por Lucía Sepúlveda Ruiz
En el Encuentro “Semillas en Resistencia Global” organizado por la fundación mexicana Semillas de Vida, académicos y científicos de ese país, de Italia, Estados Unidos y África, denunciaron que la industria biotecnológica sostenida por el capitalismo a nivel global, publicita como un mejoramiento «natural» de una semilla, algo que en realidad es el resultado de un trabajo de ingeniería genética. Es una paradoja porque este proceso no es natural. El encuentro, que contó con una feria de productores de alimentos sanos, tuvo lugar en el Museo de Culturas Populares de Ciudad de México el pasado 22 y 23 de noviembre.
La intervención del ADN de la semilla, señalaban, tiene como objetivo agregarle algún rasgo o quitarle otro, en un proceso express del cual se obtienen semillas que luego se patentan sin evaluar sus impactos en los ecosistemas. Se fortalece así el control del mercado de la semillas por las transnacionales, con la complicidad de muchos gobiernos. La técnica CrispRR/Cas9, de edición genética y de frecuente uso, fue una de las nuevas tecnologías mencionadas. Lucía Sepúlveda, de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile,} y coordinadora de Chile Mejor sin TLC, expuso en el evento, el caso del trigo editado genéticamente con esa técnica, de reciente aprobación en Chile. En su intervención destacó la necesidad de asegurar un mercado para los productores de trigo antiguo y de alforfón (trigo sarraceno) a partir de las economías populares, a fin de contar con una alternativa ante este trigo manipulado genéticamente, innecesario y riesgoso para los ecosistemas. También destacó la recuperación de semillas antiguas llevada adelante en forma autónoma por el colectivo Biodiversidad Alimentaria junto a comunidades campesinas e indígenas (ver registro de esa intervención a partir del minuto 33 en https://www.youtube.com/live/Gh4fL9LoWDI?si=1Q4KdzraGWF1uSDk ). La representante chilena compartió el panel de cierre del evento con Karen Hansen, del Institute for Agriculture and Trade Policies IATP (Estados Unidos) y Enzo Orrt de la Red de Agricultores Orgánicos de Misiones, Argentina, el domingo 23.
En las exposiciones también se alertó respecto de que la digitalización de la secuencia genética de cualquier semilla, de acceso público en internet ahora, abre infinitas posibilidades de intervención y apropiación de las semillas antiguas, consumando el proceso previo de despojo y bio piratería. Porque la secuencia genética nunca menciona el origen de la semilla.
La mayor parte de las y los asistentes eran guardadores de semillas tradicionales de diferentes territorios de México (Guajaca, Chiapas, Jalisco entre otros); de Colombia (el Cauca), Perú (Cusco) y Argentina (Misiones). Pero también hubo representantes de organizaciones que han sido parte de las luchas de defensa de la semilla contra el convenio UPOV 91, tales como Navdanya, de la India, ETC Group, IATP y Non GMO Project de Estados Unidos, junto a Chile Mejor sin TLC. En Chile la movilización social ha impedido la adhesión formal a ese convenio pese a que es una cláusula presente en los nuevos tratados comerciales vigentes en Chile, y en los anteriores. Pero la privatización en este país avanzó por la vía de dictación de normas de certificación de la semilla, entre otras.
Semillas y Tratados
Las semillas transgénicas hechas con la «vieja tecnología» y los Tratados de Libre Comercio que las acompañan junto a los plaguicidas y la contaminación, estuvieron presentes, pero ahora al lado de la invasión de maíces y hortalizas manipulados con las nuevas tecnologías, patentados sin etiquetar por Corteva (Estados Unidos), Bayer/Monsanto (Unión Europea) y Chem Syngenta (China), las mayores corporaciones semilleras a nivel global, y por otras empresas de formación reciente, predominando las chinas, donde existe el mayor número de autorizaciones de semillas editadas genéticamente.
Respuestas desde los surcos
El impacto de las nuevas tecnologías en la biopiratería y los procesos campesinos fue abordado en un panel por Carol Rojas de la Red de semillas libres de Colombia, destacando que allí el accionar comienza desde lo local, con territorios libres de transgénicos pero ya tiene un impacto nacional al cual suman la capacidad para detectar junto a las comunidades, la contaminación genética. Junto a ella estuvieron Emiliano Juárez del Grupo Vicente Guerrero (México), Eckart Boege de la Coordinadora Sin Maíz No hay País, de México, y Alain Dlygosz de la Asociación Arariwakuna, del Cusco, Perú. Se refirieron también a las redes y Casas de Semillas, movilizaciones, y otras acciones de incidencia política y jurídica. Se enfatizó la necesidad de articular sectores, de construir sin criterios de dualidad sino entregando elementos vitales que permitan a campesinos y a consumidores optar por la vida, recogiendo saberes y conocimientos ancestrales y mostrando como también hay ciencia que puede caminar con los pueblos. Para la tarea es clave incorporar en esta tarea a niñas, niños y jóvenes y generar políticas públicas para asegurar una vida digna a las y los productores (ver registro de estas intervenciones en https://www.youtube.com/live/YvLNTIx3k1M?si=zdPby2o6DUcZPKdq ).
Como un marco de contraste, el panel sobre Nuevas Tecnologías en torno a la apropiación de los recursos genéticos, abrió con el trabajo Bordados de Raíz Aérea del centro Ecológico Milpa Urbana de Oaxaca, un colectivo de bordadoras que con sus manos y colores llevan a la tela la historia de sus cuerpos territorios, asociada a la Milpa. Se trata de una práctica de cultivo tradicional de México, diverso e integrado de maíz/calabaza y porotos, del que también habló un Poeta y Cuenta Cuentos, Martín Corona, que encantó a niñas y niños con el cuento del Romance del Maíz y la Semilla. (Ver registro en https://www.youtube.com/watch?v=YvLNTIx3k1M&list=PL5mnPoJ45e-mNQsoybxUbyRUEawEAHSUh&index=2&pp=iAQB Las intervenciones fueron de Verónica Villa del Grupo ETC México, Mateja Lara del Navdanja, India, y Jaime Morales, de la Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias de Jalisco, junto a Carlos Ávila de la Universidad Veracruzana.
Las bordadoras pusieron en la trama de este tejido del cuidado de la Milpa a las mujeres y niñeces que junto a las abuelas y abuelos, aparecen como pilares de las dinámicas que se están dando en los territorios de México. Ellas seguirán abriendo nuevos surcos porque la vida misma lo exige, y es de allí que vienen las respuestas a lo largo y ancho de los países del Abya Yala, con los pueblos indígenas a menudo a la cabeza de estas luchas.
Lucía Sepúlveda Ruiz











