Open top menu
Chile: La Tímida Reforma Tributaria de la Presidente Bachelet

Chile: La Tímida Reforma Tributaria de la Presidente Bachelet

reforma-tributaria

Patricio Guzmán S.
Socialismo Revolucionario, CIT en Chile.

La Reforma promovida por el gobierno es bastante tímida, e incluso Bloomberg, una Calificadora de  Riesgo norteamericana, ha valorado positivamente la reforma, que fortalece, en su opinión la posición del estado chileno en el mercado de bonos  (acceso a préstamos) internacionales, ante un posible deterioro de la situación económica de los países emergentes.

Con la Reforma Tributaria el gobierno ha declarado que busca aumentar la recaudación en cerca de 8 mil 200 millones de dólares, lo que representa cerca del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Los principales cambios propuestos en la Reforma son:

Eliminar el FUT, Fondo de Unidades Tributarias,  lo que significa que los impuestos se pagarán sobre utilidades devengadas y no como ahora sobre las utilidades retiradas. Esto entraría en vigor desde la operación renta de 2017.

Las empresas verán aumentados sus impuestos del 20% al 25%, de manera gradual en cuatro años.  A cambio los empresarios se verán beneficiados por una reducción al impuesto a las personas en un 5%.  Esto significa reducir la tasa marginal de impuestos a los más ricos de un 40% a un 35%, lo cual claramente es una medida que va en contra de una reforma tributaria para disminuir la brutal desigualdad y concentración de la riqueza. [1]

Entre otras medidas, también se eleva el impuesto de timbres y estampillas que grava las operaciones de crédito en dinero de un 0,4% a un 0,8%. Se aumentaría también el impuesto a bebidas alcohólicas, bebidas endulzadas con azúcar y el impuesto específico de los cigarrillos. Las operaciones inmobiliarias que hasta ahora estaban exentas pasan a tributar, pero se mantiene la exención de impuestos a primeras viviendas de hasta 2.000 UF.

La derecha política y empresarios como Hermann von Mühlenbrock de la SOFOFA, han hecho una gran alharaca contra la reforma Tributaria promovida por el gobierno de Bachelet. Se han mostrado  duros en la defensa sin reformas del modelo de acumulación de capital que instauró la dictadura, y luego consolidaron y legitimaron los sucesivos gobiernos civiles de la Concertación, y en su propaganda insisten que la clase media será perjudicada. Nada nuevo, pues las clases dominantes siempre han intentado hacer pasar sus intereses como si fueran los del bien común, y de las clases medias.

En el seminario “Nuevos Vientos de la Economía 2014″, organizado por la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) en conjunto con la Universidad del Desarrollo (UDD), Hermann von Mühlenbrock, el presidente del gremio empresarial, SOFOFA,  amenazó. “Si los proyectos que evalúan las empresas se vuelven poco rentables en Chile, por razones de aumentos impositivos, sin duda que se llevarán adelante, pero en otro país”.[2]

Una amenaza poco creíble si se considera que los impuestos en los países de nuestra área geográfica son mayores a los que propone la Reforma Tributaria. En Perú la tasa de impuestos a las empresas es de 30%, en Colombia 33%, en Brasil 34% y en Argentina 35%.

Los empresarios se han acostumbrado a sobre ganancias porque durante décadas han pagado muy pocos impuestos, simplemente no quieren perder sus exagerados privilegios.

Chile tiene la peor distribución de ingresos entre los países que forman parte de la OCDE, de acuerdo con estudios del propio organismo internacional. Nuestro país ocupa el peor lugar, seguido de México.

La participación en el ingreso total del país para el 1% más rico es del  30,5%, para el 0,1% de súperricos es del  17,6%, y el 0.01% más rico se queda con el 10,1%, y esto es sin considerar las utilidades retenidas, es decir no distribuidas a sus propietarios, de las empresas[3]. Este último es un punto muy importante como veremos más adelante.

La estructura de recaudación fiscal en Chile es regresiva.

Chile figure entre los países de la OCDE en que la distribución empeora en vez de mejorar después de aplicar impuestos.

Según cálculos de la Fundación Sol, el empresariado chileno tiene una serie de herramientas que provoca que paguen el 1.6% del total de la recaudación tributaria, a pesar que el 1% más rico del país percibe cerca del 31.1% de los ingresos[4]. En cambio el  46% de la carga tributaria es soportada por los ciudadanos comunes, porque proviene del IVA que pagan todos los chilenos. El mayor aporte tributario lo hacen los trabajadores y los pobres al no tener capacidad de ahorro, pagan mensualmente  casi “un quinto” de su ingreso solo en IVA.

El término “regresivo” se usa para calificar a los impuestos que exigen un mayor esfuerzo contributivo a quienes menos capacidad tributaria tiene. Es el caso del IVA, que al gravar productos de primera necesidad impone un esfuerzo tributario mayor a los que tienen menores ingresos. Esto es especialmente cierto en Chile, donde el IVA, grava los alimentos de primera necesidad, exactamente con el mismo porcentaje de los artículos suntuosos.

En Chile las empresas no pagan impuestos, y los empresarios solamente pagan impuestos por las utilidades retiradas. Esto funciona a través de un mecanismo llamado FUT, las empresas transfieren al fisco el monto de los impuestos correspondientes a sus utilidades, pero no como pago si no como crédito a favor de futuros retiros de los propietarios. Como consecuencia de esto, en el curso de los años se ha acumulado un monto gigante equivalente al Producto Interior Bruto (PIB) anual del país por utilidades que los dueños no han retirado, y que las empresas han adelantado al tesoro público.

