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Cultura – Gilles Perrault: nos ha dejado un hombre excepcional

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Gérard Delteil

Viento Sur, 12-8-2023

https://vientosur.info/

Traducción de Viento Sur

Gilles Perrault ha muerto el 3 de agosto a la edad de 92 años. Este escritor puso su talento al servicio de causas como la lucha contra la pena de muerte, el colonialismo, el fascismo, la guerra. Ante todo periodista, después de una brevísima carrera como abogado, vivió la experiencia de la guerra de Argelia en un batallón de paracaidistas. Algunos lo han criticado por ese paso en un cuerpo renombrado por su ferocidad, pero si fue capaz, a sus 22 años, de dejarse seducir por la hermandad de armas y el elitismo militar, Gilles se desligó muy rápidamente de este enfermizo romanticismo.

Ya en 1961, mientras la guerra aún estaba en su apogeo, extrajo de ella una colección de cuentos, Les parachutistes, en los que denuncia un entrenamiento que transforma a los jóvenes en asesinos y torturadores. Un formato que comparó con el de los nazis.

Autor de varios libros muy controvertidos

Pero fue en 1978 cuando se dio a conocer al gran público al publicar Le Pull-over rouge, un libro dedicado a Christian Ranucci, un joven acusado del asesinato de un niño que fue guillotinado en 1976, después de que Giscard d’Estaing le negase el indulto presidencial, por demagogia. Perrault denunció una investigación y un procedimiento fallidos, que le valieron un proceso judicial, a iniciativa de la Brigada Criminal de Marsella, y una condena.

Otro de sus libros iba a tener un impacto considerable: Notre ami le roi (1990) (publicado en castellano: Nuestro amigo el rey, Plaza y Janés, 1991), en el que diseccionaba implacablemente los vínculos que unían al Estado francés y una parte de la burguesía con el siniestro tirano Hassan II, dictador y torturador. El impacto de esta publicación fue tal que estalló una crisis diplomática entre Francia y Marruecos, después de que el rey intentara en vano obtener la prohibición del libro.

Entre los libros más significativos de Gilles Perrault, que publicó más de medio centenar entre novelas de suspense, aventuras y espionaje, hay que destacar los que rinden homenaje a los militantes comunistas y anticolonialistas. Un homme à  part pinta el retrato de Henri Curiel, un activista anticolonialista asesinado. Taupes rouges contre SS y L’Orchestre rouge narran la epopeya de la red de espionaje liderada por el militante comunista Léopold Trepper, al servicio de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial (La Orquesta Roja, Txalaparta, 2001: ver obitaurio: https://vientosur.info/en-la-tumba-de-leopold-trepper/), en esta web se publicó un obituario sobre Trepper]. Perrault subraya el heroísmo de estas mujeres y hombres totalmente entregados a su partido, pero sin mostrar complacencia frente al aparato estalinista.

El compromiso de Perrault no tenía nada que ver con el de esos escritores mundanos que se contentan con firmar peticiones. Tras un breve paso por el Partido Comunista, se acercó a la extrema izquierda y fue uno de los fundadores del movimiento antifascista Ras le Front en 1990, junto a otros escritores militantes como Maurice Rajsfus. Esta movilización respondió a la preocupación suscitada por el ascenso del Frente Nacional y la participación de Le Pen en las elecciones presidenciales de 1988.

De Ça suffat comme ci a Ras le Front

En 1989, Perrault estuvo con la LCR (Liga Comunista Revolucionaria) en el origen de la movilización “Ça suffat comme si”, contra la deuda del Tercer Mundo, el colonialismo y el apartheid. Único orador que habló en la Plaza de la Bastilla frente a decenas de miles de personas después de un concierto de Renaud, atacó violentamente las hipócritas ceremonias del bicentenario de la Revolución Francesa: “Nosotros, declaró especialmente, convocamos aquí esta tarde a las sombras de los cuarenta mil niños que, cada día, mueren de hambre en el Tercer Mundo”.

En 1991, durante un programa de televisión, lanzó una memorable diatriba contra la Guerra del Golfo, sin dudar en llamar al “sabotaje de la máquina de guerra” al evocar a los estibadores que habían tirado en el puerto de Marsella a los camiones de armas que partían para la guerra de Indochina. Esta virulenta salida le valió violentos ataques de la clase política y de los medios de comunicación, e incluso el PC se desmarcó de él. Tanto es así que posteriormente fue boicoteado por los principales medios de comunicación.

Fue otro ataque, procedente de su propio campo, el que llevaría a Perrault a abandonar Ras le Front y asestó un duro golpe a este movimiento unos años más tarde. Otro escritor, Didier Daeninckx, lanzó una campaña de calumnias delirantes en su contra, acusándolo de negacionista del Holocausto, cómplice de los islamistas y… pedófilo reprimido. Daeninckx no pudo perdonarle el haber defendido a uno de sus amigos, Serge Quadruppani, que era una de sus bestias negras. Gilles decidió no responder, para no rebajarse al nivel de Daeninckx. Es lamentable que no recibiese de todos los militantes antifascistas el apoyo que esperaba. Profundamente magullado, pero resguardándose en su dignidad, se hizo a un lado y declaró que se había convertido en “un político sin hogar”.

Sin embargo, Gilles Perrault siguió comprometido, en particular con las causas locales, en su región de Cotentin. Cabe destacar que fue un hombre particularmente modesto que no eligió causas de moda para defenderse y nunca dudó en ir a contracorriente, como al exigir la liberación, no solo de Cesare Battisti, sino de los militantes de Acción Directa. Le echaremos de menos.

(Publicado originalmente en https://lanticapitaliste.org/actualite/politique/gilles-perrault-un-homme-part-nous-quittes)

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