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Desperdigarse, la más torpe acción de la izquierda

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Arturo Alejandro Muñoz

Desperdigada a lo largo del territorio, simulando ser un gigantesco archipiélago pedregoso de grupos y referentes variopintos, la gente de izquierda despejó los caminos para que la derecha transitase a voluntad, y además, coetáneamente, fue consolidando su propio harakiri político.

Ejemplos de ello sobran y en la próxima elección presidencial se ratificará lo dicho. La izquierda está desperdigada…y de esa forma difícilmente podrá alcanzar sus objetivos principales, qué duda cabe.

A su vez, la derecha es actualmente propietaria de la prensa, de la salud, de la educación, de la economía, de la banca, del comercio nacional e internacional, de la tierra, de la legislatura, del agro, de la actividad fabril, de los bosques, del mar, de las pesqueras, de los minerales, de las sanitarias, de las carreteras, del transporte, de los puertos, de las fuerzas armadas, de la justicia, de la policía, de la previsión social, del tribunal constitucional, de las iglesias, de los cementerios, de las islas, de los glaciares, de ríos y lagos… ¡pero, no está satisfecha! ¡Quiere más!

¡Quiere ser dueña absoluta y única de la verdad! Obviamente, de SU verdad, que intenta consolidar sin oposición ni críticas. Es así que hoy realiza ingentes intentos por apropiarse también de la Convención Constitucional, donde se encuentra en absoluta minoría, habiendo perdido además el poder del ‘veto’ que le otorgaba la política de los dos tercios, pues fue superada en votos por una mayoría que desea no sólo redactar un nuevo  texto constitucional, sino, también, refundar Chile.

Ante ello, y ya lo habíamos señalado en un artículo anterior,  los caminos que la Derecha podría tomar en la Convención son solamente tres, a saber:

1 Dialogar, conversar, acordar, ofrecer, etc., con algunos convencionales que podrían tener cierto grado de afinidad con los intereses que ella representa, y de ese modo acercarse a los dos tercios tanto como también lograr que sus propuestas (algunas de ellas, al menos) tengan un final feliz. La verdad es que, para esta alternativa, el horno en absoluto está preparado. La idea del “independentismo” ha cuajado con fuerza al interior de la Convención…pero en política todo puede suceder.

 

2  Retirarse de la Convención aduciendo que hay una nueva “aplanadora” y que no existe ninguna disposición al diálogo; que las decisiones ya están acordadas antes de comenzar siquiera el proceso de análisis de algunas materias. La idea no sería otra que “demostrar cuán fanática y soberbia es la mayoría izquierdista de la Convención.

 

3  Comenzar a provocar al interior de la Convención, a buscar pleitos con el objetivo de lograr un quiebre entre los constituyentes y alimentar su prensa para que esta emita y publique despachos, crónicas y reportajes tendenciosos desacreditando la Convención.

 

De aquí se deduce la saga de acusaciones y amenazas vertidas no sólo por dos fanáticas convencionales constituyentes ultraderechistas (Cubillos, Marinovic), sino también alzadas por tiendas partidistas de ese mismo sector (RN, UDI, EVÓPOLI), y apoyadas por algunos socialdemócratas, otrora “izquierdistas” como Felipe Harboe.

Aprovechando la existencia de una izquierda desperdigada convertida en archipiélago de grupos y referentes, la derecha arremete contra la Convención Constitucional ya que no es   capaz de dominarla y manejarla a su amaño. Para tal efecto utiliza la violencia verbal, las descalificaciones, las injurias y, obviamente, las falsas informaciones, armando un todo único cuyo objetivo  no es otro que lograr la mantención ad eternum de la Constitución de las bayonetas (la de 1980), o en el peor de los casos, que el electorado rechace la nueva Carta Fundamental en el plebiscito de salida.

Hace algunas horas nada más, en su página virtual, elciudadno.com ha publicado la siguiente información:

<< Este lunes (23/8/2021), los siete convencionales por escaños reservados del Pueblo Mapuche, encabezados por la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncon, presentaron una denuncia ante la Comisión Transitoria de Ética del organismo constituyente, en contra de cuatro constituyentes delegados de «Chile Vamos» (Derecha), a quienes acusan de «prácticas de discriminación racista» hacia a la machi Francisca Linconao.

<<La acusación señala que Teresa Marinovic y Ruth Hurtado («independientes» electas por cupos de Renovación Nacional), y los UDI Arturo Zúñiga y Katerine Montealegre, «han discriminado lingüísticamente a la machi, no respetando su derecho humano a expresarse en su propia lengua, y le han atribuido vinculación a delitos como el crimen del matrimonio Luchsinger Mackay, caso en que la Justicia absolvió a Linconao en 2018»>> .

Ya lo había expresado Marcela Cubillos el mismo día de inicio de actividades de la Convención, cuando manifestó a la prensa una opinión que explica la  actual situación de matonaje, injurias y amenazas provocadas por la derecha al interior de ese organismo: <<La Convención se instaló con claro predominio del Partido Comunista y del Frente Amplio. Que se respete el estado de derecho y se frene el intento de convertirla en un suprapoder;  ese será el gran esfuerzo (que deberemos hacer) las semanas que vienen. Y no será fácil>>.

Y en eso están los derechistas, empujando con fuerza los carros de la discordia, del enfrentamiento, del clasismo y la provocación. Quiéranlo o no lo quieran, y aunque algunas personas lo nieguen mil veces, la Derecha demuestra sin posibilidad de dudas que al interior de la Convención Constitucional hay una notoria lucha de clases.

¿Hasta cuándo la izquierda y los independientes permitirán ser basureados e injuriados por algunos constituyentes derechistas y socialdemócratas al interior del cuerpo Constituyente?

¿Hasta cuándo la izquierda seguirá desperdigada, dividida en pequeños islotes carentes de fuerza y de influencia?

¿Hasta cuando el 80% del electorado deberá continuar aceptando ser desoído, basureado, engañado y expoliado por un 20% que representa, precisamente, los intereses y objetivos del 1% más rico de la población y de empresas transnacionales que convierten Chile en  páramo desértico y débil?

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