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La estrategia del Gobierno en el paro de los profesores

La estrategia del Gobierno en el paro de los profesores

Patricio López | DIARIO UNIVERSIDAD DE CHILE Martes 2 de julio 2019

Tal como resultaba evidente que la ministra de Educación, Marcela Cubillos, se había sentado a la mesa de negociación con el Colegio de Profesores contra su voluntad, también pareció que su arremetida comunicacional en conjunto con el presidente Piñera, el pasado fin de semana, no podía dejar fuera del análisis que una de sus consecuencias sería echar leña al fuego, en este caso, azuzar la indignación del profesorado y empujarlos a votar en contra la propuesta del Ejecutivo.

A la luz del análisis, es verosímil ponderar que el deseo íntimo de La Moneda es el mismo que venimos señalando desde hace tres semanas: que el Paro se alargue y ocurran dos cosas: que la ciudadanía se vuelva en contra de los profesores y que los maestros empiecen a descolgarse, terminando la movilización con las manos vacías y por inanición.

Es una apuesta arriesgada, porque si bien puede darse lo señalado, también puede suceder lo contrario: que los profesores acrecienten la moral que han mostrado hasta ahora y sigan sumando el apoyo de organizaciones sociales y ciudadanas de distinta índole. Porque una de las hipótesis que han circulado hasta ahora es que, por la naturaleza del petitorio y por el tipo de ideas fuerza que han estado en circulación, ésta ya no sería solamente una movilización sectorial de los profesores por sus demandas específicas, sino una por la defensa de la educación pública, lo que necesariamente convocaría a otros actores sociales. Algo parecido a lo que sucedió en 2011, salvo que aquella vez el liderazgo les correspondió a los estudiantes universitarios.

En el análisis, al Gobierno tampoco le puede ser ajeno que su cerrazón coincide con una baja en la popularidad del presidente Piñera, del Gobierno y de la ministra Cubillos, mientras el paro docente suma apoyos de todo tipo, incluso más allá de la política contingente. Es, entonces, al revés de cómo se quiso poner ayer en ejecución con el hashtag #NoalParoPolitico, evidentemente dirigido desde La Moneda, donde ministros, subsecretarios, diputados, senadores y otros se dedicaron a escribir tuits prácticamente iguales: decían que el Mineduc había concedido el 90 por ciento del petitorio y que por lo tanto, la única motivación del paro sería provocar problemas al Gobierno por espurias razones militantes.

Al respecto, algunas precisiones. Primero, es imposible analizar un petitorio porcentualmente, puesto que en cualquier documento de este tipo la lista de solicitudes tiene distinta importancia y, por lo tanto, algunos puntos valen más que otros. Por puro sentido común, quienes más saben qué es lo importante y qué es lo menos importante son los propios autores del documento, por lo que mal podría el Gobierno hablar del 90 o del porcentaje que sea. Y segundo, porque al ensayar la idea de que es un paro manipulado políticamente, los líderes del oficialismo demuestran un desconocimiento profundo de la cultura política de los profesores organizados a través de su colegio. Suponer que los miles de maestros en paro son borregos o títeres a la espera de una orden partidaria desde arriba es no saber lo que está pasando en realidad, sencillamente.

Así, en la quinta semana entramos a un escenario donde el Gobierno y los profesores corren riesgos. La pregunta que habría que hacerse es quién ha propiciado un escenario de confrontación y por qué no ha existido la voluntad política para llegar a un acuerdo antes. Y la pregunta más importante: cuándo el país se hará cargo de su deuda con la educación pública, respecto de la cual algunas de sus manifestaciones más inaceptables se han hecho visibles, precisamente, gracias a la movilización de los profesores y profesoras.

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