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Brasil: analizando el gobierno de Bolsonaro

Brasil: analizando el gobierno de Bolsonaro

Casi dos meses desde que llegó al poder, Jair Bolsonaro ha confirmado las peores expectativas en relación con su gobierno.

Andre Ferrari.

Libertad Socialismo y Revolución, CIT en Brasil.

 Ha librado una guerra contra los trabajadores, los pobres, las mujeres, los negros, los indígenas y las personas LGBT. Están quitando derechos, atacando las libertades democráticas, aumentando la violencia y entregando los recursos del país a las multinacionales, empeorando las condiciones de la gran mayoría. 

El proyecto de contrarreforma de las pensiones presentado por el gobierno es la cima de esta agenda reaccionaria. La aprobación de esta ley es el objetivo estratégico e inmediato más importante del gobierno.  

El anterior presidente, Michel Temer, no logró llegar tan lejos. Fue contenido por las contradicciones dentro de su gobierno corrupto de conspiradores, pero también por la presión de las masas, por ejemplo, a través de la huelga general de abril de 2017.  

La situación de hoy no es la misma. Los ricos ahora tienen a su disposición un gobierno de extrema derecha que es radicalmente neoliberal, ganó un mandato electoral y ha construido una cierta base social de apoyo.

Esta es una rara oportunidad para las elites y no quieren perderla. Ellos lo darán todo. Para derrotar a este gobierno debemos entender de dónde proviene su base social, examinar sus contradicciones y trabajar para exponerlas.

Falsa «novedad» y contradicciones del Bolsonarismo

Es cierto que la victoria electoral de Bolsonaro estuvo marcada por maniobras y represión, incluido el encarcelamiento de Lula, el candidato que lideraba las encuestas y la principal oposición a Bolsonaro. También vimos «noticias falsas» en las redes sociales financiadas ilegalmente, y la manipulación del ataque a Bolsonaro en Juiz de Fora. Sin embargo, esto no explica todo.

La capa social más consolidada en apoyo de Bolsonaro está compuesta principalmente por elementos reaccionarios de las clases medias, alimentados por la política del odio, la violencia y los valores reaccionarios: elitista, racista, sexista y LGBT-fóbico, etc.

Sin embargo, la victoria de Bolsonaro se produjo como resultado de la ampliación de su base de apoyo, especialmente entre los sectores de la población pobre, comprensiblemente insatisfechos con la situación en el país y que se vieron atraídos por el perfil aparentemente «anti-sistema» de Bolsonaro. .

La caída del Partido Social Demócrata de Brasil (PSDB, un partido capitalista tradicional) en medio de la crisis política, agravada por su participación en el gobierno de Temer, permitió una reorganización del ala derecha sobre una base más extremista. El espacio político del PSDB fue tomado por Bolsonaro.

La misma reorganización no tuvo lugar en la izquierda, que se mantuvo bajo la hegemonía de Lula y el Partido de los Trabajadores (PT) con su legado de colaboración de clase y adaptación total al sistema político.

La retórica de «cambio» con un énfasis anti PT de izquierda, contra la corrupción y defendiendo un «puño de hierro» en la seguridad pública, permitió a Bolsonaro crecer y ganar las elecciones.

El voto para Bolsonaro no fue un cheque en blanco para la austeridad

Bolsonaro no emprendió su campaña basándose en la agenda ultra neoliberal de Paulo Guedes (Ministro de Economía). El no participó en mítines públicos en defensa de una edad mínima de jubilación de 65 años, o la reducción de las pensiones y subsidios para las viudas. El voto para Bolsonaro no fue necesariamente un voto en favor de la reforma de las pensiones.

Una parte importante de la agenda reaccionaria de Bolsonaro no tiene apoyo popular. Los sondeos de Datafolha indican que el 60% de la población está en contra de las privatizaciones y el 57% rechaza la reforma laboral, a pesar de la campaña de mentiras que creará empleos. Además, el 66% no está de acuerdo con la priorización de las relaciones con los Estados Unidos, que ha sido la política de Bolsonaro.

En tiempos de leyes de persecución política contra los maestros, el 71% apoya la discusión política en las escuelas y el 54% apoya la educación sexual.

La victoria de Bolsonaro provocó mucha confusión y un retroceso en la conciencia, pero esto no es irreversible.

La adopción total por parte de Bolsonaro del programa ultra neoliberal de Paulo Guedes fue fundamental para poder convencer a los banqueros y grandes empresarios en Brasil e internacionalmente de que su gobierno sería un instrumento estable del capital.

Bolsonaro no fue inicialmente el «Plan A» de los sectores más conscientes de la clase dominante brasileña que tienen una visión más estratégica, ellos preferirían un candidato menos inestable e impredecible; uno más orgánico de su clase.

Sin embargo, ninguno de los candidatos burgueses «sobrios» pudo obtener 57 millones de votos como Bolsonaro. La clase dominante pudo adaptarse a esta situación y tratar de tomar la mayor ventaja posible.

Las expectativas e ilusiones en Bolsonaro contra la corrupción y por cambios reales, no se sostendrán con una agenda de neoliberalismo. Chocarán con la realidad.

El ritmo de este proceso dependerá de varios factores políticos, económicos y sociales, pero principalmente de la capacidad del movimiento obrero organizado y de todos los oprimidos para tomar la iniciativa.

Esto incluye la reorganización de la izquierda sobre una base más combativa, radical y antisistema arraigada en la clase trabajadora…..

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Nota: Para más análisis y perspectivas a nivel nacional como internacional, visita nuestra página  http://socialismorevolucionario.cl/

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