Inicio 50 Años de la Unidad Popular 50 años de la Unidad Popular, gobierno del pueblo Por Ricardo Klapp...

50 años de la Unidad Popular, gobierno del pueblo Por Ricardo Klapp Santa Cruz

475
0
Compartir

50 años de la Unidad Popular, gobierno del pueblo
Por Ricardo Klapp Santa Cruz



“Es posible llegar al socialismo mediante una victoria electoral. Chile es uno de los pocos países latinoamericanos donde se libra la lucha política constitucional”
FIDEL CASTRO, 26 de julio de 1970.

“Crear una nueva sociedad que asegure a cada familia, a cada hombre o mujer, a cada joven y a cada niño, derechos, seguridades, libertades y esperanzas”.
Presidente SALVADO ALLENDE GOSSENS, Estadio Nacional, 5 de noviembre 1970.
“La mayoría de las reformas planteadas por la Unidad Popular, coinciden con los deseos, con los planteamientos de la Iglesia, así que hay un apoyo claro”.
Cardenal RAÚL SILVA HENRÍQUEZ, Diario Ultimas Noticias, 12 de noviembre 1970

UNIDAD POPULAR, GOBIERNO DEL PUEBLO

Este año, conmemoramos medio siglo del triunfo del pueblo allendista y de la victoria popular. Cincuenta años que el pueblo conquistó un gobierno del pueblo, que no nació de la nada, sino que fue la maduración de un proceso acumulativo social y popular y de construcción de valores contra-hegemónicos y de ideales éticos. La historia oficial difundida por los vencedores, enmascaran, ocultan o mienten. Para cambiar la realidad hay que conocerla.

El 9 de octubre pasado (2019), se cumplieron 50 años de la creación de la Unidad Popular, alianza de izquierda, que llevó al abanderado de los humildes y símbolo del socialismo democrático, a la presidencia de la República al Dr. Salvador Allende Gossens. Con un Programa Básico Popular, expresado en 40 primeras medidas.

La Unidad Popular, fue el fruto de largos años de lucha, movilización social y popular. Proceso que llevó al triunfo a la Unidad Popular el 4 de septiembre de 1970. La unidad de las fuerzas transformadoras. Ésta se dio de forma amplia, con los Partido Comunista (PC), el Partido Socialista (PS), el Partido Radical, (PR), Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU), la Acción Popular Independiente (API) y el Partido Social Demócrata (SD). Posteriormente, se unió La Izquierda Cristiana (IC).

El Programa Básico, se dio a conocer el 17 de diciembre de 1969. La designación del candidato presidencial de la UP, cuyos precandidatos fueron: Alberto Baltra PR, Jacques Chonchol MAPU, Rafael Tarud API, Pablo Neruda PC y Salvador Allende PS. El 22 de enero de 1970 Allende era el abanderado presidencial de la Unidad Popular.

Desde ese mismo día con rayados en murales por las Brigadas RAMONA PARRA y ELMO CATALÁN, se inició una intensa campaña, atrasada, con muy poco tiempo. A un ritmo vertiginoso se recorrió el país, en el Tren de la Victoria, en multitudinarios actos, manifestaciones con decisivas expresiones culturales, recitales, peñas, poesía, teatro, una campaña con un gran componente juvenil, con un Allende rejuvenecido a pesar de las reticencias de algunos escépticos.

Un componente decisivo, fue la creación de los Comités de Base de la Unidad Popular (UP), como expresión unitaria de poder político y social en la base, en los barrios, en las poblaciones, en los centros laborales o de estudio. Se crearon más 15 mil Comités, con la participación de independientes y de las fuerzas populares.

El Programa Popular, permitía grandes transformaciones, como Nacionalizar el Cobre, denominado el sueldo de Chile. La Reforma Agraria, el medio litro de leche para todo niño y niña del país. Promover el florecimiento del muralismo y la cultura como acción importante del desarrollo humano y al alcance de todos, la educación y la salud para todos, el trabajo digno y creador, los trabajos voluntarios. La cesantía se redujo al 3% y las autoridades públicas no podían ganar más de 20 sueldos vitales. Se construyeron más de 100 mil unidades habitacionales. Se trataba de consolidar un país soberano, solidario, integrado a los países de la región, con el debido respeto a la autodeterminación de los pueblos.

