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68. LUCES PERO TAMBIÉN SOMBRAS

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Pepe Gutierrez Alvarez

 Como no podía ser menos este 50 aniversario ya está dando pie a los legitimadores del sistema a ofrecer sus mercancía es el –e a su entender- menos mal de los mundo posibles. No van a tener mucho problema en encontrar su parte oscura, especialmente entre los que se extraviaron en luchas armadas como expresión de una impaciencia revolucionaria, pero sobre todo de una repetición de lo que, bajo otros parámetros se estaba dando en Vietnam, Palestina o América Latina.

El cine no se ha olvidado del tema, algún día hablaremos del desastre alemán, está la miniserie “Carlos” de Olivier Azayas (2010); Buenos días, noche (Marco Bellucci, 2003), que desmonta una deriva terrorista devastadora que entre nosotros se tradujo con la locura moral y política etarra, de lo que representó desconcierto y atraso. En un terreno próximo hay que situar que adaptan la novela: Natalia Ginzbur, basada en un guión de Suso Cecchi d’Amico, Tonino Guerra que adaptan la novela: Natalia Ginzburg…

La trama se sitúa tras las revueltas del 68, Michele decirse marchara Londres. Desde allí mantiene el contacto con su madre y su familia a través del correo postal. El personaje nos va presentando, así, al resto del reparto, mientras se debate entre una mujer tradicional, aterrorizada ante los cambios -la madre-, y una joven inquieta, preparada para todo lo que se le ponga por delante -la novia-, dibujando un cuadro ciertamente pesimista de una crisis generacional en absoluta esperanzadora. Los “rebeldes” acaban más bien extraviados ante la nueva situación se les abra. Casi un testamento de Monicelli, uno de los grandes menos reconocidos.

Caro…fue escrita por dos de los grandes guionistas del mejor cine italiano (Suso Cecchi d’Amico, Tonino Guerra), sin olvidar la música del inmortal Nino Rota, y fue una producción del mayor interés, sin embargo apenas sí fue considerada. Que yo sepa aquí no se enteró nadie, y servidor la pudo ver un jueves noche de los ochenta con el alma encogida. Tanto Monicelli como Natalia Ginzburg, mantuvieron una visión muy pesimista de lo que significó el 68 “rampante” italiano, que fue iniciado por la juventud universitaria, pero que luego prendió en una clase obrera joven que protagonizó movilizaciones y ocupaciones de empresa durante un largo periodo. Sin embargo, en esta cita el partido comunista italiano actuó como “calzador para volver a colocar las cosas en su sitio. Su horizonte había dejado de ser reformista como lo habían sido peor ejemplo, los socialdemócratas suecos en su día.

Los grupos de la izquierda radical estuvieron muy divididos, el maoísmo se apoderó de una mayoría que gastó más energía en sus propias luchas internas que en ofrecer alternativas. Luego, la mayoría no tardó en volver a casa de papá…Esta es una película que tendría que ser de culto. Ser considerada como un diagnóstico que nos puede ayudar a comprender como es posible algo que no sucedió desde los tiempos de Musssolini: la ausencia de un solo candidato de la izquierda en el Parlamento. Esto cuando las luchas que se dan en la calle, siendo estimable, necesita todavía muchas vitaminas. Justo es reconocer que existe una resistencia al menos desde el terreno de la cinematografía. . …

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