En otros países las empresas pagan tributos de acuerdo con sus ganancias, y las personas pagan impuestos según la renta percibida, no están integrados como en Chile, son impuestos que van por caminos diferentes. Ganancias de las empresas y renta de los particulares no están integrados como en Chile,  sino que son formas diferentes de impuestos.

Un segundo problema derivado de la integración de tributos entre empresas y propietarios es que facilita la elusión de impuestos, el no pago que es admitido o tolerado, por lo que se lo considera legal, mediante trucos diversos tales como pasar como gastos de las empresas, adquisiciones de bienes que corresponden a los propietarios.

El IVA es un impuesto regresivo.

La Reforma tampoco toma en consideración aplicar impuestos a las grandes fortunas acumuladas durante décadas de crecimiento capitalista que han combinado mecanismos dignos de ser bautizados en conjunto como “acumulación por desposesión”[5] El impuesto sobre el patrimonio existía en Chile, se legisló durante la presidencia de Eduardo Frei Montalva, en la década de los años 60 del siglo XX. El economista Andrés Solimano ha defendido introducir este impuesto señalando que “es un impuesto justo en un país con un desmedido porcentaje de millonarios”. “un impuesto al patrimonio, que podría ser modesto no expropiatorio, de entre uno y dos por ciento, lo que podría recaudar 900 millones de dólares”.[6]

Una reforma tributaria redistributiva en serio, debería disminuir la participación del IVA en la recaudación tributaria, convertir el crédito actual a los retiros de utilidades de los propietarios en impuestos efectivos a las empresas, separándolos de los impuestos a las rentas de los dueños, aplicar impuestos a los grandes patrimonios acumulados y aumentar el royalty minero, o mucho mejor aún renacionalizar nuestras riquezas mineras. La reforma tributaria impulsada por el gobierno de Bachelet, no menciona ningún cambio en ese sentido. Cambiar el modelo de acumulación de capital, impuesto por la dictadura pero luego legitimado y consolidado por los sucesivos gobiernos civiles no está en los planes del gobierno.

Lo normal en todos los países es que la estructura tributaria tenga un efecto redistributivo, desde los que tienen más hacia los que tienen menos, es decir, que después del pago de los impuestos, y los subsidios sociales financiados por ellos, mejore la distribución de la renta. Pero no es el caso en Chile.

[1] El FUT, Fondo de Utilidades Tributables, se refiere a las utilidades que se generaron en la empresa pero que no se retiraron, por lo que al no ser distribuidas no quedan registradas en la base imponible del impuesto global complementario de los dueños de las empresas.

Pero en algún momento cuando el dueño retira las utilidades van a ir al impuesto global complementario (impuesto a las personas naturales) entonces va a tener que pagar esos impuestos.

En Chile los impuestos pagados por las empresas (primera categoría, hoy con tasa de 20% y que tras la aprobación de la Reforma pasarán a un 25%) son un anticipo de los que corresponden pagar a sus socios como contribuyentes del global complementario (con tasa progresiva que va desde un 5% a un 40%, y que se reducirá a 35% después de la Reforma) por el total de sus ganancias anuales. El FUT funciona aquí como un crédito, la persona descuenta el importe que adelantó para impuestos sobre sus utilidades la empresa.

Con la Reforma se pasará de un sistema con base en las utilidades retiradas, a uno con base en las utilidades devengadas, es decir cuando se generan en la empresa.

Con la Reforma Tributaria se acabará el actual FUT, de forma paulatina porque los propietarios de las empresas mantendrán los créditos acumulados a su favor para aplicarlos a futuros pagos del impuesto global complementario. Sin embargo como no se termina con la integración entre impuestos a las empresas e impuestos personales de sus dueños, se tendrá que crear algún mecanismo similar al FUT, sólo que no ya sobre montos tributables si no sobre los impuestos tributados.

[2] Pulso. VÍCTOR PETERSEN. 21 DE MARZO 2014. Arenas invita a trabajo público-privado, pero no despeja dudas del empresariado por reforma tributaria

[3] Ramón López, Eugenio Figueroa B., Pablo Gutiérrez C.

 LA ‘PARTE DEL LEÓN’: NUEVAS ESTIMACIONES DE LA PARTICIPACIÓN DE LOS SÚPER RICOS EN EL INGRESO DE CHILE. SDT 379, Facultad de Economía y Negocios. Universidad de Chile. Santiago, Marzo 2013.

[4] Fundación SOL en nota sobre Reforma tributaria. 23 de abril 2014.

[5] La acumulación por desposesión es un concepto acuñado por el geógrafo teórico y marxista David Harvey que consiste en el uso de métodos de la acumulación originaria para mantener el sistema capitalista, mercantilizando ámbitos hasta entonces cerrados al mercado. Mientras que la acumulación originaria supuso la implantación de un nuevo sistema, según la teoría marxista, al desplazar al feudalismo, la acumulación por desposesión tiene por objetivo mantener el sistema actual, repercutiendo en los sectores empobrecidos la crisis de sobre acumulación del capital. Wikipedia.

[6] Fundación SOL en nota sobre Reforma tributaria. 23 de abril 2014.

Todavía no hay comentarios.

Nadie ha dejado un comentario para este post. Aun.

Leave a comment

A %d blogueros les gusta esto: