Mg. José A. Amesty Rivera
A partir de los últimos acontecimientos en torno al recrudecimiento de EEUU hacia Cuba al insistir
y continuar con el embargo a la isla, ahora prohibiendo todo tipo de ayuda solidaria, económica y
bajo ninguna vía, surge la pregunta del encabezado de este artículo.
Hay muchas hipótesis, hechos y especulaciones, veamos algunas:
El intento en 1961, ante la invasión de Bahía de Cochinos y tratar de derrocar al gobierno
cubano mediante una fuerza paramilitar respaldada por la CIA, resultó en un desastre
militar y político. Este fracaso reforzó la posición del comandante Fidel Castro y llevó a los
planificadores militares estadounidenses a ser mucho más cautelosos, sobre la viabilidad
de una intervención directa.
Un año después, tras la Crisis de los Misiles en el año 1962, el presidente John F. Kennedy
llegó a un acuerdo con el líder soviético Nikita Khrushchev donde EEUU se comprometió
públicamente a no invadir la isla a cambio de que la Unión Soviética retirara sus misiles
nucleares de territorio cubano.
Durante el punto más álgido de la Crisis de los Misiles en octubre de 1962, las Fuerzas
Armadas tenían listo un esquema para la transición política post-invasión:
– Se planeaba nombrar a un comandante y gobernador militar estadounidense para dirigir
la isla temporalmente.
– Los volantes preparados para lanzarse sobre la población advertían que "todo lo que se
mueva será un objetivo" y ordenaban a los cubanos permanecer en sus casas.
– Neutralizar en el "Día-1" a la Fuerza Aérea Cubana y sus comunicaciones, seguido de
un asalto anfibio y paracaidista masivo.
Durante la Guerra Fría, que fue un periodo crítico de alta tensión geopolítica entre 1959 y
1990, marcado por la alineación de la Revolución Cubana con la Unión Soviética,
convirtiendo a la isla en un aliado clave del bloque comunista a solo 140 km de EEUU.
Cuba poseía uno de los ejércitos más numerosos y mejor equipados de la región. Estudios
militares estimaron que una ocupación de la isla resultaría en un alto número de bajas
estadounidenses y una resistencia prolongada. Además, estaba de por medio una posible
confrontación directa con la Unión Soviética, lo que podría haber desencadenado una
guerra nuclear.
Entonces, EEUU cambia de estrategia y en lugar de la fuerza militar, el régimen
norteamericano optó y sigue optando por el embargo económico como principal
herramienta, para intentar forzar un cambio de gobierno y orientación ideológica. Este
enfoque busca generar presión interna a través del aislamiento financiero y comercial,
evitando los riesgos de una guerra abierta.
Por otro lado, ante la falta de apoyo internacional, ante una invasión militar sin una
provocación directa sería vista como un acto de agresión ilegal por la comunidad internacional,
lo que dañaría gravemente la reputación de EEUU, especialmente en América Latina.
Aunque esto no le ha importado a EEUU, ante otras invasiones a otros
países.
Desde el punto de vista de los EEUU, a diferencia de otros conflictos, no ha existido una
alternativa política interna y externa fuerte y reconocida por EEUU que garantizara un
cambio de gobierno estable post-intervención. Esto podría significar que EEUU no confía en
los lideres al interior de Cuba, ni en los líderes de la diáspora cubana en EEUU.
En fin, documentos desclasificados indican que el ejército estadounidense llegó a elaborar planes
de ocupación, pero los análisis estratégicos sugerían que las consecuencias serían graves como
la militarización de la isla, ya que, durante la época soviética, Cuba contaba con casi un millón de
hombres armados y equipamiento sofisticado, como aviones de combate. Los estudios militares
evaluaron que una ocupación militar costaría un número significativo de bajas estadounidenses
debido a la resistencia esperada y como ya indicamos el riesgo de una guerra nuclear, es decir, un
conflicto nuclear.
Con relación al embargo económico, el aislamiento económico a Cuba, esto significó un embargo
total al comercio con Cuba, al inicio con excepciones para alimentos y medicinas.
En otro sentido u orientación de la búsqueda de liquidar al gobierno cubano, también se utilizó el
método llamado la Operación Mangosta, que fue una campaña de sabotajes y planes de asesinato
contra líderes cubanos, buscando desestabilizar el gobierno desde adentro sin una invasión
formal. A diferencia de una invasión frontal, este plan, liderado por Edward Lansdale tras el
fracaso de Bahía de Cochinos, se enfocaba en la guerra no convencional:
– Planes para destruir las cosechas de azúcar, contaminar envíos comerciales y dañar
maquinaria industrial.
– El uso de propaganda masiva y el entrenamiento de «cuadros de resistencia»; internos
para provocar un levantamiento popular.
– El plan autorizaba acciones encubiertas siempre que no provocaran una intervención
armada directa de la URSS, para la cual EEUU no quería una guerra nuclear abierta.
Asi mismo se implementó la llamada Operación Northwoods en 1962, para justificar la guerra. Esta
operación fue propuesta por la Junta de Jefes de Estado Mayor norteamericano, que buscaba
crear una excusa para la invasión mediante actos de falsa bandera. Entre sus sugerencias
figuraban:
– Ataques simulados a la base naval de Guantánamo y sabotaje de barcos estadounidenses.
– Terrorismo en ciudades de EEUU, incluyendo explosiones en Miami y Washington D.C.,
culpando a agentes cubanos.
– Derribo falso de aviones civiles estadounidenses o ataques a barcos de refugiados cubanos
para generar indignación pública.
En 1963, se llevó a cabo lo que se denominó el Plan de Contingencia que consistía que incluso
después de la Crisis de los Misiles, el Pentágono mantuvo planes para responder a
"provocaciones", como el hostigamiento a la base de Guantánamo o ataques a aviones
estadounidenses. Estos planes incluían la evacuación de civiles en menos de 24 horas para
preparar la isla como campo de batalla.
En tiempos más recientes, han surgido otras perspectivas sobre por qué se mantiene la no
intervención:
1. Una intervención militar podría ser contraproducente, uniendo al pueblo cubano contra un
invasor externo en lugar de fomentar un cambio interno.
2. Se argumenta que el pueblo cubano busca “libertad”, pero no necesariamente a través de
una intervención militar extranjera.
Como resumen, de estos intentos de subyugar al gobierno cubano y su revolución cubana, nos
identificamos con las palabras del escritor y educador popular, Doctor en Ciencias Históricas por la
Universidad de La Habana Ariel Dacal Díaz, al señalar: “El Estado norteamericano nunca ha
mirado a Cuba en condición de igualdad, de derecho y de soberanía. La ha tratado, al igual que al
conjunto de las naciones latinoamericanas, como objeto de sus intereses. El desprecio moral, los
intentos de imposición política, la objetualización de la nación cubana por parte del imperialismo
norteamericano antecede a la etapa socialista, y la precedería, llegado el caso. Es aconsejable
que la bisoña burguesía cubana tome nota”.











