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GUERRA Y REVOLUCION ESPAÑOLA

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por Partido por la Revolución y el Comunismo, Argentina

La España revolucionaria de 1936 en adelante es en primer término dolorosa; desde lo político, desde lo estratégico y desde lo moral. En sí es una derrota. Pero a su vez es una gran enseñanza para el proletariado de sus problemas respecto a cómo enfrentar al fascismo, la necesidad de dirección política, la toma del poder y su organización militar.


En julio de 1936 los oficiales al mando de Francisco Franco se alzaron contra la república compuesta por un frente popular integrado por las fuerzas de la burguesía con partidos que supuestamente representaban al proletariado español estas eran: PC (PARTIDO COMUNISTA, PSOE (PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESAPAÑOL, IR (IZQUIERDA REPUBLICANA), P.U.O.M (PARTIDO OBRERO DE UNIFICACION MARXISTA).


Las masas tomando el aservo histórico del período iniciado en 1900 en plena improvisación crearon sus milicias, comités obreros y todo tipo de resistencia posible ante el alzamiento golpista. Esta rápida maniobra de las masas dejó con vida al frente popular asumiendo esta la dirección de la guerra que se había abierto. Pero la guerra civil desatada no es consecuencia directa del intento de golpe militar, si no un salto de calidad en la lucha de clases.


Contexto de aquella España


A comienzos del siglo 20, España era un país atrasado con respecto a Europa; el 70% de la población vivía de la tierra, esta tierra concentrada en un pequeño grupo de terratenientes, es decir, el 70% de la población eran campesinos sin tierra, en su gran mayoría analfabetos.


El breve desarrollo industrial iniciado en la primera guerra mundial desarrolló a un joven proletariado en las regiones de Barcelona, País Vasco, Madrid, estas entre las más grandes.


De una población de 23.000.000 de habitantes 1.500.000 son obreros industriales; En Barcelona, Catalunya reunía el 45% de la clase obrera industrial.


El Rey Alfonso XIII, las burguesías y el clero gobernaron durante los años 20 por medio de la dictadura de Primo de Rivera; pero la crisis mundial de 1929 hizo caer a España en una crisis económica muy fuerte; el descontento de las masas se hizo carne en huelgas con movilizaciones y abrió paso a la segunda república con un gobierno integrado por socialistas y republicanos.


La nueva república burguesa fue recibida con ansias por las masas, pero mostraba pocos elementos como para hacer cumplir los reclamos más generales: una profunda reforma agraria, la independencia de los países vasco y catalanes, la separación de la iglesia y el estado, la liberación de marruecos, entre otras. En las calles se vivía una efervescencia en las masas, que pedía castigar a los monárquicos y al clero. La república respondió con la vuelta al trabajo y la vuelta a la “paz”.


En 1932 un sector del ejército se subleva para intentar volver a instaurar la monarquía, su fracaso es rotundo. Pero no solo ellos golpean. Mientras, en Andalucía, en la región de Casas Viejas una rebelión campesina derribó al gobierno local cansados de esperar la reforma agraria por parte del gobierno central de la república, tratando de imponer el “comunismo libertario”. El alzamiento al quedar aislado frente a la guardia civil fue rápidamente socavado.


En noviembre de 1933, en las elecciones parlamentarias, hay un avance victorioso de los sectores fascistas. Entre los que más se destacan está la C.E.D.A (CONFEDERACIÓN DE DERECHAS AUTÓNOMAS) con fuerte carácter fascista.


Los partidos de vanguardia y organizaciones de masas que tenían mayor influencia eran; P.O.U.M(partido obrero de unificación marxista). Este partido surge por la unión de dos agrupaciones; izquierda comunista, que había tenido lazos con León Trotsky Y El bloque obrero y campesino, cuyo referente era Mourin. El máximo dirigente del P.O.U.M era Andrés Nin, dirigente catalán muy cercano a Trotsky. El P.C (Partido comunista). Hasta el inicio de la guerra civil, el PC español contaba con muy poca inserción. La C.N.T (Confederacion Nacional del Trabajo) como organización sindical con influencia de la F.A.I (Federación Anarquista Ibérica) . El movimiento anarquista/anarcosindicalista español fue de los que más fuerza tuvo a nivel mundial. La UGT (Union General de Trabajadores) como organización sindical, orientada por el P.S.O.E (Partido Socialista Obrero Español).Esta organización tuvo dirigentes en el gobierno del Dictador de Primo de Rivera, pero al ver que este caía cambiaron rotundamente su línea. La C.N.T anarquista dirigía principalmente en Catalunya, donde estaba concentrado el obrero industrial; mientras que la U.G.T dirigía en las demás regiones.


