Inicio Salud LA TELETÓN Y DON FRANCISCO: SÍMBOLOS DEL PINOCHETISMO!

LA TELETÓN Y DON FRANCISCO: SÍMBOLOS DEL PINOCHETISMO!

4
0
Por Franco Machiavelo
 
¡¡¡EL PUEBLO NO PUEDE SER UN MENDIGO DE LA CARIDAD!!!
¡LA SALUD NO ES UNA LIMOSNA, LA DIGNIDAD NO ES UN ESPECTÁCULO Y LOS DERECHOS SOCIALES NO PUEDEN DEPENDER DE LA GENEROSIDAD DE LOS PODEROSOS!

Hay una pregunta profundamente política que Chile debe atreverse a formular: ¿qué clase de sociedad necesita organizar periódicamente un gigantesco espectáculo televisivo para reunir dinero destinado a atender necesidades humanas que deberían estar garantizadas mediante derechos sociales universales?
La pregunta no es contra los niños, las niñas, las personas con discapacidad, sus familias ni los trabajadores que entregan sus conocimientos y esfuerzos para mejorar sus vidas. ¡Jamás! La pregunta apunta al orden económico, político y cultural que convierte una necesidad social permanente en una campaña de solidaridad temporal, mientras el financiamiento de los derechos fundamentales continúa subordinado a las decisiones de los gobiernos, las prioridades presupuestarias y los intereses del mercado.
Porque cuando la salud, la rehabilitación y la inclusión dependen de colectas extraordinarias, debemos preguntarnos qué responsabilidades está asumiendo el Estado y cuáles está dejando en manos de la caridad.

I. ¡LA CARIDAD NO PUEDE REEMPLAZAR A LA JUSTICIA SOCIAL!
Desde una perspectiva marxista, la caridad y la justicia social pertenecen a planos distintos.
La caridad depende de la voluntad de quien entrega. El derecho, en cambio, establece una obligación colectiva que no puede quedar a merced de la buena voluntad de los individuos, de las empresas ni de los grandes propietarios.
La caridad pregunta cuánto estamos dispuestos a donar. La justicia social pregunta por qué existen necesidades esenciales que no están suficientemente cubiertas y quién tiene la responsabilidad política de garantizar su satisfacción.
La diferencia es fundamental.
Cuando una familia debe esperar una campaña televisiva, una colecta o una donación para acceder a tratamientos indispensables, no basta con celebrar la generosidad de quienes contribuyen. También debemos examinar las estructuras económicas y políticas que hacen necesaria esa búsqueda extraordinaria de recursos.

¡UN DERECHO QUE DEPENDE DE LA CARIDAD CORRE EL RIESGO DE CONVERTIRSE EN UN PRIVILEGIO!
Una sociedad verdaderamente democrática no debería obligar a las personas a demostrar públicamente su sufrimiento para despertar la compasión colectiva. Tampoco debería convertir la necesidad de un tratamiento en una competencia por conseguir visibilidad, donaciones y apoyo mediático.
La dignidad humana no puede medirse por la capacidad de conmover a una audiencia.
 
¡EL PINOCHETISMO NO FUE SOLAMENTE UNA DICTADURA: TAMBIÉN FUE UN PROYECTO DE REORGANIZACIÓN SOCIAL! 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.