Por Rami Abou Jamous
El estallido de la guerra israelí-estadounidense contra Irán no fue
una sorpresa. Benyamin Netanyahu hablaba de ello desde hace mucho. Las
declaraciones de Donald Trump y el despliegue de una fuerza naval
estadounidense dejaron poco lugar toda duda. Se podía ver que las
negociaciones en curso eran solo un engaño.
Normalmente no me gusta mucho hablar de política. Pero me llamó la
atención la cobertura mediática de esta guerra. Como es habitual desde
el primer ataque en junio de 2025, los principales medios de
comunicación justifican la agresión diciendo que es contra «el régimen
de los mulá». Si emitimos la más mínima crítica, «defendemos el
régimen de los mulá». ¿No es legítimo bombardear este régimen cuya
descripción parece haberse convertido en sinónimo de «terrorista»?
Los países occidentales están en una mala posición para criticar a Irán
«Mulá» es un término religioso. Entre las y los chiítas, designa a un
miembro del clero, un erudito en teología. En Irán, de hecho, son los
religiosos los que se supone que deben gobernar el país, según la
doctrina de la gobernanza de los clérigos. Pero hay otros actores
importantes como los Guardianes de la Revolución, los pasdaran. El
mundo parece sorprendido por esta referencia religiosa, mientras que
no encuentra ningún inconveniente en que el poder israelí también se
presente como basado en la religión, declarándose «el Estado de los
judíos». Irán, por su parte, no fue creado por la ocupación de otro
país. Por no hablar de Estados Unidos, donde el presidente organiza
oraciones en su oficina, frente a las cámaras, para dar legitimidad
religiosa a la guerra que libra contra Irán.
Por supuesto, [Irán] ejerce su influencia en la región, podemos no
aprobarlo. Incluso intervino militarmente en Siria. Pero los países
occidentales están en una mala posición para criticar esto, ya que han
colonizado gran parte del mundo y continúan sus intervenciones
militares cuando les parece. Y apoyan a Israel que bombardea el
Líbano, Siria, Irak, Irán y Palestina, Gaza.
Hablan de democracia, siendo Israel «la única de la región». ¿Qué
significa democracia?, ¿que hay elecciones regularmente? Las hay en
Irán y en Israel. Pero en Israel, no todo el mundo tiene los mismos
derechos. Es un sistema de apartheid. Las y los palestinos ciudadanos
de Israel sufren muchas discriminaciones. También las y los residentes
palestinos de Jerusalén, a quienes Israel está desalojando
gradualmente. En cuanto a las y los habitantes de Cisjordania y de
Gaza, solo tienen derecho a ser asesinados o expulsados de su tierra.
Operaciones militares en nombre de la Biblia
Sin embargo, las y los teleespectadores y lectores de gran parte de la
prensa se alegran de saber que Estados Unidos defiende un Estado
ocupante contra un Estado religioso. Cualquier Estado o movimiento que
integre una dimensión islámica en su política es declarado islamista.
Por otro lado, nadie piensa en calificar a Netanyahu de judaísta.
Mientras que es él quien considera abiertamente la guerra de Israel
como una guerra religiosa. Para él, la agresión a Irán es un nuevo
episodio de la Biblia. Última referencia: el Irán de hoy es Hamán.
Símbolo del antisemitismo, este ministro del rey persa Asuero habría
fomentado una conspiración para matar a toda la gente judía del reino.
Pero según el Libro de Esther, la esposa judía del rey Asuero habría
convencido al soberano de evitar la masacre. Y Hamán habría sido
ahorcado, así como sus diez hijos, por los judíos. Netanyahu trazó
este paralelo milenario durante la fiesta de Purim, que celebra esa victoria.
