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Y KEN LOACH COGIÓ SU FÚSIL

Y KEN LOACH COGIÓ SU FÚSIL

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Apenas conocido fuera de la Gran Bretaña, Loach se había ganado un considerable prestigio con tele-movies que demostraban que el medio televisivo no tiene porque ser vulgar e inocuo. En los años ochenta Desde entonces y hasta principio de los 80′, dividió su tiempo entre el cine y la televisión, filmó cuatro largometrajes, numerosos documentales y películas para la TV como «The Big Flame» (1969) sobre los trabajadores portuarios de Liverpool y la serie «Days of Hope» (1975), sobre los hechos que llevaron a la huelga de 1926, y la derrota del Movimiento Laborista Británico. Un fresco histórico sobre el momento más avanzado de la lucha social en el país, y en el que la actuación del partido comunista se adecúa a las exigencias del primer estalinismo que descubría que la III Internacional también podía servir a sus propósitos en la política exterior. Cuando Margaret Thatcher llegó al poder utilizando los “cloacas” del Estado y la cobardía del laborismo de derechas, comenzó a crecer el paro, los recortes de presupuesto para la cultura en un marco de menosprecio de una clase trabajadora desorientada. La llamada “Dama de Hierro” se ganó entonces muchos enemigos entre los artistas, y Loach fue seguramente el más radicalizado mientras la prensa lo trataba por lo menos de “anticuado”. El Channel Four prohibió sus documentales «A Question of Leadership», con los que combate al thatcherismo, por lo cual a lo largo de toda esa década solo puede filmar dos películas.
En los años 90, con los cambios políticos, su carrera se revitaliza. Ha filmado hasta ahora nueve películas más, con la mayoría de las cuales ha obtenido numerosos premios, consolidando su carrera internacional, pero manteniéndose siempre fiel al estilo que fue una constante en su vida: la defensa de los oprimidos y oprimidas.
Loach, en cuyas películas muchos creen ver algo así como un «grado cero de la escritura cinematográfica», es dueño de un estilo depurado y sencillo. Heredero inequívoco de las principales tendencias de cine realista de Europa y en mayor medida del «free cinema» que se caracterizaba por su realismo, su inconformismo social, su crítica a la burguesía y a la sociedad y, su acercamiento a los seres anónimos de la sociedad, su sentido del humor. Ken Loach al igual que sus antecesores denuncia los traumas que ocasiona en los seres humanos la vida en las ciudades industriales a pesar de los avances tecnológicos y con sus historias sacude las conciencias de la sociedad contemporánea con el fin de mejorar sustancialmente las condiciones de la clase trabajadora (sobre todo la británica). Hizo una apuesta cuyas consecuencias están a la vista. Se ganó el respeto incluso del enemigo, y se erigió como el representante de la clase trabajadora en la pantalla. Recuperar el cine del Loach contra el thatcherismo deviene una exigencia ineludible para la memoria viva sobre cómo la resistencia contra el neoliberalismo ha acabado creando una plataforma alternativa que en su momento parecía imposible.

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