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Científicos buscan cómo se reproducen las anguilas, para salvarlas de la extinción

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Por Adán Salgado Andrade

La biodiversidad del planeta es maravillosa. En tierra, aire, ríos, lagunas, desiertos, bosques, selvas, mares y otros ecosistemas, existen gran variedad de plantas y animales, muchos de los cuales, ni siquiera se han clasificado. Y, por desgracia, por el acelerado cambio climático, inducido por tanta depredación y contaminación ocasionada por el capitalismo salvaje, estamos presenciando una nueva extinción masiva, que está llevando a la rápida desaparición de especies (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/03/la-perdida-de-biodiversidad-la-perdida.html).

Una de tales especies, es la anguila, un pez tubular, que pertenece al orden anguiliforme, que consta de ocho subórdenes, 19 familias, 111 géneros y unas 800 especies (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Eel).

Pero está en peligro de desaparecer, como muchas otras especies, por el mencionado cambio climático, contaminación y calentamiento de mares y ríos, y sobrepesca. Como no ha podido determinarse cómo es que se reproducen, ahora varios investigadores tratan de rastrear cómo lo hacen. El artículo del sitio digital Hakai, titulado “La misteriosa, frustrante y difícil búsqueda del origen de las anguilas”, firmado por Christina Couch, expone esos esfuerzos (ver: https://hakaimagazine.com/features/the-mysterious-vexing-and-utterly-engrossing-search-for-the-origin-of-eels/).

Dice Couch que para salvar a las amenazadas anguilas, los científicos han investigado por varias décadas cómo y dónde se reproducen. Uno de los científicos interesados en averiguar cómo se reproducen es Reinhold Hanel, quien “cada año, viaja en un barco de investigación hacia el Sargasso, un mar localizado en medio del océano, que abraca dos tercios del Atlántico norte, cerca de las Bermudas y que se extiende por más de mil kilómetros. Llamado el ‘bosque dorado flotante’, gracias a las espesas capas de algas marinas de distintos colores que colman la superficie del agua, el Sargasso es un santuario para más de 270 especies. Y cada año, las anguilas, arriban. La anguila europea y la americana, ambas consideradas amenazadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), hacen esta extraordinaria migración. El Sargasso es el único sitio en donde, se piensa, se reproducen. Esas criaturas que nadan deslizándose fácilmente, y que pueden medir hasta 1.5 metros, llegan desde Europa, Norteamérica, incluyendo partes del Caribe, y Noráfrica, incluyendo el Mar Mediterráneo. Hanel, que es biólogo de peces, y director del Thünen Institute of Fisheries Ecology (Instituto de ecología de las pescaderías) en Bremerhaven, Alemania, hace su propia migración de un mes, junto con otros investigadores, todos los cuales esperan resolver un misterio que los tiene intrigados: ¿cómo desovan las anguilas naturalmente? Y ¿qué puede hacerse para ayudarlas a que se recuperen del impacto de la pérdida de su hábitat, contaminación, sobrepesca e hidroeléctricas? Los científicos dicen que las respuestas podrían mejorar la conservación. Pero, hasta la fecha, las anguilas han conservado muchos de sus secretos”.

Luego, enumera Couch cómo a lo largo de la historia, las anguilas se habían considerado como asexuadas, es decir, que no copulaban y que concebían a sus huevos solas. Los egipcios, creían que era porque las aguas del río Nilo, se calentaban en otoño y eso provocaba su fecundaciòn. En el siglo IV, antes de nuestra era, Aristóteles proclamaba que las anguilas se reproducían espontáneamente y que no tenían genitales. El naturalista griego Plinio el Viejo (23/24-79 DC), decía que se tallaban contra las rocas y que su piel muerta, “saltaba a la vida”. Y durante los obscuros tiempos del catolicismo, también se consumían muchas anguilas, pues eran consideradas animales “limpios”, ya que no se reproducían, según las creencias de entonces, mediante el sexo, como los animales “sucios” – vacas, cerdos, gallinas, chivos …– que sí copulaban. Ya ven que el sexo siempre ha sido considerado “sucio” en el cerrado, prejuicioso catolicismo. Justo durante la celebración de la Semana Santa, cuando se impone no comer carne, que los peces, son los que sí se aceptan, proviene de esas creencias sobre las anguilas.

Por otro lado, como se les considera que pueden ser útiles para todo, las anguilas sirven como “cena o postre, una cura para las crudas, borrachera, infecciones de los oídos, material para bandas de bodas o chaquetas mágicas. Incluso, se usaban como moneda en la Europa medieval. Los pueblos pagaban sus impuestos a los monjes que poseían las tierras en donde aquéllos vivían, con anguilas disecadas. A veces, había pueblos que daban hasta sesenta mil anguilas”, dice Couch.

Pero ya, con el tiempo, al diseccionarlas, se halló que tenían óvulos y testículos. Tomó tanto tiempo saberlo, por las más de 800 especies que existen de anguilas. “Muchas veces, los científicos creían que las larvas, eran otra especie, por los cambios que experimentan hasta llegar a su edad madura, entre los 4 y los 18 años. No desarrollan genitales totalmente, hasta los 7 y 25 años, como las europeas y las americanas. Y tienen que emigrar unos 6,000 kilómetros desde donde habitan hasta el Sargasso, para reproducirse”.

Se muestran algunas fotos de larvas y de anguilas adultas y, en efecto, parecieran ser distintas especies.

Son miles de millones las crías que crecen de los millones de huevos desovados, pero pocas son las que sobreviven por los mencionados factores negativos.

Y aunque se ha visto cómo copulan las anguilas en cautiverio, es un misterio cómo lo hacen al natural, ni cuáles son las condiciones sociales, físicas, y químicas que requieren para reproducirse. Las anguilas maduras “mueren luego de desovar y las larvas, se mudan a aguas dulces, pero cuándo sucede o cómo cada especie halla su hogar, también es un misterio”.

La teoría es de que se reproducen y desovan en el Sargasso, pero todavía no han hallado los científicos pruebas para comprobarlo. Y otro problema es que con pantanos que se desecan absurdamente, hidroeléctricas que se construyen – éstas, interrumpen el flujo de los ríos, ocasionando que las anguilas mueran por no poderse desplazar – se obstaculizan sus hábitos migratorios y reproductivos.

Y la sobrepesca, también las está amenazando, por lo que la Unión Europea prohíbe que las pescaderías operen durante tres meses, en invierno, que es cuando las anguilas migran, “pero siempre hay pesca ilegal, la que contrabandea unas 90 toneladas de anguilas europeas a Asia – China, sobre todo – cada año. La IUCN indica que las anguilas europeas han disminuido su población hasta en 90% y las americanas, aunque les ha ido mejor, también están amenazadas”.

No es fácil criarlas en las granjas acuáticas, porque buena parte de las larvas mueren, “pues los científicos piensan que, al natural, consumen restos de materia en descomposición, la que les da nutrientes extras que confinadas, no obtienen”.

También en Japón, se hacen esfuerzos por conservar a las anguilas japonesas, las que tienen otras formas, tampoco bien determinadas, de desovar y reproducirse.

Hanel, ha tratado de coordinar acciones internacionalmente, con tal de incrementar los esfuerzos internacionales, para salvar a las anguilas, que se vean, “no sólo como alimentos, sino como una muy importante especie, que es parte de la gran biodiversidad planetaria”.

Ojalá lo logre.

De otra forma, será una especie más perdida, de los miles que el planeta ha visto desaparecer.

Y con cada una que desaparece, nos dirigimos a nuestra propia desaparición.

Contacto: studillac@hotmail.com

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