En septiembre de 1934 entraban al gobierno 3 ministros de la C.E.D.A, ante estos la Anarquista C.N.T (Central nacional de trabajadores) y la Socialista UGT (Unión General de Trabajadores) declararon la huelga general en todo el país. En distintas regiones del país se sucedieron huelgas y movilizaciones. Pero la que se destaca en combatividad y heroicidad es la comuna de Asturias.


Allí se ocuparon 98 cuarteles de la guardia civil en la provincia, los obreros ya en armas tomaron la fábrica de cañones de Trubia. Se declaró “La comuna libre de Asturias”, formaron sus guardias rojas para el orden público, se expropiaron las fábricas y los campos, se juzgaron a los enemigos de clase en juicios populares. Toman una gran importancia los mineros asturianos conformando la columna de dinamiteros cuando esta se queda sin armas y municiones. Lograron mantener a raya a la guardia civil durante gloriosos 15 días, pero quedaron aislados del resto de España, solo Asturias se alzó de manera victoriosa. La guardia civil entro a Asturias con órdenes de no dejar rehenes. 3.000 asturianos fueron fusilados, en su mayoría, ya rendidos. Quien comandaba las acciones represivas desde Madrid era el general Fráncico Franco. Podemos decir que Asturias fue un ensayo de lo que vendría en 1936.


El bienio negro


La derrota en Asturias resultó un golpe durísimo para la clase obrera. Se lo conoce como bienio negro a los dos años en donde la clase retrocedió y el fascismo avanzo a grandes pasos. Los presos políticos llegaron a 70.000, los asesinatos de obreros y campesinos dirigentes eran moneda común. Eran encarcelados desde los republicanos más moderados hasta anarquistas. De los grupos fascistas que tomaron más notoriedad se encuentra “La Falange Española” encabezada por Primo de Rivera, esta de carácter ultra fascista.


1936: Del Frente Popular a la guerra civil


En 1936 se forma el frente popular, formado por el P.C, P.S.O.E, I.R, y demás partidos republicanos, encabezado por Manuel Azaña. El P.U.O.M conforma y apoya al frente popular, pero no termina siendo parte del gobierno. La CNT-FAI Anarquista llama a votarlo por lo bajo.


En febrero de 1936 el frente popular ganó las elecciones con gran apoyo de las masas obreras. El programa del frente popular era mínimo y moderado. Se comprometía a la liberación de presos políticos del bienio negro, pero en cuanto lo político-económico era de carácter reformista-democrático. Pero las masas estaban un paso adelante. Antes de la asunción del frente los obreros se abarrotaron en las puertas de las cárceles liberando a sus compañeros presos, en las fábricas cada obrero despedido era reincorporado de hecho, los campesinos en ciertas regiones procedían a las tomas de tierras, las huelgas se sucedían unas a otras.


Ante esto el gobierno del frente popular encabezado por Manuel Azaña se proponía frenar este avance de la clase. En Cataluña, Companys presidente de la Generalitat llenó las cárceles de anarquistas, en Madrid Azaña hizo lo mismo. Por su parte, la burguesía, los monárquicos y el clero conspiraban con el ejército para dar el golpe. El 17 de julio desde Marruecos, el general Francisco Franco dio a conocer su manifiesto para la sublevación en todos los regimientos. Al día siguiente el frente popular llama a la calma ocultando lo crítico de la situación. El 90% de la fuerza militar estaba alzada en su contra. En este contexto el gobierno rechazó la propuesta de las organizaciones obreras de formar milicias. El gobierno estaba organizando la rendición ante el levantamiento fascista.


El 19 de julio las masas decidieron en completa desobediencia al gobierno burgués de la república la insurrección armada frente al golpe militar. En Barcelona se asaltaron armerías, obras en construcción en busca de dinamita, con ayuda de los pocos soldados simpatizantes se revisaron los depósitos de armamentos. Con esto más todos los automóviles que pudieron confiscar y armas propias pudieron levantar las primeras barricadas para frenar los primeros destacamentos fascistas que llegaban a Barcelona. La insurrección contagió Madrid y Valencia. Al golpe militar se le impuso la insurrección proletaria. En los días consiguientes se desarrolló y se convivió con un doble poder.


En los días que siguieron se tomaron fábricas abandonadas por la burguesía asustada.

Estableciendo comités obreros de fábricas para la producción y en las fábricas donde quedaban sus dueños estableciendo organismos similares para el control obrero de la producción y el trabajo. La colectivización de la industria, los servicios y la tierra se produjo de hecho por iniciativa de las masas. La policía fue reemplazada por patrullas obreras y se formaron las primeras milicias para ir al frente de guerra.


Aquí hay un problema que va a afectar todo el transcurso del proceso. Este poder obrero convive con el poder burgués de la república. Si bien el poder de la república casi no existía y el poder obrero se veía en la colectivización de los medios de producción, no se había terminado de tomar el poder y de expulsar la dirección burguesa. En síntesis, el proletariado se levantó para impedir su aplastamiento por parte del ejército fascista y a su vez intentaba construir una alternativa para disputar poder; su problema principal era la inexistencia de una dirección que rompa claramente con el gobierno de la república y que desaloje a la burguesía del poder del estado poniendo a la alianza obrera-campesina al mando de este. Esto se ve claramente cuando la dirección anarquista de la CNT-FAI es citada a la sede del gobierno de la Generalitat (gobierno de la república en Cataluña) en donde el presidente Companys les entrega el poder a los anarquistas, se los cede, les reconoce que la ciudad está totalmente en poder de la CNT-FAI. Los anarquistas en nombre de tradiciones antiautoritarias se niegan a desplazar. El poder burgués casi no existía, pero al no eliminarlo empezó a reconstruirse.


El 21 de julio se creaba en Cataluña (lo que se replicará en los demás territorios insurrectos) el Comité Central de Milicias Antifascistas, este actuaba como un frente único de los distintos partidos y sindicatos. Lo conformaban 15 miembros; 5 Anarquistas, 3 de la UGT, 1 de PUOM, 1 PC, 1 UC, 4 de partidos burgueses. El Comité Central de Milicias Antifascista se había creado con la idea de dirigir las milicias, pero en los hechos se ocupaba de toda acción de gobierno que era refrendada por el débil gobierno republicano.


La milicia catalana entró en Aragón como ejército libertador. Mientras la milicia avanzaba se iban colectivizando los campos, el ganado, la maquinaria. Así la unión obrera y campesina se hacía fuerte juntando la guerra y la revolución.


A esta altura la revolución necesitaba armas, aviones, tanques para contrarrestar el ejercito sublevado que contaba con gran apoyo en armas, personal y demás recursos de los regímenes fascistas italiano y nazi. Las grandes potencias “democráticas” formaron un pacto de no intervención destacándose en estas Francia e Inglaterra. Este pacto consistía en negar ayuda militar a la república. La burocracia soviética estalinista mezquinaba ayuda militar para mantener una buena relación con las potencias imperialistas.


De aquí parten dos políticas que van a cruzar los destinos de la revolución. Por un lado, el PC, PSOE y los partidos republicanos que defendían la línea de primero ganar la guerra para después hacer la revolución frenando las colectivizaciones de la industria, los campos, los servicios, en sí el avance revolucionario de las masas. El PC hablaba abiertamente de la unión con la burguesía, “los excesos revolucionarios espantaron a Francia e Inglaterra y no enviarían armas” decían.


Por el otro lado la CNT-FAI Y POUM que defendían el avance de la revolución junto con la guerra. A pesar de esta diferencia tan profunda la CNT-FAI y PUOM nunca rompieron con la dirección del frente popular. A pesar de esto en los territorios que iban liberando las milicias lideradas por estas organizaciones se llevaba a cabo la certera política de unir la guerra con la revolución.


Lo que no avanza retrocede


Al no tomar el poder en los días de la insurrección la burguesía pudo reorganizarse. El gobierno republicano central convocó a una reorganización del ejército regular como primer movimiento para recomponer la institucionalidad burguesa. Se reclutaron 10.000 soldados de reserva como fuerza a parte y bajo estricto control del gobierno de la república. El PC apoyando esta política se puso al frente creando el 5to regimiento. La CNT-FAI y PUOM aceptaron la línea impuesta desde el gobierno republicano bajo la consigna “comando central de ejército bajo control obrero”, pero en la práctica el comando lo tenía el frente popular.


