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Carta desde Colombia

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por Jorge Melguizo, Colombia

Un amigo me escribe desde Argentina, en un chat que compartimos con amigos y amigas de varios países. Me pregunta cómo estamos, cómo vivimos todo esto y me pregunta qué está pasando. En mi twitter (@jorgemelguizo), más que en este Facebook, he compartido estos días videos, audios, escritos de mucha gente en Cali, Bogotá, Ibagué, Pereira, Bucaramanga, Itagüí y Medellín. Comparto acá mi respuesta a Diego, músico argentino: 
Hombre Diego y resto del grupo. Buenos días.  
Nosotros estamos bien, aunque con el corazón arrugado. Resumo lo que está pasando: 
El presidente Duque presentó al Congreso una reforma tributaria que castigaba mucho a la clase media. 
El miércoles pasado empezaron protestas en todo el país. Y la represión fue muy fuerte. El viernes fue un día muy duro en Cali, Bogotá, Bucaramanga, Pereira y Medellín, especialmente. 
El sábado 1 de mayo decretaron toque de queda total en varias ciudades, incluida Medellín, para impedir que saliera la gente a las marchas. Ese día el presidente anunció militarización de las ciudades. A pesar de esas dos cosas, miles de jóvenes salieron a marchar pacíficamente. Pero hubo vandalismo, saqueos a almacenes, asalto a sedes bancarias, robo en negocios y oficinas. La represión fue muy dura. 22 muertos entre miércoles y sábado. Cientos de detenidos y algunos aún no aparecen.  
El domingo y ayer ha habido fuertes marchas en Cali y Medellín. Cali es donde peor ha sido todo. Batallas campales. La policía disparando a quemarropa.  
El domingo el presidente retiró la reforma tributaria. El lunes renunció el ministro de Hacienda. Hoy el nuevo ministro anunció cambios importantes en el proyecto de la reforma y disminución de gastos del Estado.  
Pero ayer empezaron paros camioneros en las carreteras y paros escalonados de taxistas en las grandes ciudades. Las comunidades indígenas y campesinas piden la renuncia del presidente Iván Duque. Dicen que ya esto no lo detiene el gobierno.  
El expresidente Álvaro Uribe puso el jueves un twitter diciendo que la policía podía disparar contra los manifestantes si se sentían agredidos. Twitter borró su trino pero ya el daño estaba hecho.  
Hoy no sabemos qué sigue. No hay una cabeza o un grupo al frente de las protestas. Sectores políticos llaman al diálogo, pero otros dicen que ya con este gobierno no hay opción de diálogo. 
Algunos amigos me dijeron el domingo a mediodía que tienen información de que un sector de las Fuerzas Armadas no apoya las medidas del presidente Duque, y que eso fue una de las razones para retirar su proyecto inicial de reforma.
Incertidumbre, miedo, caos, cifra aún indeterminada de muertos y heridos, al menos 89 desaparecidos esta semana.  
De la ONG Temblores (en twitter y en Facebook Temblores ONG), tomo estas cifras que publicó en su twitter el 4 de mayo a las 13.50: 31 víctimas de violencia homicida10 víctimas de violencia sexual21 víctimas de agresiones oculares77 casos de disparos con armas de fuego216 víctimas de violencia física814 detenciones arbitrarias en contra de manifestantes
Y todo eso, en medio del peor pico de la pandemia en las mismas ciudades donde las protestas son fuertes. Llevamos 3 semanas con las peores cifras de muertes, contagios y ocupación de UCI. Es previsible que esto empeore a partir de las masivas manifestaciones. Pero una frase se usa en todas las marchas: cuando un país protesta en medio de la peor pandemia, es porque es más peligroso el gobierno que la pandemia. 
Cierro: Les debo un segundo capítulo sobre las rabias de esta juventud de hoy, juventud que desde sus propias desesperanzas se ha convertido en nuestra mayor esperanza. 
Un abrazo, con una tristeza profunda.

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