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SIMONE WEIL, UNA REVOLUCIONARIA

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Pepe Gutierrez Alvarez

En un artículo ya comentado y en el que Antonio Muñoz Molina mezclaba a Lenin con Stalin y el líder máximo de “Sendero Luminoso”, también citaba como algo opuesto a Simone Weil escritora y ensayista social francesa (París, 1909-Kent, USA, 1943) que en los años treinta estuvo estrechamente relacionada con los colectivos de la izquierda radical, con la revista “Revolution Proletarianne” que en la guerra de España apoyó por igual al POUM como a la CNT, y que tenía bastante claro el abismo que existía entre el “Moscú en tiempos de Lenin” (obra de Alfred Rosmer que aquí ha editado la Fundación Engels), y la contrarrevolución que siguió el abismo causado por la guerra “contra”, la misma que el imperialismo creó apostando por la reconstrucción de un ejército blanco que había sido desmontado por los soviets…

Hija de un médico judío, sin contar con ninguna formación religiosa («educada en un completo agnosticismo»), estuvo desde niña obsesionada por el dolor humano y quiso alcanzar a Dios a través de la compasión. Agregada de filosofía, intelectual de izquierdas, milita por muy poco tiempo en el PCF, luego, impresionada por la derrota del proletariado alemán ante Hitler opera un cierto acercamiento a Trotsky al que visita. Según Albertine Trévenon: «Simone tendía hacia los revolucionarios.

La revolución rusa, portadora en su origen de una inmensa esperanza se había desviado y los proletarios eran postrados por la burocracia en una situación de esclavitud. La burocracia, nueva casta de privilegiados, confundía a gusto industrialización y socialismo. Simone profesaba demasiado amor y respeto al individuo para sentirse devota del estalinismo».

Esta tendencia individualista le lleva a colaborar estrechamente con el grupo que edita Revolution proletarienne gracias al cual encuentra el cauce para venir a España en los primeros días de la guerra civil, integrándose en la Columna de Durruti.

Llena de entusiasmo pero miope sufrirá quemaduras en un accidente y regresará a Francia; en su reconciliación con el catolicismo tomara distancias del anarquismo (ver Luis Mercier Vega, Simone Weill en el frente de Aragón, en Los escritores y la guerra civil, Monte Ávila, Bogotá, 1977).

Destituida por el gobierno de Vichy, Simone Weill trabajó como obrera agrícola. Fue «convertida» por el pensador católico Gustavo Thibon, se exilió en 1942 a los EE.UU. y después a Inglaterra. Su última actividad militante fue contra los nazis y murió meses después, mientras luchaba en la Resistencia.

Sus obras, publicadas póstumamente alcanzaron un gran prestigio en las décadas siguiente. Gracias a su dimensión mística su legado ha podido ser reivindicado hasta por la extrema derecha. Entre sus biografías: M.N. Davy, Simone Weill (Fontanella, Barcelona, 1966); Frederik Hatmann, Tres mujeres (Alfaguara Madrid 1984) E. Fleuré, Simone Weill (París, 1953), Silvio F. Balbuena, Simone Weill ¿Anarquista? ¿mística? (Difusión Librera, Barcelona, 1977), y entre sus obras más cercanas al ideario libertario se encuentran: La condición obrera (Nova Terra, Barcelona, 1962); Reflexiones sobre la causa de la libertad y de la opresión social (Premiá, México, 1977), etc..

Como curiosidad anotemos que Roberto Rossellini se inspiró en la personalidad de Simone Weil para el personaje encarnado por Ingrid Bergman en Europa ’51 (Italia, 1952) que cuenta la historia de un rico matrimonio estadounidense que lleva en Roma una vida despreocupada, ve cómo su hijo se suicida. La madre, traumatizada y sintiéndose culpable por no haber atendido más a su hijo desde la infancia, decide ayudar a la gente más necesitada en los barrios más humildes de la ciudad. Sin embargo, su ayuda a un delincuente la pondrá bajo sospecha a ojos de la policía…

”Europa 51” significó un nuevo abismo cinematográfico, una invitación al espectador para asomarse al vacío de una mujer oprimida por la angustia. (…) obra de insólita belleza y de terrible amargura (…) uno de los puntos álgidos de la modernidad y de la inquietud ética inherente al autor que vivió con la Bergman un periodo desigual perno también muy creativo.

Una buena idea sería difundir sus escritos sobre la “condición obrera”.

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