Inicio Internacional ¡¡¡DERRUMBANDO LOS MITOS DEL IMPERIALISMO!!!

¡¡¡DERRUMBANDO LOS MITOS DEL IMPERIALISMO!!!

237
1

por Franco Machiavelo

El imperialismo no domina solo con ejércitos ni con sanciones: gobierna, sobre todo, con mentiras. Construye relatos, fabrica sentidos comunes y los hace circular como verdades naturales. Venezuela ha sido uno de sus laboratorios favoritos. Allí intentó imponer la idea de un país “secuestrado”, “controlado”, “sostenido artificialmente por un gobierno autoritario”. Pero la realidad —esa que nace en la calle y no en los editoriales— se le volvió indigerible.

No es el gobierno chavista el que “controla” a Venezuela. Esa es la primera gran falsedad. Lo que existe es una disputa abierta por el poder, donde el imperialismo apostó a la fractura interna, a la obediencia de las élites y a la rendición de las instituciones. Fracasó. No porque el Estado sea omnipotente, sino porque el poder popular —ese que no cabe en los balances financieros ni en los informes de riesgo país— salió a defender su soberanía como hecho concreto, no como consigna vacía.

Las calles hablaron. No obedecieron a embajadas ni a guiones prefabricados. Hablaron desde la memoria histórica, desde la experiencia acumulada de saqueo, tutela y humillación. El pueblo entendió que detrás del discurso de “libertad” se escondía, una vez más, la privatización del destino colectivo. Y respondió como lo hacen los pueblos cuando ya no creen en los cuentos del amo: organizándose, resistiendo y decidiendo.

Otra mentira repetida hasta el cansancio es la de un gobierno arrodillado, sometido, dócil frente al imperio. Los hechos desmienten la propaganda. La vicepresidenta venezolana no se ha subordinado ni ha firmado la rendición que Washington esperaba. El gobierno no ha aceptado los dictámenes del poder imperial como ley natural. Ha resistido presiones económicas, diplomáticas y simbólicas que buscaban disciplinar, no dialogar. En un mundo donde la obediencia es premiada y la dignidad castigada, eso no es un detalle menor: es una ruptura.

El imperialismo, acostumbrado a gobernar por consenso impuesto, no tolera que un país decida proteger sus recursos naturales fuera del libreto neoliberal. Por eso demoniza, sanciona y amenaza. Porque Venezuela no es solo un territorio: es un mal ejemplo. Un recordatorio incómodo de que los recursos no tienen por qué estar al servicio del capital transnacional, ni los pueblos condenados a aceptar su rol de proveedores sumisos.

Hoy Venezuela se prepara para defender su soberanía no desde la fantasía militarista, sino desde la conciencia política. Sabe que la disputa es material, pero también cultural; económica, pero también ideológica. Sabe que el imperialismo necesita pueblos resignados, no pueblos organizados. Y por eso invierte tanto en mentir.

Derrumbar los mitos del imperialismo es romper el hechizo. Es entender que no hay salvadores externos ni tutelas benevolentes. Que la verdadera “crisis” no es la desobediencia de los pueblos, sino el fracaso de un sistema que ya no logra convencer, solo imponer. Venezuela, con todas sus contradicciones, ha demostrado algo esencial: cuando el pueblo se reconoce como sujeto histórico, el imperio deja de ser invencible y pasa a ser lo que siempre fue: una estructura de dominación sostenida por relatos que, tarde o temprano, se caen.

¿Dónde están los lamebotas cómplices del neoliberalismo y los imperialistas lovers?
¿Dónde están aquellos que usaban las narrativas y los relatos del imperialismo contra el chavismo? Dónde están aquellos arrodillados lamebotas qué creyeron qué era un cambio de régimen de maduro, cuando le decíamos una, dos y tres veces » qué era la ambición imperialista por apoderarse del petróleo y sus recursos naturales!.
¿Cuántos le hicieron el juego al imperio y a la Olivia? ¿Cuántos?

¿A cuántos lamebotas le preguntaron si Mauro era un dictador. Y luego agacharon la cabeza y se sumaron a la campaña imperialista? Y dijieron si señor ¡Venezuela es una dictadura!

¡Le besaron los pies al imperio,a la oligarquía ,al imperio ,a la ultraderecha Pinochetista, al neoliberalismo! 

1 COMENTARIO

  1. Bien explicadito y todo, sin embargo, también es algo militar. Aunque no se reconozca el tema de la defensa como algo importante, lo es, más cuando se trata de una agresión que no es una ofensa verbal. Aquí la razón y la verdad le pasó la cuenta a los pacifistas. Que esta es una zona de paz, repetían como loros. Y ahora todos lamentan lo acaba de pasar, pero no aparece nadie haciendo un mea culpa. Siempre el agresor se lleva toda la responsabilidad, y la víctima ni siquiera le pegó con el taco del zapato. He ahí el error. La pregunta salta como un conejo, ¿para que se entrenan tanto, compran armas por aquí y por allá, y se hacen propaganda mundial, si al final de cuentas cualquiera se los faena?. Hay que hacerse una autocrítica , si no se hace se peca de arrogante y presumido. No vengan con que el el enemigo es el más poderoso del mundo y bla bla bla. Los gringos han sido derrotados por pueblos pequeños, mal armados, y con harta hambre. No creo que sea falta de recursos. O es falta de impronta o es simplemente tontera. En una situación como esa lo mínimo es decir que voy a dormir aquí y duermo en otro lado, básico. Ningún guardia debe tener celular a la hora de tomar el puesto, básico. Y por último ¿donde están los radares; infrarrojos; y demás juguetes? A mi me pilla cualquiera por que soy un ratón, pero a un presidente….Prepárense se viene. y en colores. no digan después que nadie se los dijo. Chao.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.