Así que Irán es Hamán, pero también es, siempre según el primer
ministro israelí, Amalek, es decir, los amalecitas, tribu mítica
también mencionada en la Biblia, que recomienda a los judíos que la
destruyan por completo, mujeres, niños y ganado incluidos. Amalek es
multifacético: Netanyahu ya lo había utilizado para describir a la
población palestina de Gaza. Una forma de decir que todo está
permitido contra quienes serían la encarnación de estos enemigos
existenciales del pueblo judío.
El vocabulario religioso también se utiliza para nombrar las
operaciones militares. Así, la guerra de junio contra Irán se llamó
«El león se levanta», traducción de un versículo bíblico. Y eso no
sorprendió a nadie. El problema es que estas palabras no están
destinadas solo al consumo local. Quieren decir que la regla ya no es
el derecho internacional, sino la interpretación de un libro sagrado.
Esta referencia también se convoca para describir las ambiciones
estratégicas del gobierno de Netanyahu. Mientras, quiere prohibir la
expresión palestina «del mar al Jordán» que, sin embargo, figura en la
carta de su partido, el Likud, Netanyahu habla de la idea del Gran
Israel, un proyecto histórico de los sionistas de derechas, que podría
abarcar gran parte de los territorios de los Estados de la región,
desde Egipto hasta Irak, pasando por Siria y Líbano. El embajador de
Estados Unidos en Israel, Mike Hucckabee, lo aprobó cuando dijo en una
entrevista reciente que «sería bueno que Israel se lo llevara todo»,
hablando de las tierras situadas «entre el Nilo y el Éufrates».
Huckabee es un antiguo pastor evangélico que se define a sí mismo como
un «creyente bíblico».
La guerra de conquista israelí se está librando hoy en nombre de la
religión. Pero lo que choca en Occidente son «los mulás».
Cuando habla en inglés, Netanyahu, como Trump, prefiere hablar de
libertad. Quieren «liberar a los iraníes» de un régimen dictatorial.
Un país que coloniza a un pueblo y su principal apoyo afirman querer
liberar a otro de su propio gobierno, bombardeando incluso sus
escuelas. Más de 150 estudiantes fueron asesinadas en una escuela de
niñas el 28 de febrero de 2026.
Sin embargo, Occidente se adapta muy bien a los regímenes árabes
dictatoriales siempre que pueda hacer negocios con ellos. El verdadero
objetivo de los israelíes en esta guerra es debilitar a Irán, tal vez
manipulando las divisiones étnicas del país, como los estadounidenses
han hecho con éxito en Irak manipulando las diferencias confesionales.
Un paso hacia el sueño del Gran Israel. Cuando se dice «Israel tiene
derecho a defenderse», en realidad entendemos «Israel tiene derecho a
expandirse».
Pero si se sigue dejando que Israel haga lo que quiera y validando su
discurso religioso, tratando a los críticos de su política como
antisemitas, las consecuencias no se limitarán a la región. Lo que
está pasando aquí, en Oriente Medio, se volverá contra Occidente. El
más fuerte está imponiendo su ley, bajo el silencio de todo el mundo.
Pero este silencio le va a costar muy caro.
(Rami Abou Jamous escribe su diario para Orient XXI. Fundador de
GazaPress, una oficina que proporcionaba ayuda y traducción a los
periodistas occidentales, tuvo que abandonar su apartamento en Ciudad
de Gaza en octubre de 2023 con su esposa Sabah, sus hijos y su hijo
Walid, de dos años y medio, bajo la amenaza del ejército israelí.
Refugiada desde entonces en Rafah, la familia tuvo que trasladarse a
Deir El-Balah y más tarde a Nusseirat, atrapados como tantas familias
en este enclave miserable y superpoblado. Un mes y medio después del
anuncio del alto el fuego, Rami finalmente está de vuelta en casa con
su esposa, Walid y el recién nacido Ramzi. Por este diario de a bordo,
Rami recibió el premio de la prensa escrita y el premio Ouest-France
en el Premio Bayeux para corresponsales de guerra).
Original: OrientXXI
Traducción: Faustino Eguberri
Tomado de:











