Trizano

El comando Hernán Trizano aún sigue operando en la zona, según informó el Werken Rodrigo Curipán.

Es un grupo de distintos parceleros, muchos de ellos son grandes contratistas forestales. Han ido agrupando distintas personas, con sueldos que actúan en condición de sicarios, de amedrentamiento contra dirigentes y miembros de las comunidades mapuche. Ese órgano armado de los terratenientes o de los organismos forestales comenzó a actuar hace unos 15 años atrás”, comentó en una entrevista el 28 de agosto.

Según Curipán existen sospechas de que el grupo estuvo detrás de varios asesinatos, algunos casos que el Ministerio Público nunca investigó y otras denuncias se dilatan.

Anteriormente, el werkén  también advirtió en una entrevista televisiva que el Comando Hernán Trizano había realizado declaraciones públicas para atentar contra mapuche y quebrantar el diálogo con el Estado.

Esta denuncias siembran dudas respecto a la real autoría  en casos como el incendio de las casas del papá de Fuad Chahín, presidente de la Democracia Cristiana o el atentado a las cabañas del lago Lanalhue, que es un territorio mapuche.

Marian Schmid, una de las mujeres afectadas por los incendios, comentó en el noticiario central de Chilevisión del pasado domingo 06 de agosto que “esto no es ni financiado ni manejado por mapuches. No tengo cómo comprobarlo, pero no lo puedo creer”, dijo.

Sabemos que las mismas personas mapuches que están ahí en la comunidad cercana, están muertas de miedo. No están de acuerdo con esto. Están desprestigiando la espiritualidad mapuche de una forma atroz. La espiritualidad mapuche es amante de la naturaleza, y esto es todo lo contrario”, agregó.

La escalada de violencia en La Araucanía, incluido el desalojo de la Municipalidad de Curacautín el sábado 1 de agosto y la serie de atentados que culminaron en el paro de los camioneros, comenzó cuando el ministro Hernán Larraín decidió negociar la aplicación del convenio 169 con el machi Celestino Córdova, quien estaba en huelga de hambre en Angol.

Esta no es la primera vez en que agrupaciones de este tipo rompen el diálogo entre el ejecutivo y el pueblo mapuche. Al inicio del gobierno de Sebastián Piñera, Alfredo Moreno ingresó como Ministro de Desarrollo Social con la tarea de recomponer los diálogos, creando el plan Araucanía, para entablar conversaciones de alto nivel con dirigentes, crear un Ministerio Indígena y avanzar con el proceso de recuperación de tierras con la Conadi. Varias organizaciones se rebelaron, exigiendo que el gobierno rompiera el dialogo y se preocupara de la violencia en la zona.

Cuando la violencia comenzó a escalar, Piñera envió al Comando Jungla de Carabineros a controlar la situación, lo que derivó en el asesinato de Camilo Catrillanca, rompiendo definitivamente el diálogo del gobierno con el pueblo mapuche.

Ahora, con el desalojo de los municipios tomados por comunidades mapuche, no solo quedó en evidencia la reactivación de estos grupos violentistas asociados a la extrema derecha y los grandes grupos económicos que operan en la zona. También quedó demostrada la pasividad de la policía en sus operaciones.

Para el historiador Martín Correa, históricamente, en el territorio mapuche, Carabineros ha dedicado parte importante de sus afanes a la protección de los predios de los latifundistas y a la persecución de los mapuche que demandan derechos sobre los mismos predios. Pone como ejemplo que en los días posteriores al Golpe de Estado, en muchos de los allanamientos realizados en el territorio mapuche, especialmente en aquellos predios donde se dio a forma a Asentamientos y Cooperativas de Reforma agraria, participaron particulares y dueños de fundos, señalando a las fuerzas policiales y militares quiénes habían participado en el proceso de recuperación territorial, según se consigna en el Informe Rettig.

“Desde entonces, y hasta nuestros días, la dinámica se ha mantenido, hoy caracterizada por un importante personal de carabineros destinado a darles protección a los predios de colonos y latifundistas, muchos de ellos demandados por las comunidades mapuche por formar parte de las tierras que les fueron usurpadas (…) En síntesis, la violencia patronal anti mapuche tiene una presencia de larga data, conocida por todos en el territorio mapuche, y no me cabe duda que muchos de ellos continúan actuando”, concluye Correa.

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