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Desde lejos y desde cerca

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POLITIKA

Los dolores intensos fuerzan expresiones que salen de muy adentro. El jaguar sudamericano se incendia, se quema, se carboniza… No sólo Arauco tiene una pena…

Desde lejos y desde cerca


escriben (al alimón) Luis Casado y Hugo Farías Moya

Quienes vivimos lejos de la tierra que nos vio nacer, no podemos impedir que la inquietud, la angustia y el temor nos invadan cada vez que la prensa informa de alguna (de otra…) catástrofe. Hay familia, amigos, relaciones de todo tipo que ni la distancia ni el tiempo han logrado separar definitivamente.

¿Los temblores? A pesar de las terribles destrucciones que tuvieron lugar en el sur, o en el norte (país bidimensional…), nunca lograron asustarme en demasía. Los experimenté desde niño, como cada cual, el permanente balanceo del territorio termina por formar parte de la vida cotidiana. Tienen la ventaja, si oso escribir, de ser breves. Los ecos se van haciendo cada vez más leves hasta pasar desapercibidos.

Pero hubo, hay, otras desdichas. Los incendios en la zona central hacen las primeras páginas de la prensa mundial, las imágenes de TV son atroces, el número de víctimas se alarga como un día sin pan…

Afortunadamente, ¡a Dios gracias!, nos quedan el genio y la figura de nuestros congresales que, ante la anémica respuesta de los poderes públicos (públicos en la acepción aceptada para ‘mujer pública’…), se apresuran en poner a disposición del país el inigualable recurso de sus cacúmenes, el resultado de la actividad infatigable de sus tenaces neuronas, ¡aún tenemos Patria ciudadanos!

Te lo pongo como lo leo, mira ver:

“Congresistas plantean la opción de que el Cosena aborde hoy la emergencia por siniestros. Presidentes de ambas cámaras no descartan que la catástrofe sea una de las materias que se analicen en la cita, sobre todo debido a la presencia de las Fuerzas Armadas.”

Confieso que me quedé lelo de admiración, no lograba abrir mis ojos enceguecidos ante la intensa y diáfana luz proyectada por esos dos luceros del alba, los presidentes de ‘ambas Cámaras’ inspirados sin lugar a dudas por el Divino, cuyo inconmensurable coraje les lleva a ‘no descartar’ (no exigen, no imponen autoridad, no ordenan, se limitan a no eliminar ex ante la eventual posibilidad…) que la imprevista catástrofe sea abordada como materia de análisis en la reunión del Cosena (aquí viene la genialidad, ta-ta-ta-taaan…), ‘sobre todo debido a la presencia de las Fuerzas Armadas’.

Lo saben hasta los recién nacidos, cuando las descerebradas autoridades civiles chilenas -o sus opositores- no logran hacerle frente al fruto de sus imprevisiones… nos queda el recurso de los milicos que lo tienen todo previsto.

Entonces recordé que hoy, de madrugada, leí un mensaje de un pana chilensis que me quedó dando vueltas en la cafetera… Helo aquí:

No quiero ser aguafiestas, ni majadero ni odioso, en estos momentos de tragedia para nuestro querido Chile, pero me nace la rabia y la vergüenza.

Gastamos Miles de millones de dólares en equipar con aviones a una de las instituciones más terroristas y fascistas de Chile, me refiero a la Fuerza aérea de Chile (FACH), cuyos aviones la única vez que lo han ocupado es para bombardear el palacio presidencial de La Moneda y asesinar a mi único Presidente Salvador Allende.

Gastamos millones y millones y millones en mantener a unos generales y aviadores golpistas.

Podríamos cambiar unos 10 aviones F16 por aviones banqueros (apaga incendios) y nos evitamos las tragedias de ver incendiados nuestros bosques y las poblaciones obreras.

Año tras año vemos y escuchamos la muerte y destrucción de nuestro país, sin que la FACH haga algo por evitar esta tragedia. Tropa de inútiles.

Perdón por el exabrupto, pero estoy muy conmovido.

Perdonado quedas Hugo Farías Moya.

Pero algo me dice que te faltó impulso: ¿Qué hay de los submarinos?

¿Sirven para apagar incendios los submarinos?

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