La Unidad Popular y el gobierno de Salvador Allende, concitaron el cariño de los pueblos del mundo. “La limpia victoria alcanzada”, como lo dijera Salvador Allende en los balcones de la Fech, fue una gesta histórica y popular. Triunfó “la vía chilena al socialismo”, conocida como “la revolución con vino tinto y empanada”. Un proceso original en aquella época. Allende fue un visionario, su liderazgo en esa construcción de patria justa para todos y todas. La Unidad Popular y Allende significaron una reafirmación del compromiso incondicional con la emancipación, autonomía y liberación humana, fue un acto de rebeldía del Pueblo chileno, interpretó las ansias de emancipación y de libertad de un pueblo, contra una oligarquía humilladora y ambiciosa.

En su discurso Allende expresó, “por eso, esta noche que pertenece a la historia, en este momento de júbilo, yo expreso mi emocionado reconocimiento a los hombres y mujeres, a los militantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas sociales que hicieron posible esta victoria, que tiene proyecciones más allá de las fronteras de la propia patria. Para los que estén en la pampa o en la estepa, para los que me escuchan en el litoral, para los que laboran en la pre-cordillera, para la simple dueña de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante o industrial, para el hombre y la mujer de Chile para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo, actor fundamental de esta victoria es ser auténticamente leal en la gran tarea común y colectiva. Lo he dicho; mi único anhelo es ser para ustedes el compañero presidente”.

El 24 de octubre de 1970, mientras el constitucionalista general Schneider agonizaba, por 153 a 35 votos, el Parlamento confirmó la Presidencia de Salvador Allende.

Fue la primera vez en la historia mundial, que un marxista llegaba por la vía institucional a la presidencia de La República. Para nosotros Salvador Allende es compañero, rescate de la memoria histórica, coraje y consecuencia, inteligencia y voluntad transformadora con humanidad. Rescatamos su visión, su dignidad, su vida y trayectoria, sus obras. Fue un líder enraizado en el alma nacional, de discursos sencillos de gran valor didáctico y de riguroso orden analítico que recogía las aspiraciones populares. Su legado histórico, se funde en lo más profundo del pueblo de izquierda, con la historia del Chile popular.

El triunfo popular de 1970, movilizó un enérgico ánimo de rebeldía, de sentimientos compartidos, con una ética de solidaridad humana, de entrega y desprendimientos personales. Había que construir, colectivamente, una primavera de esperanzas y de creatividad emancipadora. Fueron tiempos de pelo largo, de malones, de alpargatas, de flacuras y de barbas, patillas y de boinas, del paltó, el montgomery, de los bototos y las ojotas, manta e castilla, teléfono de disco, del tranvía y del trolley, de los libros publicados por Quimantú “sol del saber”, la militancia y el trabajo voluntario. Echar a andar, darle dignidad y protagonismo al pueblo, era nuestro ideario. Nuestros valores, la lucha por la verdad, la memoria y la justicia social. Los pobres y los niños estaban siendo vacunados y recibieron leche. Y no solo el cobre sería el sueldo de Chile. Vivíamos la alegría en las calles, entonando “El pueblo unido jamás será vencido” el “…y que jué” y el Himno Venceremos “Venceremos, venceremos, con Allende en septiembre a vencer, venceremos, venceremos, la Unidad Popular al poder”.

La Unidad Popular creció desde un 36,5% obtenido en 1970 al 51% en las elecciones municipales de abril de 1971. En las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 obtuvimos un 44% de la votación, en plena conspiración golpista, cuyo objetivo era generar, desestabilización, incertidumbres, violencia y desabastecimiento.

