Spanish Revolution
Europa acaba de vivir a finales de junio una escena que hasta hace nada parecía ciencia ficción barata: trenes parados, catenarias caídas, raíles deformados, carreteras rotas, asfalto derretido y centrales nucleares reduciendo actividad porque el agua ya sale demasiado caliente.
La ONU lo ha dicho sin adornos: esto es “solo un anticipo” de lo que la crisis climática va a hacerle al transporte. Carreteras, trenes, puertos, aeropuertos y vías navegables sometidos a fenómenos cada vez más extremos durante las próximas décadas.
La Agencia Europea del Medio Ambiente ya avisó en 2024 de que Europa no estaba preparada. Pero claro, prevenir no da tantos beneficios como reconstruir después del desastre…
https://www.facebook.com/











