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La escasez de chips ha detenido parcialmente a la industria automotriz

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por Adán Salgado Andrade

En las postrimerías del capitalismo, cuando Henry Ford ideó su sistema de ensamblado en serie, con el cual aumentó exponencialmente la producción del Ford modelo T, se podía decir que esos autos eran totalmente construidos en Estados Unidos. Se aplicaba lo que se llamaba integración vertical, pues se hacía todo, desde la carrocería, chasís, motor, faros, cristales… todo. Pensaba Ford que, de esa manera, los autos, como así fue, se abaratarían mucho más (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2018/11/henry-ford-impulsor-de-la.html).

Sin embargo, con el tiempo, no sólo Ford, sino otros fabricantes de autos, se percataron de que, con tanta competencia, con la integración vertical, no era posible seguir abaratando sus autos, para que pudieran hacerlos más accesibles y derrotar a sus competidores en el mercado.

Se vieron, entonces, en la necesidad de dejar tal integración vertical y repartir las tareas de fabricación con otras industrias. Así, partes del motor, se fueron dejando a otras empresas, igual con la carrocería, partes de la transmisión y por el estilo.  

Desde entonces, la producción capitalista ha establecido un sistema de división internacional del trabajo, no sólo dentro de un mismo país, sino de otros, en el cual, éstos, se dedican a ciertas ramas industriales, otros, desempeñan otro tipo y así. Por ejemplo, un auto “fabricado” en Estados Unidos en la actualidad, sólo posee, cuando mucho, un 55% de partes estadounidenses (ver: https://fortune.com/2019/06/26/american-foreign-car-manufacturing/).

Todo eso es para mantener lo más bajo posible los costos de producción, para que el precio de venta, sea atractivo, comparado con productos de la misma calidad.

Por otro lado, los autos, se van volviendo cada vez más complejos. Atrás quedaron los modelos que funcionaban completamente de manera análoga. Los que utilizaban carburador, que tenían velocímetros operados con chicotes, interruptores eléctricos de contacto, medidores de gasolina o aceite físicos o de solenoides y así. Por la exigencia de que cada vez fueran menos contaminantes, se les fueron incorporando adelantos computarizados. No sólo en su operación motora, sino en muchas otras cosas, como mecanismos para accionar todo, vidrios, asientos, clima, sensores diversos, piloto automático, se han ido incorporando microprocesadores versátiles. Algunos autos, pueden poseer hasta 50 microprocesadores, encargados de operar casi la totalidad de la operación del vehículo (ver: https://auto.howstuffworks.com/under-the-hood/trends-innovations/car-computer2.htm).

Por lo mismo, cuando uno falla, es seguro que afecte el funcionamiento del resto, parcial o totalmente.

Como han ido avanzando en complejidad los automóviles, ya son imprescindibles los chips, o sea, esos procesadores, que se aplican a operaciones específicas.

El problema que ha acarreado la pandemia, es que al haber disminuido inicialmente la demanda de vehículos, las automotrices, por varios meses, trabajaron a lo mínimo. Sin embargo, conforme algunos países fueron recuperando su economía, al ir levantando parcialmente los encierros sanitarios, de repente, la demanda de chips, comenzó a incrementarse, a tal grado, que muchas empresas, han debido detener las operaciones de varias de sus plantas y hasta de ciertos modelos.

Y es algo que comenta el artículo de Wired, titulado “Una escasez de chips de silicón, está ocasionando grandes problemas para las automotrices”, firmado por Jonathan M. Gitlin, quien agrega que “los fabricantes de autos han debido reducir la producción, pausar operaciones, disminuir turnos y hasta cerrar plantas completas” (ver: https://www.wired.com/story/silicon-chip-shortage-automakers/).

“Actualmente, por un problema de escasez de semiconductores, se ha visto afectada la autoindustria. Y es tan malo el problema, que varias de tales empresas, incluyendo Ford y General Motors, han tenido que mantener turnos y fábricas enteras trabajando a medias. Ford, tuvo que parar la producción en Kentucky, en diciembre del 2020 y en enero, ordenó que una fábrica en Alemania, pausara un mes. Stellantis (la nueva empresa formada por la fusión entre Fiat Chrysler y Peugeot) redujó su producción en México y Canadá, por las mismas fechas. Como hizo Audi, la cual tuvo que dejar a 10,000 empleados trabajando a medias en Alemania, cuyo CEO, Markus Duesmann, dijo que el problema era por la escases de componentes de una larga cadena de producción. La fábrica japonesa Gunma de Subaru, también se afectó. Y en Texas, la producción del modelo Tundra, de Toyota, se interrumpió. Lo mismo le sucede a Mazda, Nissan y otras automotrices. Las empresas, están tratando de producir sólo lo más demandado, pero, a veces, ni eso es posible”, dice Gitlin.  

