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Plebiscito Constitucional de 1989. El año en que la Concertación se bajó los pantalones

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Esta es una de las pruebas fundamentales que demuestran cuándo, cómo y cuánto traicionó la exConcertación a sus bases y al pueblo del NO

Arturo Alejandro Muñoz

Las renuncias fundamentales de la exConcertación resultaron oficializadas luego de varias reuniones con los representantes del pinochetismo, en un momento en que el país había entregado su decidida y soberana voluntad en el plebiscito de 1988 y en la elección presidencial del año siguiente.
En una de sus obras literarias, el conocido escritor peruano Mario Vargas Llosa, pregunta: “¿Cuándo se jodió el Perú?”. Parafraseando al novelista del Rimac, muchos lectores gustarían también preguntar “¿cuándo fue vendido Chile a la Derecha por la Concertación?”.
La respuesta es bastante simple.
Debido a la programada desmovilización de las bases y el electorado concertacionista y anti Pinochet -apenas realizado el Plebiscito del 05.10.1988- la cúpula transversal de la Concertación se sentó a negociar con la cúpula militar, el pinochetismo y la derecha UDI-RN, llegando a un acuerdo de maquillar la Constitución fascista de 1980 que fue plebiscitada -a las apuradas, sin debate y sin información real sobre las renuncias que habían hecho ante la dictadura y su proyecto de continuidad institucional y económica- de común acuerdo con la UDI-RN y los ministros pinochetistas de julio de 1980.
En la Concertación de esos años, el pandero lo llevaban los señores Edgardo Böenninger (filo PDC golpista el ‘73, y autor el 25 de septiembre de ese mismo año de un elaborado plan de limpieza de las universidades para la Junta Militar, promoviendo incluso el exilio de académicos UP) y Enrique Correa (PS- ex MAPU OC).
Sólo se opusieron el Partido Comunista, algunos sectores de izquierda extra Concertación como el MIR, y unos escasos abogados de Derechos Humanos como Jorge Montealegre, quienes llamaron a votar NULO.
La derecha ultrapinochetista, militarista y ligada a los servicios secretos del régimen (Avanzada Nacional, el PS-Chileno de Juan Carlos Moraga, etc), llamaron, obviamente, a votar NO pues deseaban que la Carta Fundamental parida por la dictadura quedara incólume en toda su extensión.
Las renuncias fundamentales de la Concertación resultaron oficializadas luego de varias reuniones con los representantes del pinochetismo, en un momento en que el país había entregado su decidida y soberana voluntad en el plebiscito de 1988 y en la elección presidencial del año siguiente.
a) Aceptar constitucionalmente la estafa binominal.

b) Renunciar a la mayoría legislativa parlamentaria que le aseguraba la propia Constitución del 80, que habilitaba al Presidente para aprobar los proyectos de ley con mayoría simple en una cámara y sólo un tercio en la otra (cualquiera que fuera Diputados o Senado). Con esto Pinochet se aseguraba, en el caso de seguir en la Presidencia, poder legislar con los senadores designados que le daban mayoría a todo evento en el Senado y con minoría hasta de un tercio en la Cámara de Diputados.

c) Renunciaron a la convocatoria de plebiscitos constitucionales, que se ganan con el 5% más un voto, de origen presidencial. O sea, renunciaron al mecanismo por el cual se aprobó la Constitución del 80 y el mismo Plebiscito en que estaban votando en julio del 89 (!!). Ello significa entonces que la Concertación consideró no válidas ambas acciones, pese a que a través de ellas Chile recuperó la democracia y la propia Concertación accedió al gobierno. ¡¡De Ripley!!

d) Dejaron a Patricio Aylwin sin senaturía vitalicia, la cual quedó exclusivamente para los Presidentes que hubiesen gobernado seis años. Aylwin tuvo un período constitucionalmente excepcional (norma transitoria) de 04 años. Tiempo después, el 2000 o 2001, tuvieron que aprobar, con el visto bueno de la UDI-RN, una Ley especial que también benefició al renunciado senador vitalicio Augusto Pinochet para darle a Aylwin el equivalente a los ingresos de un senador vitalicio.

e) Y otros asuntos de igual e incluso mayor gravedad, que están muy bien descritos en el libro “Chile, una Democracia Tutelada” del ensayista y sociólogo Felipe Portales (Editorial Sudamericana, 2000).

c) En resumen, la Concertación se auto amarró las manos para sólo asegurarse la Presidencia (que se gana con el 50% más un voto, con una o dos vueltas electorales) y los cargos de confianza de la Administración Pública.


El grueso de esa Administración Pública quedó sometida a las leyes de amarre, y hasta hoy muchos pinochetistas permanecen en altos cargos burocráticos, lo que ha estimulado las plantas paralelas, las contratas, las triangulaciones tipo MOP-GATE, la corrupción y los precarios y muchas veces ilegales trabajos a honorarios en el aparataje del Estado.

Todo lo que requiere 4/7 (Leyes Orgánico-Constitucionales), 3/5 y 2/3 (Reformas Constitucionales), quedó en manos del VETO de la derecha UDI-RN, quien vía senadores designados y vitalicios -hasta que se eliminó el sistema porque ya no le convenía a la derecha al designar la mayoría o la mitad de ellos la Concertación- además del estafador sistema binominal (un voto vale por dos), dispuso de la llave de toda reforma de fondo.

El año 1989 se cerró el cofre institucional chileno y la derecha y el pinochetismo se quedaron con esa vital llave, pero siempre con el visto bueno de la Concertación que sólo se aseguró la Presidencia y los sillones principales de la ADMINISTRACIÓN. Y hoy parece que la ‘amnesia consciente’ es parte fundamental de la línea política concertacionista. Los actuales dirigentes de ese bloque oficialista escabullen el cuerpo no bien alguien les recuerda estos asuntos, sobre los que obviamente no tienen respuestas

Por otra parte, los concertacionistas aceptaron el diseño fraudulento -como el binominal creado e impuesto por Jaime Guzmán y sus asesores UDI, a la medida de los resultados del Plebiscito de octubre de 1988- que concretó la existencia de los 60 distritos binominales para la elección de diputados. Este es otro factor de amarre e inmovilismo que ha funcionado al 100%.

Las consecuencias ideológicas y morales de tantas renuncias, y la práctica de 18 años de ‘mayordomaje’ están a la vista, y han sido extensamente comentadas en este mismo medio. El acuerdo Concertación-Derecha, y la falta de debate e información real, implicó que 06 de cada 07 votantes aprobaran el engendro casi mecánicamente, confiados en la honorabilidad de la Concertación.

Los resultados del Plebiscito Constitucional del 30.07.1989, publicados por “Wikipedia, la Enciclopedia Libre”, fueron los siguientes:

El Plebiscito Nacional de 1989 fue un referéndum realizado en Chile el 30 de julio de 1989, a fines del Régimen Militar, por el cual se aprobó una reforma a la Constitución de 1980, consensuada entre el gobierno y la oposición de la época. El resultado fue de 91,25% por la aprobación del proyecto de reforma propuesto y 8,74% por el rechazo. El universo electoral habilitado para votar el año ’89, ascendió a 7.556.613 personas (casi 20 años después estamos, apenas, en 8,1 millones)

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