Inicio Historia y Teoria ¡¡¡EL TECNO-FEUDALISMO, LOS ARRODILLADOS Y LOS SIRVIENTES DEL NEOLIBERALISMO!!!

¡¡¡EL TECNO-FEUDALISMO, LOS ARRODILLADOS Y LOS SIRVIENTES DEL NEOLIBERALISMO!!!

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por Franco Machiavelo

No vivimos una traición individual, sino una función política bien diseñada. La dirigencia de la pseudo izquierda progre no fue derrotada por el poder económico: fue integrada a él. Su tarea no es transformar Chile, sino hacer gobernable el saqueo, administrarlo con lenguaje social mientras los recursos naturales siguen cambiando de dueño.
El cobre, el litio, el agua, los bosques y el mar no se pierden por descuido, sino por decisión política. Mientras el pueblo escucha discursos sobre derechos y sustentabilidad, el Estado garantiza rentabilidad, estabilidad jurídica y protección policial a las grandes empresas extractivas. La política habla de transición; el capital extrae en presente continuo.
Este es el corazón del tecno-feudalismo: territorios convertidos en zonas de sacrificio, comunidades tratadas como obstáculos y la soberanía reducida a eslogan. El modelo no necesita ya dictaduras abiertas; necesita élites progresistas confiables, capaces de traducir la violencia económica en tecnicismos, tratados y mesas de diálogo sin poder real.
La pseudo izquierda no rompe con el neoliberalismo porque vive de él. Gobierna sin tocar la propiedad, promete justicia social sin redistribución estructural y celebra reformas que no alteran la acumulación. Así se construye consenso: derechos sin recursos, participación sin decisión, democracia sin pueblo.
El imperialismo no actúa solo desde afuera. Opera a través de socios locales obedientes, formados para creer que no hay alternativa al extractivismo, que vender naturaleza es modernidad y que cuestionar tratados es atraso. El resultado es un país rico en bienes comunes y pobre en control sobre su destino.
Cuando los territorios resisten, la máscara cae. El Estado dialoga de día y criminaliza de noche. Se protege la inversión, no la vida. Se persigue al defensor de la tierra, no al saqueador. La democracia se revela como lo que es bajo el neoliberalismo: una administración del conflicto a favor del capital.
Pero ningún orden es eterno. Cada río privatizado, cada bosque arrasado y cada comunidad desplazada acumula conciencia. La hegemonía se quiebra cuando el pueblo entiende que el problema no es la mala gestión, sino el modelo mismo.
La historia no será severa con esta dirigencia por lo que dijo, sino por lo que permitió. Porque teniendo la oportunidad de defender la soberanía y los bienes comunes, eligió arrodillarse para garantizar el negocio. 

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