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FFEE y el líder revolucionario “Fuenteovejuna”

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Esos policías no hablan, no reflexionan, no dialogan, no sopesan situaciones… sólo golpean, patean, gasean, disparan.  Desprecian al pueblo, a Fuenteovejuna…

La duda no surgió ahora; ella tiene largas décadas de existencia. En mi caso particular, comenzó  cuando me encontraba cursando el primer año en la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, maravilloso lugar de academicismo y aprendizaje mejor conocido como “Instituto Pedagógico”.  Uno de mis profesores –específicamente me refiero a Armando Cassígoli- estaba convencido de la característica violenta que se exigía a ciertos carabineros para ejercer sus funciones. En ese tiempo, tales policías eran los que formaban parte de secciones policiales llamadas “Grupo Móvil”, verdaderas bestias amantes de dar golpizas al por mayor a quien se le cruzase en el camino, sin que les importase edad ni sexo de la víctima.

“Para ingresar a esa cuadrilla policial –aseguraba Cassígoli- es requisito sine qua non poseer temperamento ultra violento y carecer de respeto por la sociedad civil”.

El Grupo Móvil de Carabineros ya no existe… quien lo reemplaza en la actualidad se hace llamar “Fuerzas Especiales” (FFEE), y nada debe envidiarle al antiguo referente pues sus actuales integrantes han perfeccionado la brutalidad e incrementado el desdén por los estudiantes y los trabajadores.

No todos los componentes del cuerpo de Carabineros de Chile son iguales a los  mencionados. Es injusto generalizar, por ello me permito ser específico y apuntar la crítica sólo a ese grupo llamado “FFEE”. Hoy siento que las opiniones de mi querido profesor han resultado completamente acertadas. Para ingresar a ese grupo la exigencia principal pareciera residir en la característica violenta del interesado, más que en su preparación para actuar ante personas del amplio mundo civil. Y de la formación cultural, mejor omitimos comentario.

Lo anterior no es una simple presunción, ya que varios de los oficiales de rangos intermedios (tenientes, capitanes) han sido señalados por la prensa como responsables de violencia desmedida en varias ocasiones. Ellos no hablan, no reflexionan, no dialogan, no sopesan situaciones… sólo golpean, patean, gasean, disparan.  Desprecian al pueblo, a Fuenteovejuna…

¿Fuenteovejuna? Soy partícipe de una anécdota (100% verídica) ocurrida en Coltauco (comuna rural de la región de O’Higgins) con referencia a las fuerzas especiales de carabineros. Quizá, la anécdota sea demasiado puntual, tal vez casuística, pero me atrevo a sospechar que retrata en gran medida a ciertos energúmenos que ofician de mandantes en las fuerzas especiales de nuestra policía uniformada. Mejor, les cuento lo ocurrido y ustedes juzgarán.

A comienzos del presente siglo, los vecinos de la coltauquina localidad de Almendro nos organizamos para trabajar en el asfalto participativo de nuestra bella y campesina avenida rural. Lo logramos, y el MOP junto al SERVIU dejaron nuestra calle tan hermosa como un chiche. Incluso vino el entonces presidente Ricardo Lagos a inaugurar la obra porque era justamente el “kilómetro mil” de todas las obras de asfalto participativo ejecutadas en su gobierno.

Sin embargo, dos años después, a nuestra Municipalidad se le frunció que era indispensable instalar el servicio de alcantarillado en el sector de Almendro, lo que por cierto obligaba a destrozar la calle en un tramo de 3 km. Los vecinos exigimos que esos trabajos los realizara la misma empresa que años antes había asfaltado espectacularmente nuestra calle. No se nos escuchó… sería otra empresa, de ignota calidad técnica y profesional, quien se haría cargo de la obra. Entonces decidimos tomarnos la avenida e impedir el paso de vehículos hasta que las autoridades y la prensa llegaran al sector. Así fue… llegaron…

Pero también llegaron los Carabineros de Fuerzas Especiales, quienes se encontraban en la cabecera comunal resguardando un acto cívico en el que participaban cadetes de la Escuela Naval junto a un  par de autoridades regionales (era el 20 de mayo, 24 horas antes del festivo que recuerda el combate naval de Iquique). Los policías aparecieron con sus vehículos a toda velocidad, premunidos de escudos, cascos y, por cierto, bastones y lumas.

Nosotros (los vecinos) estábamos ya prestos para abandonar el lugar pues habíamos logrado el objetivo (atraer a autoridades y prensa), sin embargo el teniente a cargo de ese grupo de carabineros, al verme ubicado en primera línea, mirándome fijamente me preguntó con voz estentórea:

“¿Quién es el líder que organizó esto?…”  Le respondí: Ah, pero ya no está aquí… se fue hace rato, junto con la prensa; se marchó a Rancagua.

“¿Cómo se llama esa persona? -rugió el teniente- Deme su nombre”.

Y se lo di con voz fuerte y clara: “Fuenteovejuna señor, así se llama, Fuenteovejuna”.

Para enorme sorpresa mía, el teniente sacó una libretita y un lápiz y comenzó a anotar al tiempo que me preguntaba: “¿el nombre de pila del señor Fuenteovejuna, cuál es?”

Aguantando la risa contesté: “Juan José, señor, Juan José Fuenteovejuna.”

Rematando la ridícula actuación que estaba protagonizando, el teniente me lanzó la última pregunta: “¿Fuenteovejuna se escribe con “b” larga o con “v” corta?”

Dos dirigentes del Comité de Pavimentación, que se encontraban a mi lado, tuvieron que  escabullirse  para esconder sus carcajadas en medio del resto de los vecinos.

Nos retiramos del lugar, y los carabineros regresaron a sus comisarías.

Siempre pienso en lo que a ese teniente debe haberle dicho su oficial mayor cuando llegó con datos de un líder llamado Fuenteovejuna en Coltauco…. Créanlo, la anécdota es verídica. Por eso, cuando alguien menciona a las FFEE,  mi mente no recuerda a Lope de Vega ni al Comendador, sino a un teniente de carabineros y al fantasmal líder ‘revolucionario’ coltauqino llamado Fuenteovejuna.

En fin, la anécdota es mínima, pero siempre la he considerado como mi venganza cultural contra las fuerzas especiales de carabineros. Un asunto menor que, sin embargo, resulta divertido a la hora de clarificar ciertas cuestiones atingentes a nuestra policía uniformada.

 

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