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Medioambiente – La minería en aguas profundas amenaza no solo el fondo de los mares

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A l’encontre, 12-7-2020

http://alencontre.org/ecologie/

Traducción de Ruben Navarro – Correspondencia de Prensa

Un artículo anterior de Climate&Capitalism, “Blue Acceleration: Capitalism’s growing assault on the oceans” (Ver en francés: http://alencontre.org/ecologie/lacceleration-bleue-un-nouvel-elan-capitaliste-pour-une-indlustrialisation-des-oceans.htm), argumentaba que el mundo está entrando en “una nueva fase de las relaciones de la humanidad con la biósfera, en la que los océanos no son sólo cruciales sino que están sufriendo un cambio fundamental”. El artículo cita investigaciones que describen e ilustran la creciente voluntad del capital de industrializar los océanos y los fondos marinos, un proceso que algunos científicos han denominado “aceleración azul”.

Esta semana, fue publicado otro artículo en las Proceedings of the National Academy of Sciences (Actas de la Academia Nacional de Ciencias) que añade una mayor urgencia, mostrando que la minería en aguas profundas plantea riesgos significativos para los vastos ecosistemas de aguas intermedias que se encuentran muy por encima de los sitios de los fondos marinos en los está prevista la explotación minera. El siguiente resumen se basa en material proporcionado por la Universidad de Hawai.

***

El interés por la extracción minera en aguas profundas de cobre, cobalto, zinc, manganeso y otros metales preciosos ha aumentado considerablemente en la última década y se prevé que en breve se inicien nuevas actividades de extracción. La minería en aguas profundas plantea riesgos importantes, no sólo para la zona inmediatamente adyacente a las operaciones mineras, sino también para el agua a cientos o miles de pies (1 pie = 0,3048m) por encima del lecho marino, lo que amenaza a vastos ecosistemas de aguas de profundidad media.

Actualmente, 30 licencias de exploración cubren aproximadamente 580.000 millas cuadradas (1.500.000 km2 aproximadamente) de fondo marino en alta mar y algunos países están considerando también la explotación en sus propias aguas territoriales. Hasta la fecha, la mayoría de las investigaciones para evaluar los impactos de la minería y los estudios ambientales de referencia se han centrado en los fondos marinos.

Sin embargo, durante la explotación minera se liberan grandes cantidades de lodo y de productos químicos disueltos y los equipos de extracción producen un ruido extraordinario, que se propaga en altura y a lo ancho. Lamentablemente, no existen casi estudios sobre los posibles efectos de la minería más allá del hábitat situado en la zona inmediata a las operaciones de extracción.

“Este es un llamado a todas las partes interesadas y a los administradores”, dijo el profesor de oceanografía Jeffrey Drazen, autor principal del artículo. “La explotación minera se prepara, pero carecemos de pruebas científicas para comprender y controlar las repercusiones en los ecosistemas pelágicos profundos, que constituyen la mayor parte de la biósfera. Es necesario realizar rápidamente más investigaciones”.

Las aguas de profundidad intermedia del océano mundial constituyen más del 90% de la biósfera, contienen 100 veces más peces que la captura mundial anual, vinculan los ecosistemas de la superficie y del fondo marino y desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima y del ciclo de los nutrientes. Estos beneficios de los ecosistemas, así como la incalculable biodiversidad, podrían verse afectados negativamente por la explotación minera. El documento presenta un panorama inicial de las posibles amenazas a esos sistemas.

“Hawai se encuentra en el centro de algunos de los lugares más probables para la minería en aguas profundas”, dijo Jeffrey Drazen. “El estudio actual muestra que la minería y sus impactos ambientales no se limiten probablemente a los fondos marinos, a miles de metros bajo la superficie, sino que también podrían amenazar las aguas situadas encima de éstos. Los daños a los ecosistemas de las aguas intermedias podrían afectar a la pesca, introducir metales en las cadenas de alimentación que podrían entrar luego en los alimentos marinos y mariscos que consumimos, alterar la retención de carbono en las profundidades del océano y reducir la biodiversidad, que es esencial para el buen funcionamiento de nuestros océanos”.

Artículo publicado en Climate&Capitalism, 10-7-2020: https://climateandcapitalism.com/

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