por Isaac Bigio
El presidente peruano José Jerí, quien rompió relaciones diplomáticas con México luego de que a inicios de noviembre la embajada de dicha república en Lima asilara allí a Betssy Chávez, acaba de declarar que contempla la posibilidad de ingresar a dicha sede diplomática para arrestar a la a última primera ministra del encarcelado presidente constitucional Pedro Castillo.
El titular de la entrevista que concedió al dominical de “El Comercio” (cabeza del cuasi-monopolio de diarios peruanos) recoge sus declaraciones: “Yo no me limito. Si se tiene que ingresar a la Embajada de México, se hará”.
Jerí aseguró que se tomará el tiempo necesario para evaluar esta solicitud, alegando que se ha “distorsionado un principio” del derecho internacional y que Perú debe manifestar su “incomodidad por el mal uso del asilo”. Sostiene que deben ver como ejecutar el reciente mandato judicial que obliga a la captura nacional o internacional de ella. El consulado peruano en México va a ser cerrado, algo que ya ha pasado con la embajada.
Nunca en la historia del Perú se ha entrado a una embajada extranjera en Lima, ni siquiera durante las dictaduras de Manuel Odría (1948-56) o Alberto Fujimori (1990-2000). Hasta la junta militar chilena de Augusto Pinochet respecto el derecho al asilo.
Maricarmen Alva, quien en 2021-22 fue primera presidente del actual Congreso, se opone a que a Chávez se le dé salvoconducto para salir al exterior y Lady Camones, quien le reemplazó luego en dicho cargo, demanda que se allane la embajada mexicana en Lima.
De darse esta salida se estaría repitiendo lo que el actual presidente ecuatoriano Daniel Noboa hizo ante la embajada mexicana en Quito para capturar a Jorge Las, quien fuera vicepresidente de Rafael Correa y también de Lenin Moreno. Esto último género una crisis en la OEA.
El caso peruano va a ser peor. Mientras en Ecuador Noboa venía de ganar las elecciones presidenciales con un discurso anti-Correa y se acusa a Las de delitos de corrupción, Jerí es el presidente menos votado de las Américas. En las recientes elecciones generales (2021) apenas obtuvo 11,000 votos para ser congresista, puesto al que no entro directamente sino sustituyendo a la persona más votada de su lista, Martín Vizcarra, a quien el Congreso le ha negado poder posesionarse. Su partido, Somos Perú, quedo en el puesto 12 en dichos comicios conquistando alrededor del 1% del electorado. La única razón por la cual él es ahora presidente es que el Congreso, quien primero hizo el 7 de diciembre del 2022 un golpe contra Pedro Castillo (el único peruano electo con más de 8,8 millones de votos), luego prescindió de Dina Boluarte, a quien había encumbrado en la presidencia, desde el 10 de octubre. Chávez no tiene ninguna acusación por corrupción, sino que se le quiere aprisionar por haber apoyado el pedido de Pedro Castillo para disolver el Congreso.
Noboa perdió fuertemente en todas las 4 preguntas del referendo y consulta popular del pasado domingo 16 de nobiembre. Jerí, en cambio, viene siendo amenazado por los pueblos del sur peruano (como Cuzco y Puno) para que no se atreva a visitarlo. Su gobierno se supone que es uno «transicional» teniendo como meta organizar los comicios generales del 2026. Realizar estos con un clima de persecuciones y asalto a una embajada no va a garantizar la transparencia de cualquier proceso electoral.
Este 7 de diciembre Castillo va a cumplir 3 años en la cárcel sin que haya una sola prueba de corrupción y sin que haya una sentencia firme en su contra. Desde que gano las elecciones de junio 2021, el fujimorismo y sus aliados (que controlan este Congreso) nunca quisieron aceptar su triunfo electoral e hicieron todo lo posible por derrocarlo antes y después que asumiera la presidencia el 28 de julio del 2021.
Chávez ya estuvo dos años presa. Ella inicialmente pudo haberse asilado. Viviendo en Tacna (el pequeño departamento más sureño del Perú que limita con Bolivia y Chile) bien pudo haber cruzado la frontera y ser refugiada por gobiernos amigos. Ella, más bien, quiso demostrar que nada temía y se dejó arrestar. Luego, para sorpresa suya, fue trasladada a Limabio donde estuvo en una cárcel donde fue constantemente maltratado. Cuando había cumplido 18 meses de prisión preventiva, un juez no le dejo salir rompiendo con el ordenamiento jurídico y luego le ampliaron su pena. Por eso, a ella no le quedaba otra salida que solicitar asilo.
Al congresista Guillermo Bermejo, quien apuntaba a ser electo como el principal candidato de la izquierda peruana, se le quitó la inmunidad parlamentaria y se le ha condenado a 15 años de prisión efectiva bajo el cargo de “terrorismo”, pese a que él nunca ha cogido un arma ni planeado ataque alguno. A Zaira Arias, la suplente de Bermejo, no se le permite reemplazarlo en su curul y entrar al Congreso.
Mientras todo esto pasa la “justicia” capturada por el fujimorismo ha liberado a Keiko Fujimori del caso de lavado de activos y se niega a reponer a Delia Espinoza como fiscal de la nación. A Dina Boluarte y a todos aquellos que son cómplices con ella en el asesinato de 70 manifestantes pacíficos en 2022-23 no se les investiga. Si a la exprimera ministra bangladesí Sheikh Hasina su república pide que sea extraditada para ser condenada por masacrar jóvenes, a Dina el actual gobierno, congreso y sistema judicial la protege y ampara.
El Perú vive bajo una dictadura donde los perdedores de las últimas elecciones han apresado a quien las gano y donde se impone un estado de emergencia y se reprime con disparos a quienes protestan. Un. símbolo de dicha resistencia es el cantante «Truko» quien fue asesinado a balazos por el actual gobierno.
Urge una campaña nacional e internacional para demandar al gobierno dictatorial peruano que le otorgue salvoconducto a Betssy Chávez, que se libere a Pedro Castillo y que no le impida participar en las elecciones de abril 2026 (donde tiende a quedar primero para el Senado) y que se libere a Guillermo Bermejo.
Dr. Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.