La falta de un organismo del tipo soviet (asambleario, de democracia obrera, de base) que unifique y fuera la expresión política del doble poder que se estaba llevando a cabo fue otras de las falencias de la dirección. El Comité Central de Milicias Antifascistas podría haber sido capaz de dictar la colectivización total de la industria, pero esto significaba profundizar la revolución y más que nada la toma del poder, pero las direcciones del PUOM Y la CNT-FAI se negaban a romper con el frente popular en pos de la unidad. La burguesía en Cataluña recomponiéndose, les propone un gobierno de coalición al PUOM y CNT- FAI, estos aceptan.


El Partido Comunista que contaba con poca influencia vio una oportunidad de poder influir por medio de la ayuda militar soviética en las masas. Así el partido comunista poco a poco se iba engrosando y llevando capas del proletariado hacia la política estalinista.


La revolución española conmovió al mundo, prueba de esto son las brigadas internacionales en donde combatientes de todo el mundo en un acto de internacionalismo proletario fueron a España a combatir. La burocracia del PC se encargaba de dirigirlo para poder controlarlo bien de cerca. Argentinos, franceses, Estadounidenses, Ingleses, Italianos, Alemanes, de todas partes del mundo a luchar contra el fascismo.


En noviembre de 1936 Franco cercó Madrid con 4 columnas intentando avanzar rápidamente para evitar un estancamiento de la guerra. El gobierno republicano se retira a valencia y ordena la evacuación civil, pero poca gente evacua, la mayoría del pueblo se queda en la defensa de Madrid. Las Brigadas internacionales tienen sus primeros combates mostrando una gran heroicidad. Las milicias son el corazón de la resistencia madrileña. En medio de los combates muere el revolucionario anarquista Buenaventura Durruti, su entierro es un gran acto de masas y un grito contra el fascismo. Los fascistas demostraban lo que realmente eran con los primeros bombardeos a población civil de la historia. Madrid resistió heroicamente y les demostró al ejército fascista que no sería fácil derrotar al proletariado en armas. Las líneas de defensa en Madrid se mantienen hasta el último día de la guerra.


En septiembre de 1936 se forma el nuevo gobierno central republicano, encabezado por Largo Caballero del PSOE y apoyado fuertemente por el PC. Se centraban en la reconstrucción del ejército regular y la reconstrucción de las policías locales. La burguesía daba su paso fuerte en su reconstrucción. Esta coalición moderada necesitaba representatividad ante las masas, ante esto, Largo Caballero invitó a los anarquistas de la CNT-FAI a entrar al gobierno central, estos aceptaron con 4 Ministros.


El retroceso


En diciembre de 1936 inicia una avanzada del estalinismo que había tomado influencia por medio de la poca ayuda militar enviada desde Moscú. El cónsul Ovsenko en España pide la expulsión del P.U.O.M del gobierno catalán. El 12 de este mes Andrés Nin es expulsado. Este fue el inicio de una persecución sobre las organizaciones Anarquistas como la CNT-FAI y a los marxistas del PUOM por parte de Moscú.


En 1937, en Cataluña se veía lo que después iba a acontecer a toda España. El gobierno de la Generalitat empezó a mostrar su beta reaccionaria cuando el jefe de gobierno catalán Tarradellas impuso medidas en contra y detrimento del poder obrero. Se disolvieron los comités de abastecimiento, se anuló el control obrero de la aduana y poco a poco se iban confiscando las colectivizaciones bajo poder obrero al poder del gobierno burgués de Cataluña. El poder burgués lanzó su ofensiva.


El 15 de febrero el gobierno central ordenó la requisa de todas las armas cortas y largas en la retaguardia, desarmando las patrullas obreras y restituyendo la policía burguesa. El paso previo al desarme de las milicias. Todas estas medidas eran avaladas por los ministros anarquistas.
El 27 de marzo ante los reclamos de sus bases y el reaccionarismo del gobierno catalán, los anarquistas dejan el gobierno. Todavía se mantenían en el gobierno central.


La ofensiva estalinista que venía ocurriendo se terminó de asentar cuando el Comisario de Orden público Juan Camorera (P.C) dio la orden de asaltar la estratégica central telefónica de Barcelona que estaba bajo control obrero ocupada por la CNT-FAI. Esto da inicio a lo que se llama “las jornadas de Mayo” en donde se termina de definir la dirección de la guerra y la revolución. Por un lado, el Gobierno republicano con el PC y los demás partidos burgueses. Y por otro el sector de las CNT-FAI y partidos marxistas no alineados como el P.U.O.M y la Sección Bolchevique-Leninista de España. Esta disputa tuvo lugar en diferentes partes de España, pero su punto central fue Cataluña. La calle se convirtió en un polvorín, barricadas en cada esquina, las consignas para unir la guerra y la revolución se volvieron a hacer fuertes como el primer día. 5.000 milicianos de Huesca marchaban en apoyo a la insurrección.


