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Conciencia ecológica tras incendios en humedales del centro de Chile

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Por Orlando Milesi

ipsnoticias.net/

Imagen:  El humedal Entre Cerros, en el municipio de Viña del Mar, en la región de Valparaíso, en el centro de Chile, quemado casi totalmente por un voraz incendio que alcanzó también a las cercanas casas de la Villa Dulce y a otras en la ladera de la quebrada. Las organizaciones ambientalistas instalaron una olla común para dar alimentos y apoyar emocionalmente a cientos de damnificados afectados por la tragedia, que dejó un saldo provisional de 132 personas muertas. Imagen: Orlando Milesi / IPS

VIÑA DEL MAR, Chile -Los humedales El Olivar y Entre Cerros fueron destruidos por el megaincendio que estalló el 2 de febrero en la región de Valparaíso, en el centro de Chile, y que provocó 132 muertos y 11 desaparecidos, además de destruir más de 3000 viviendas.

Por su estrechez entre la cordillera de Los Andes y el océano Pacífico, este alargado país de 19,5 millones de habitantes tiene miles de humedales de diferente extensión y que son centro de una disputa entre ecologistas y empresas que desean explotar sus territorios, en especial en aquellos catalogados como urbanos.

El Olivar, en el municipio de Viña del Mar, con una famosa ciudad balnearia situada a algo más de 100 kilómetros al noroeste de Santiago, la capital, y que fue el epicentro de los incendios.

“Las afectaciones son gigantes. La vegetación que va cercana al estero se quemó por completo”, destacó Paula Escobar, integrante de la Coordinadora Medio Ambiental de Viña del Mar y de El Olivar Eco Organizado.

“Sabemos toda la infiltración de agua. Hay mucha vegetación, incluidos bellotos del norte que son monumentos naturales y que necesitan mucha agua para existir. La mayoría se quemó”, lamentó la activista de 33 años.

Mientras recorría el lugar junto a IPS, entre toneladas de cenizas, recordó que El Olivar colinda con el Jardín Botánico Nacional, el único de su tipo en Chile y un gran atractivo turístico, que resultó destruido en 90 %.

“Hacia arriba había bosque bien frondoso de vegetación nativa y endémica chilena”, explicó Escobar, quien estimó en 15 las hectáreas del humedal quemadas.

“No hay ningún humedal declarado en Viña del Mar. Es una oportunidad de visibilización y del proceso de exigir un plan con perspectiva regenerativa y preventiva”: Dariel Jara.

Ya antes del incendio este humedal estaba amenazado por un proyecto de viviendas sociales llamado Alto Horizonte que el 2019 obtuvo un permiso de la estatal Dirección General de Aguas, que declaró la zona como “quebrada de evacuación de aguas” en vez de reconocer que se trataba de un estero permanente.

La constructora evitó así someter el proyecto al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, necesario porque El Olivar cumple con la Ley de Humedales Urbanos, también conocida como la ley 21 202, vigente desde 2020.

Grupos de voluntarios recorrieron el lugar para catastrar la fauna y vegetación tras el incendio en este cordón biológico de Viña del Mar.

“En el momento caótico del incendio tratamos de ayudar a nuestros seres queridos.  Ahora uno empieza a ver todo el bosque perdido que nos ayudaba a nivel mental y nos daba ese aire que necesitamos como especie”, reflexionó.

La ambientalista Paula Escobar en medio de la destrucción que provocó el megaincendio en el humedal El Olivar. Fue el epicentro de los siniestros que destruyeron vegetación y árboles nativos y era el hábitat de numerosas especies de de nidificación de pájaros. Toneladas de cenizas contribuirán ahora, paradójicamente, a la lenta recuperación de ese corredor biológico situado en Viña del Mar, en el centro de Chile. Imagen: Orlando Milesi / IPS

Humedal Entre Cerros destruido por las llamas

Dariel Jara, educador popular, miembro de la Coordinadora Ambiental de Viña del Mar, contó a IPS que Entre Cerros estaba a punto de ser declarado humedal urbano.

“No hay ningún humedal declarado en Viña del Mar. Es una oportunidad de visibilización y del proceso de exigir un plan con perspectiva regenerativa y preventiva”, afirmó el docente de 30 años durante el recorrido de IPS por parte de las localidades afectadas por el incendio.

Según Jara este tipo de incendios no ocurrirían con una gestión responsable de parques y humedales y si se involucrara a la comunidad.

“Hubo personas que perdieron sus casas pese a que acá hace 22 años hay un gran parque declarado como tal”, por lo que no debieron instalarse esas viviendas, criticó. Ello ocurrió, dijo, “porque no hay ningún recurso asociado al cuidado y a la protección del humedal”.

Entre Cerros, un corredor biológico, está amenazado por el proyecto inmobiliario Altos del Mar que pretende construir viviendas en hectáreas donde circulan canales de agua y crecen especies nativas y endémicas.

“Si hubiéramos tenido más medidas ambientales,  ecológicas, preventivas, de proyección no solo de humedales también de  vegetación nativa, esto no hubiera sido tan tremendamente dramático”: Flavia Liberona.

Fernando González, otro integrante de la Coordinadora Ambiental, afirma que en Entre Cerros hay 288 especies, 40 tipos de hongos y 40 especies de aves.

“Tenemos identificado el lugar adonde están y eso va a ser muy útil para la regeneración que tomará años”, dijo a IPS este ingeniero agrónomo de 34 años.

Más de una semana después del incendio el curso de aguas subterráneas surge con un color café mientras pequeñísimos brotes verdes comienzan a resurgir.

Allí había bellotos del norte (Beilschmiedia miersii) que fueron declarados monumento natural junto a otras seis especies protegidas y en peligro de extinción.

Entre Cerros, de unas 40 hectáreas, está a los pies de Villa Dulce, habitada por miles de familias que viven en el cerro con vista al humedal. Aquí 200 casas fueron destruidas.

“Esto era muy verde cuando se comenzó a poblar. Era el patio de juego de los niños, nuestro hábitat, nuestro hogar”, afirmó Jaime Ovalle, secretario de la Junta de Vecinos de Villa Dulce, un gran conjunto habitacional del este de Viña del Mar.

“Hay mucha gente desolada. Además de lo que significa la pérdida de sus casas está la pérdida del humedal donde crecimos, que era nuestro y se perdió”, añadió a IPS este dirigente vecinal de 69 años.

La Fiscalía abrió una investigación para indagar la intencionalidad del inicio de los incendios debido al comienzo simultáneo de los focos, en lugares distantes entre sí, mientras que e calor del verano austral y la larga sequía en el país contribuyeron a su descontrol.

Los incendios destruyeron 4300 hectáreas de bosque nativo en los vecinos municipios costeros de Viña del Mar y Quilpué, asentado entre esteros.

Dariel Jara, de la Coordinadora Ambiental de Viña del Mar, y otra voluntaria de la organización ecológica recorren el humedal Entre Cerros, en ese municipio costero del centro de Chile. Llevan agua y alimentos para los pájaros que aún permanecen entre la vegetación y arboleda quemada. Ambos mantienen la ilusión que el lugar sea reconocido como el primer humedal urbano en Viña del Mar. Imagen: Orlando Milesi / IPS

Humedales en peligro mundial

Según la Convención sobre los Humedales, conocida como la Convención Ramsar por la ciudad iraní donde se aprobó, estos  ecosistemas son especialmente valiosos para la vida: ocupan 6 % de la superficie terrestre y son el hábitat de 40 % de todas las especies del planeta.

Poseen aguas subterráneas a muy poca profundidad que brotan o ascienden a la superficie, formando lagunas y pantanos donde llegan cientos de especies a vivir.

Incluyen los ecosistemas de agua dulce -marinos y costeros-  y son vitales para otros ecosistemas y el clima pues regulan el agua purificándola y controlando inundaciones.

Casi 90 % de los humedales mundiales se han degradado desde 1700 y se están perdiendo tres veces más rápido que los bosques.

En Chile solo existe una ley para reconocer humedales urbanos y no hay legislación sobre los demás, si bien el país es signatario de la Convención Ramsar y sus obligaciones.

Las cifras del Ministerio de Medio Ambiente indican que de 177 solicitudes de reconocimiento presentadas, 74 humedales urbanos ya fueron reconocidos oficialmente y 75 permanecen en análisis de antecedentes. Otros 27 se encuentren en diversas etapas de revisión y uno fue declarado no admisible.

En los municipios de la región de Valparaíso hay 42 peticiones para reconocer diferentes áreas como humedales, pero solo dos fueron declaradas admisibles hasta ahora.