Pero, incluso, icónicos modelos, como el Ford Mustang, el favorito muscle car de los estadounidenses, amantes de esos contaminantes autos, será detenida en mayo, por la falta de chips (ver: https://autos.yahoo.com/autos/ford-mustang-production-officially-halt-213000592.html).

“Sólo KIA y Toyota, siguieron demandando chips, a pesar de la baja demanda, lo que ha tenido a su favor, seguir con sus operaciones casi sin interrupciones”, agrega Gitlin.

Aquí, hay que señalar, por otro lado, lo demandante que es la industria automotriz, la que hace que el 70% de la infraestructura de un país, tenga que ver con ella. Luego de finalizada la segunda guerra mundial, países como Inglaterra, Francia, Italia, Japón y Alemania, cuando comenzaron a producir vehículos, fue sólo gracias a que la mayor parte de su infraestructura urbana y, sobre todo, industrial, estaba reconstruida.

De todos modos, debemos de considerar el efecto positivo de que se fabriquen menos autos, de los que, en tiempos normales, se hacen alrededor de 67 millones de unidades, uno cada dos segundos. La contaminación que generan los vehículos a nivel mundial es de cerca del 30% (ver: https://www.wired.com/story/how-the-us-might-reach-bidens-new-climate-goal/).

Y esa, muy masiva, producción de autos, estuvo de la mano con la contaminante industria petrolera, pues desde los 1970’s, empresas como Exxon o Shell, sabían que de seguir el ritmo de producción de autos de combustión interna, alimentados con sus contaminantes combustibles, llegaríamos a los irreversibles problemas de cambio climático y calentamiento global, tan graves que estamos padeciendo, pero nada dijeron, más interesadas en seguir teniendo muy buenas ganancias (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/09/las-mafiosas-empresas-petroleras.html).

Como “solución”, se pretende sustituir todos los autos de combustión eléctrica, con eléctricos, pero eso implicará otro tipo de contaminación, tanto por la depredadora extracción de litio, así como porque la mayor parte de las baterías eléctricas desgastadas de tales autos, no son recicladas. A fin de cuentas, sólo se trata de impulsar una nueva forma de consumo masivo, como si eso fuera la “solución ambiental” (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/09/los-autos-electricos-no-son-la-panacea.html).  

Pero como vivimos en un mundo tan computarizado, no sólo las automotrices han visto afectadas sus operaciones. Incluso, la producción de computadoras, tarjetas de gráficos y hasta celulares, se ha visto interrumpida, por la baja producción, debida igualmente a la pandemia.

Son diez, las principales empresas fabricantes de chips: Intel, estadounidense, Samsung Electronics, sudcoreana, Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., taiwanesa, SK Hynix Inc., sudcoreana, Broadcom Corporation, estadounidense, Qualcomm, estadounidense, Micron Technology, estadounidense, Applied Materials, estadounidense, Nvidia Corporation, estadounidense, Texas Instruments, estadounidense (ver: https://www.zippia.com/advice/largest-semiconductor-companies-world/).

O sea, son siete de Estados Unidos, que ha sido uno de los países en donde más pegó la pandemia y con más afectaciones en los empleos. Por eso la afectación en la oferta de chips, ha sido tan grande. Y la mayoría de tales empresas declaran que hasta el año entrante, estará “normalizada” la producción.

Finalmente, el problema del desabasto de chips, muestra la fuerte interdependencia que el capitalismo salvaje ha establecido en este mundo, en donde una falla en la logística, por pequeña que sea, afecta a toda la cadena de fabricación.

Eso, lo podemos también ver con la salud ambiental, puesto que la deforestación de un bosque, la contaminación de un río, la extinción de una especie, afecta a toda la ecología planetaria.

Por desgracia, eso no se resolverá cuando se normalice la producción de chips. Al contrario, eso implicará que, de nuevo, las fábricas de autos, computadoras, celulares, pantallas, ropa, motocicletas, bicicletas, comida… estarán trabajando al cien por ciento.

Y las correspondientes depredación y contaminación ambiental, serán proporcionales.

Seguiremos matando al planeta y a nosotras y nosotros, con él.

Contacto: studillac@hotmail.com

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