La salud no se recorta: desde Maipú decimos basta
Cuando se recorta el presupuesto, no se recorta una cifra: se tensiona la cadena completa de atención en salud.
Desde Maipú queremos decirlo con claridad: recortar el presupuesto de Salud no es una decisión meramente contable. Es una decisión política que termina teniendo consecuencias concretas en la vida de la clase trabajadora y nuestras familias.
El ajuste presupuestario anunciado para el Ministerio de Salud alcanza un 2,5%, después de que inicialmente se planteara una reducción de 3%. Aunque desde el Gobierno de Kast se ha señalado que el ajuste busca proteger la atención directa de las y los pacientes, la magnitud de los recursos involucrados no permite mirar esta decisión como un simple ejercicio de eficiencia administrativa. Distintos antecedentes han cifrado la disminución en aproximadamente $413 mil millones.
Y aquí aparece la primera contradicción: ¿cómo se pretende reducir listas de espera, fortalecer la atención primaria, enfrentar el envejecimiento de la población, abordar la salud mental y responder a una demanda creciente si al mismo tiempo se reducen recursos disponibles para el sistema público?
El presupuesto de Salud para 2026 había sido presentado originalmente con un crecimiento de alrededor de 5,6%, alcanzando aproximadamente $17,03 billones, y con el compromiso de financiar más de 115 mil nuevas cirugías destinadas a disminuir las listas de espera.
Nuestra comuna permite comprender la discusión desde la realidad cotidiana. El Plan de Salud Comunal 2026 muestra que la población inscrita en los CESFAM municipales ha aumentado de manera importante. En 2024 se registraban 182.015 personas inscritas, cifra que llegó a 200.467 al corte de junio de 2025. En otras palabras, mientras crece la población que requiere atención primaria, también aumenta la presión sobre los equipos, establecimientos y prestaciones.
La red también enfrenta una demanda importante de atención de urgencia. Solo el SAR presidenta Michelle Bachelet registró 5.288 atenciones por causas respiratorias en 2025, frente a 4.452 durante 2024.
Estos números tienen nombre y apellido: son niñas y niños con problemas respiratorios, personas mayores que necesitan controles, trabajadores y trabajadoras que requieren atención oportuna, mujeres que necesitan controles preventivos y familias que esperan una consulta, un examen o una derivación.
Durante años se ha repetido que la Atención Primaria de Salud es la puerta de entrada al sistema y que prevenir resulta más barato y más humano que llegar tarde a un hospital. Sin embargo, cuando llega la hora de definir prioridades presupuestarias, la prevención, la promoción, la salud mental, los controles y la capacidad resolutiva de los CESFAM corren el riesgo de convertirse nuevamente en los eslabones débiles.
Por eso rechazamos la idea de que salud y responsabilidad fiscal sean conceptos necesariamente contrapuestos. Por supuesto que los recursos públicos deben utilizarse con eficiencia. Por supuesto que deben existir mecanismos de control, evaluación y transparencia. Y por supuesto que cada peso destinado a salud debe tener una justificación.
Pero eficiencia no significa simplemente gastar menos, eficiencia significa lograr mejores resultados sanitarios con los recursos disponibles. Y eso requiere planificación, equipos estables, inversión, prevención y capacidad de respuesta.
Desde el Comité de Salud de Maipú creemos que la discusión debe cambiar de eje, no se trata de pedir un cheque en blanco para el Ministerio de Salud. Se trata de exigir que las decisiones fiscales tengan como límite aquello que afecta directamente la vida y la dignidad de las personas.
Por eso, nuestra posición es clara:
No aceptamos que la salud pública vuelva a ser tratada como una variable de ajuste. Exigimos transparencia sobre dónde se aplicará exactamente el recorte, cuáles serán sus efectos sobre la Atención Primaria, qué programas serán afectados y qué mecanismos se implementarán para evitar que los municipios y las comunidades terminen absorbiendo el costo. También exigimos que cualquier discusión sobre eficiencia considere indicadores reales: tiempos de espera, cobertura de controles, disponibilidad de horas médicas, dotación de profesionales, medicamentos, prestaciones preventivas, salud mental y capacidad resolutiva de los CESFAM.
Porque detrás de cada indicador hay una persona.
Detrás de cada lista de espera hay una familia.
Y detrás de cada presupuesto hay una decisión sobre qué sociedad queremos construir.
Desde Maipú decimos que la salud no puede administrarse mirando solamente cuánto cuesta. También debemos preguntarnos cuánto cuesta no financiarla. El Comité de Salud de Maipú seguirá defendiendo una salud pública universal, digna, oportuna y con recursos suficientes. No como una consigna, sino como un derecho.
Porque la salud de nuestros vecinos y vecinas no puede depender de cuánto queda después de hacer las cuentas. Debe estar entre las primeras prioridades cuando esas cuentas se hacen.
Por una salud al servicio de la clase trabajadora y el pueblo
Comité de Salud de Maipú