El 4 de mayo las direcciones del P.U.O.M y las CNT-FAI exhortaba a dejar las barricadas y aceptar la dirección central del gobierno, la mayoría mantuvo sus puestos en las barricadas. Los milicianos de Huesca fueron frenados, mientras que el gobierno central enviaba desde valencia 5.000 guardias de asalto para terminar la insurrección. El 6 de mayo al verse aislados los milicianos de la CNT-FAI abandonan la telefónica, las Barricadas duran hasta el 8. Cataluña es ocupada en su totalidad por la IV Brigada del ejército republicano. Aquí se iba la última esperanza de una revolución triunfante.


Largo Caballero renuncia ante su falta de apoyo político. Asume Juan Negrín con un Partido Comunista que tomaba hegemonía por contar con Moscú como único sostén militar a la republica a pesar de ser este muy escaso. Con más hegemonía en el Gobierno Republicano el estalinismo lanza su ofensiva final contra los anarquistas y marxistas no alineados.


Al P.U.O.M lo acusaron de fascista y clausuraron su periódico. También cerraron su cuartel “Lenin”. La prensa de la CNT fue censurada completamente. El 16 de junio, el secretario general del P.U.O.M, Andrés Nin, fue secuestrado, torturado y asesinado por la G.P.U estalinista. En julio hay aproximadamente 800 anarquistas presos. Se prohibieron las marchas, para los mítines políticos y sindicales se tenía que pedir autorización al delegado de orden público, como en la monarquía.


La última estocada al sector más revolucionario se da cuando el gobierno se da a la acción de acabar con Aragón en donde las milicias habían entrado como ejército de liberación uniendo la guerra y la revolución. En agosto la república encarga al estalinista Enrique Lister la misión de tomar Aragón, desarmar las milicias restantes y poner esos territorios en posesión del poder de la república.


La dirección ahora estaba clara, el P.C estalinista habiendo purgado al sector más revolucionario de la vanguardia tenía vía libre para desarrollar su política de frente popular.


La guerra prosiguió y en diciembre se da la única y última contraofensiva republicana de gran magnitud y victoriosa en Teruel.


A principios de 1938 los fascistas avanzaban sobre Teruel y Aragón, en junio llegan a las costas del mediterráneo y corta la España republicana en dos. Para noviembre las gloriosas brigadas internacionales son retiradas en otra concesión del estalinismo a las potencias imperialistas. Finaliza uno de los actos de internacionalismo proletario más importantes de la lucha de clases.


En enero de 1939 las tropas de franco entran en Barcelona sin resistencia, mientras Madrid resistía como último bastión republicano los gobiernos de Inglaterra y Francia reconocen el gobierno de franco.


En marzo Madrid se rinde y termina la guerra

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Conclusiones


La guerra civil española funcionó como prueba piloto de la segunda guerra mundial y abrió el camino para esta.


Los problemas de la dirección política en España son claros, la falta de una vanguardia revolucionaria que acompañe al movimiento de masas fue claro, en momentos la línea de las masas y la vanguardia se separa ampliamente. A pesar de esto las masas insistieron en el camino revolucionario.


Es importante hacer hincapié en el papel contrarrevolucionario del PC con su política de frente popular, la alianza con la burguesía ya había demostrado su fracaso en china, la política estalinista en lógica con el socialismo en un solo país significaba apaciguar los movimientos revolucionarios en el mundo con tal de no molestar a las potencias imperialistas para poder comerciar con ellas.


La importancia de un partido con cuadros probados como dirección dejó a las masas, por así decirlo, a la deriva. Cualquier revolución necesita su vanguardia, desde en Francia en 1789 con los jacobinos o en Rusia en 1917 con los bolcheviques. Pero el partido y sus cuadros deben existir previamente antes de las crisis revolucionarias, las masas no pueden crear su vanguardia a la par de estas. En España las masas intentaron una y otra vez llevar la guerra y la revolución a su triunfo, pero su dirección fue muy dubitativa en momentos claves.


A pesar de las diferencias tanto estratégicas como tácticas no debemos de dejar de reivindicar a los revolucionarios del P.U.O.M Y C.N.T – F.A.I por ser el sector revolucionario más lanzado al combate y a más revolucionario. Y al proletariado español, como diría León Trotsky: “¡Tanto más honor y gloria para lxs obrerxs españoles”.

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