En la región hay 11 conflictos con humedales, seis de ellos provocados por proyectos urbanísticos. En 10 de ellos existe vegetación protegida legalmente y en nueve hay recursos judiciales presentados.

El humedal El Yeco, en el sector Mirasol del municipio de Algarrobo, en la costa central de Chile, reverdece y mantiene su vitalidad en pleno verano austral. Los voluntarios construyeron una pasarela que permite observar el humedal camino a la playa que se divisa al fondo, tras lograr impedir un megaproyecto inmobiliario que amenazó este ecosistema. Imagen: Orlando Milesi / IPS

La amenaza por obras de infraestructura e inmobiliarias

“En general los humedales están amenazados en todo Chile. Hay una tremenda amenaza por obras de infraestructura y también por inmobiliarias”, resumió Flavia Liberona, directora ejecutiva de la Fundación Terram, una organización que promueve el análisis crítico y propuestas de políticas públicas en temas medioambientales.

En Valparaíso existe ocupación de humedales por proyectos inmobiliarios en el borde costero pero también conflictos en zonas interiores por operaciones mineras.

Para esta especialista, la ley de humedales urbanos fue útil pero insuficiente, porque dejó desprotegidos a miles de ellos.

“No es un problema de conciencia de la gente de a pie sino un problema de Estado. Y particularmente de los gobiernos que tienen súper poca conciencia ambiental”, aseveró.

Según Liberona, las autoridades nunca han mirado los humedales valorándolos como sostén de los seres humanos pues “tienen una mirada productivista que permite se impacten estos lugares”.

“Hay poca y mala regulación y pésima fiscalización. Hoy, después de los incendios, uno podría decir… tal vez si hubiéramos tenido más medidas ambientales,  ecológicas, preventivas, de proyección no solo de humedales también de  vegetación nativa, esto no hubiera sido tan tremendamente dramático”, planteó.

A juicio de Liberona, “aquí hay decisiones políticas  que toman los gobiernos y a los gobiernos no les interesa el medio ambiente, esa es la cruda, dura y pura realidad”.

El abogado Héctor Assef (D) y el periodista Javier Karmy, ambos de la Mesa Ambiental Comunal de Algarrobo, posan en medio del humedal El Yeco, en el balneario chileno e Algarrobo, donde encabezaron una exitosa batalla legal con masivas movilizaciones para defender ese ecosistema y el libre acceso a la pequeña playa del lugar. Imagen: Orlando Milesi / IPS

Exitosa defensa de un humedal

Una movilización comunitaria masiva en Algarrobo, otro municipio costero de la región de Valparaíso, frenó un proyecto inmobiliario que iba a afectar al humedal El Yeco.

La movilización culminó con una sentencia favorable para los pobladores en la Corte de Apelaciones de Valparaíso, ratificada por la Corte Suprema de Chile.

“El humedal fue la razón por la que se pudo discutir el proyecto”, afirmó a IPS el abogado Héctor Assef, de la Mesa Ambiental Comunal de Algarrobo.

“El proyecto era brutal…En el borde del acantilado se iba a edificar un edificio de departamentos de siete pisos”, relató el activista de 67 años.

El proyecto intervenía la pequeña playa del lugar instalando una piscina y ascensores para que sus dueños bajaran directamente desde sus viviendas. Y los algarrobinos temían que fuera limitado el acceso libre al lugar.

El periodista Javier Karmy, dirigente de la Mesa, recuerda que la maquinaria comenzó a remover el cerro y “hubo  escombros y piedras que rodaron hasta el humedal. Y cuando llovió, escurrió material que llegó hasta el humedal y la playa”.

Karmy, de 41 años, subraya que hoy la comunidad revalorizó el humedal.

“Hay  mucha más conciencia y se entiende que aquí hay vida, hay ranitas. La gente preserva porque ve que no sólo hay agua sino un ecosistema que intenta sobrevivir a las amenazas de grandes proyectos inmobiliarios”, aseveró a IPS.

Hoy los vecinos bajan a la playa cruzando por encima del humedal demarcado, con sendero, escaleras y letreros colocados por voluntarios que instan a cuidar animales y nidos de  pájaros.

“En Algarrobo la gente se moviliza porque vio la destrucción del patrimonio natural y ambiental en otros lugares sin ningún rédito de vuelta. Ahí se genera una grieta entre la  promesa del desarrollo y lo que pasa realmente que es destrucción,  pérdida de calidad de vida y de patrimonio”, concluyó.

ED: EG

 

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