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A una semana de las elecciones en BOLIVIA

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Mg. José A. Amesty Rivera

Pretendemos a una semana de las elecciones en Bolivia, mostrar algunos «análisis» del porqué
gano la derecha opositora en el país andino. Son múltiples las posibles causas del triunfo
antagonista al MAS, pero solo haremos un resumen breve, de algunos argumentos al respecto,
veamos:
A. Al parecer, la disputa estalló sobre quién sería el candidato presidencial por el MAS en
Bolivia, luego de la salida de Evo Morales; Arce manipuló los tribunales, que otorgaron a su
facción el control legal del MAS, dejando fuera a Evo e inhabilitándolo. Esta división le costó a
Arce su mayoría en el Congreso, lo que le impidió aprobar políticas económicas. Esto condujo a
una crisis y a la inflación. El colapso económico alejó a los votantes del MAS. Las comunidades
indígenas rurales se mantuvieron en gran medida con Evo, mientras que la clase media urbana se
desplazó hacia la derecha.
B. La división en las candidaturas de la izquierda boliviana, se ven reflejadas en la actitud del
presidente Luis Arce, Eduardo del Castillo, David Choquehuanca, Mariana Prado y Andrónico
Rodríguez, que está representada por Álvaro García Linera, y otros que promovieron esa
candidatura, pero a la vez la división interna. Andrònico, se veía como el heredero político natural
del liderazgo de Evo Morales, decidió presentar su candidatura a espaldas y en contra de las
decisiones de las organizaciones sociales. El resultado es una prueba evidente, e incontrastable,
de que su decisión terminó legitimando unas elecciones que estaban viciadas, por la proscripción
del movimiento político más importante de Bolivia.
C. Tal parece, que Evo Morales fue el único que planteó la realización de primarias cerradas o
abiertas, o que se realizaran encuestas «a la mexicana» para la elección o selección del candidato
del movimiento popular. Arce y Rodríguez decidieron descartar esa posibilidad y levantar sus
propuestas electorales sobre lo que suponían eran las cenizas del liderazgo de Evo Morales. Y se
equivocaron.
En estos tres elementos se puede evidenciar unas posibles causas, de la derrota de la izquierda
en Bolivia. No obstante, no serán las únicas.
Afortunadamente, una esperanza se vislumbra en el horizonte, luego del gobierno de derecha y
sus medidas neoliberales, que se verán en el corto plazo.
Esta esperanza se evidencia en el número de votos nulo/blanco, que alcanzó el 21.8%, impulsado
por Evo Morales, quien fue la segunda fuerza política, superando incluso a Jorge Quiroga.
Recordemos que, el voto nulo nunca tuvo mucha relevancia en las elecciones pasadas y
promediaban alrededor del 3%. En estas elecciones dieron una gran sorpresa y una gran lección,
llegaron a más del 20 por ciento, de la totalidad de los votos, sin recursos económicos y bajo el
acoso de la mayoría de los medios de comunicación.

A su vez, no olvidemos que, la decisión de hacer campaña por el voto nulo, no fue una decisión
individual ni caprichosa de Evo Morales. Fue una conclusión colectiva que tardó en tomarse,
basada en la lógica de que esas elecciones son ilegítimas, porque se realizaban proscribiendo el
mayor movimiento político del país.
Pese a la brevedad de la campaña, reiteramos, el voto nulo alcanzó más del 20% de los votos,
cuando el promedio en todos los comicios anteriores se acercaba al 3,5.
Fue un voto de protesta, un voto disciplinado, un voto que demuestra que las organizaciones
sociales siguen siendo el alma y la esencia de la izquierda boliviana.
Por otro lado, en términos generales, si contamos los 400 mil votos que logró Andrónico y los 160
mil que obtuvo la fórmula oficial del MAS, Evo Morales hubiera ganado si él hubiera sido
candidato. Ganaba la izquierda.
En síntesis, las elecciones en Bolivia, identifican de manera objetiva dónde se encuentra el
movimiento popular boliviano: con las organizaciones sociales, indígenas y campesinas, y estas
están con Evo.
Para ir concluyendo, una tarea inmediata del pueblo boliviano es que debe hacer una denuncia
nacional, y ante los organismos internacionales y la comunidad internacional en su conjunto, que
en Bolivia se ha privado del ejercicio de los derechos políticos a las comunidades indígenas,
campesinas, a los trabajadores y a la ciudadanía popular.
Y que, al ser privados de ese derecho, la realidad muestra que se ha vulnerado su derecho a
elegir y a ser elegido tal como lo indica la CPE del Estado Plurinacional de Bolivia en sus artículos
26 y 27.
Evo Morales no pudo participar en la contienda electoral debido al lawfare (guerra judicial), que
aplicaron contra su persona desde hace bastante tiempo atrás, en consecuencia, no pudo ejercer
el derecho a ser elegido y la ciudadanía si bien fue a votar, tampoco pudo ejercer su derecho a
elegir, porque su candidato no pudo participar de las elecciones nacionales.
A su vez, se ha hecho «vox populi» la frase esa del «fracaso» de la izquierda, después de las
elecciones en Bolivia; muy parecidas a las palabras que a nivel internacional Trump se refiere al
fracaso del «Socialismo». ¿De qué fracaso de la izquierda se puede hablar? De lo que sí es
honesto hablar; no es del fracaso de la izquierda, sino de la traición de los falsos izquierdistas.
Finalmente, dejo con ustedes las conclusiones de un debate en Venezuela, por parte de
universitarios de la Universidad del Zulia, quien me lo envío el camarada Álvaro Barros Melo:
En Bolivia, más que dolor, siento terror por el triunfo de la derecha tan retardaría, racista y vende
patria como la boliviana. Sin embargo, los pueblos originarios de Bolivia tienen un acumulado de
luchas y resistencia suficiente para recomponer sus liderazgos y revertir esta situación.

Evo orientó votar nulo. Cosa que no es usual en Bolivia. Sin embargo, revisando el porcentaje de
Votos Nulos, fue mayor que el del candidato que llegó primero. Si se le suma a eso lo de los dos
candidatos de la izquierda, allí hay una evidente mayoría. Me atrevo a decir que, dentro de la
derrota, Evo es el que tiene la mayor ventaja para reagrupar y recomponer las fuerzas del Cambio.
Lo demás es prepararse para resistir la embestida del Imperio e hilar con paciencia, prudencia y
templanza el retorno al poder. La derecha en el poder la pondrá fácil, porque va con todo con su
acostumbrado plan neoliberal, que en poco tiempo activará nuevamente el movimiento de masas.
Con lo de Bolivia y Ecuador resurge el debate dentro de la izquierda, sobre la necesidad de
construir el Partido-Movimiento que direccione el proceso de transformación. Petro en eso la tiene
clara y en Colombia, se está en el proceso de confirmación del Pacto Histórico como Partido.
Proceso parecido al que transitamos aquí para conformar el PSUV- Polo Patriótico. Y están
ensayando un novedoso sistema de precandidaturas bastante amplio para escoger al sucesor de
Petro y así ensayar un liderazgo más colectivo. Ese es el reto.

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