Ante el Congreso Nacional, el 21 de mayo el Presidente dijo “caminamos hacia el socialismo no por amor académico a un cuerpo doctrinario. Nos impulsa la energía de nuestro pueblo”. El 3 de marzo de 1972, Allende en Chuquicamata expresó “el suelo de Chile es el cobre, como la tierra es el pan, como el bosque podríamos decir, es el techo y la vivienda”.

Conspiraron, contra Chile, el gobierno norteamericano, el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Buró Federal de Investigaciones (FBI), las instituciones económicas y financieras internacionales, el Banco Mundial, en acuerdo con la burguesía nacional, el ejército, marina, aviación y carabineros, entrenados en la Escuela de las Américas, donde se formaron la mayoría de los dictadores y torturadores, para convertir a las instituciones armadas en el brazo masacrador de la clase dominante. El embajador Korry de Estados Unidos, en informe enviado a Washington, el 4 de septiembre de 1970 afirmó “puedo oír el bramido de los allendistas proclamando su victoria en las calles”.

El 24 de junio, Allende declaró “los trabajadores en Chile han conquistado el gobierno; no han conquistado el poder” y agregaba “la revolución no es un proceso para servir apetitos personales o partidarios; sino que implica renunciamiento y sacrificio”.

Esta proeza, cumple 50 años. Principio necesario para los combates futuros, en eso Allende tenía una fe absoluta, en que se abrirán las grandes alamedas, es el mejor homenaje a nuestro Compañero Presidente. La Unidad Popular y Allende se mantienen en la memoria popular, como la culminación de un proceso emancipador y de transformación social que desarrolló la izquierda y que fue posible construyendo unidad. Los Allendistas y las fuerzas de izquierda, tenemos que construir un futuro compartido por todos y todas, hoy como ayer, solo el entendimiento, nos liberara del neoliberalismo.

La última manifestación popular, el 4 de septiembre de 1973, en Santiago llegó al millón de asistentes, pese a la campaña del terror.

Los Allendistas y las fuerzas de izquierda, tenemos que construir un futuro compartido por todos y todas, hoy como ayer, solo el entendimiento, nos liberara del neoliberalismo. Fuimos fuerza transformadora para que la vida sea mejor.

El 11 de septiembre de 1973, Allende se despide señalando “trabajadores de mi patria, especialmente de la modesta mujer de nuestra tierra, de la campesina que creyó en nosotros, de la obrera que trabajó más, de la madre que supo de nuestra preocupación por los niños, de los profesionales patriotas, de los jóvenes que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha y del hombre de Chile, el obrero, el campesino, el intelectual, aquellos que serán perseguidos”.

El 11 de septiembre de 1973, el Presidente Allende murió heroicamente defendiendo nuestro gobierno, el mandato popular, el programa que el pueblo chileno le encomendó. Como autocritica, la izquierda subestimó el miedo y el odio de la derecha y el imperialismo, a perder sus privilegios. No podíamos pensar, que la burguesía chilena y las transnacionales se iban a quedar tranquilas, cuando perdían sus latifundios y empresas monopólicas y su respuesta fue criminal

Como autocritica, la izquierda subestimó el miedo y el odio de la derecha y el imperialismo, a perder sus privilegios. No podíamos pensar, que la burguesía chilena y las transnacionales se iban a quedar tranquilas, cuando perdían sus latifundios y empresas monopólicas y su respuesta fue criminal.

El Allendismo y los valores humanizantes, están presentes y son futuro. Están al interior de los partidos y organizaciones de izquierda. Los principios están domiciliados en la gente común, en el pueblo. Están mayoritariamente ausentes en los poderes estatales. Está presente en las marchas reivindicativas y en la protesta social. Allí es, donde nuestro compañero Allende siempre nos acompaña. El sueño del socialismo democrático y libertario sigue vigente.

En Homenaje al Compañero Presidente y a Todas y Todos Nuestros/as Caídos/as.

RICARDO KLAPP SANTA CRUZ,
Coordinador, Comité 50 años UP, Provincia Cordillera

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.