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Arquitectura del Poder Popular en Venezuela:el Pueblo que Decide, Construye y Produce

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Mg. José A. Amesty Rivera

El pasado 8 de marzo, en toda Venezuela, no fue un día cualquiera. Mientras muchos
pensaban en una jornada más del calendario, en los barrios, caseríos y urbanizaciones
se estaba moviendo algo grande, la Primera Consulta Nacional 2026. Allí, el pueblo
organizado (sin intermediarios, sin élites) salió a decidir qué hacer con sus propios
territorios.

Más de 36.000 proyectos, nacidos desde abajo, desde las Asambleas, desde la
conversación entre vecinos, fueron puestos sobre la mesa en más de 10.000 centros
organizados por el Consejo Nacional Electoral (CNE). No fue una simple votación, fue
el ejercicio directo de la Soberanía Popular.

En este nuevo tipo de Organización Popular, no hay magia ni improvisación, todo
comienza en lo más básico, la comunidad.

En cada sector, funcionan los Consejos Comunales, que son como la célula madre del
Poder Popular. Ahí la gente se reúne, discute sus problemas (sobre agua, luz, calles,
producción, entre muchos otros) y propone soluciones concretas. No es alguien de
afuera quien decide, es la propia comunidad la que prioriza.

Luego, esos proyectos pasan por debate en Asambleas. Se discuten, se defienden, se
ajustan. Y cuando finalmente llegan a la Consulta Nacional, ya no son ideas sueltas,
son mandatos construidos colectivamente.

Cuando el pueblo vota, lo que se aprueba no es una sugerencia, es un mandato
soberano, es decir, eso es lo que se tiene que hacer.

Más allá del Consejo Comunal, existe una estructura más amplia, la Comuna. La
Comuna no es otra cosa que la unión de varias comunidades organizadas (los
Consejos Comunales) dentro de un mismo territorio. Es allí donde empieza a tomar
forma lo que el comandante Hugo Chávez llamó el Estado Comunal, un modelo donde
el poder no baja desde arriba, sino que sube desde el pueblo.

En las Comunas no solo se planifica, también se produce, se distribuye y se organiza
la vida económica, aquí nacen proyectos de agricultura, pequeñas industrias,
cooperativas, servicios comunitarios, entre otros.

En pocas palabras, la Comuna es donde el pueblo deja de ser solo beneficiario y pasa
a ser protagonista. Esta nueva arquitectura organizativa popular, ha creado sus
propias instancias que veremos.

¿Qué se decidió en la Consulta 2026?
Los resultados dicen mucho de la realidad del país y de sus prioridades. El 67% de los
proyectos aprobados están enfocados en lo que el gobierno llama la “Ciudad Humana”,
proyectos sobre agua potable, electricidad, alumbrado público, recuperación de
servicios básicos, otros.

Esto refleja una verdad clara, el pueblo está resolviendo lo urgente, lo cotidiano, lo
que impacta directamente su vida.


El otro 33% apunta hacia lo estratégico, la producción local, la economía comunal, los
nuevos emprendimientos, la diversificación económica.

Aquí está la clave del futuro, pasar de depender del petróleo a producir desde los
territorios.

Recordemos que, en medio de las sanciones y el bloqueo económico denunciado por el
gobierno de Nicolás Maduro, Venezuela ha apostado por una idea central, resistir
produciendo.

Y aquí, la economía comunal busca romper con el viejo modelo rentista. ¿Cómo?
Produciendo alimentos en la propia comunidad, eliminando los intermediarios, creando
redes de distribución directa, impulsando propiedad social.

Es lo que se conoce como Circuitos Económicos Comunales, produciendo,
distribuyendo y consumiendo dentro del mismo territorio.

Esto no es solo economía, es también política, es decir, el pueblo controla parte del
proceso económico.

Lo que está surgiendo en Venezuela no es un modelo clásico, es una mezcla: Las
Instituciones del Estado, el Poder Popular Organizado y las Redes de Economía
Informal.

El Estado financia, impulsa y acompaña, pero la ejecución cada vez más recae en las
comunidades. Esto ha creado algo nuevo, un sistema donde el pueblo no espera
soluciones, sino que las construye.

Hablar de Poder Popular no es solo hablar de arreglar una calle o poner un bombillo.
Como dicen muchos teóricos del proceso, el Poder Popular es cuando el pueblo decide,

sobre todo, no solo lo local, sino también lo estratégico. Es pasar de votar cada cierto
tiempo a participar todos los días.

Es convertir al “demos” (pueblo) en “krátos” (poder real).

Pero no todo es perfecto. Hay retos claros, a saber, la falta de insumos y tecnología,
los problemas de gestión, la necesidad de mayor formación técnica, las tensiones con
estructuras tradicionales.

Pero, además, sigue abierta una gran pregunta: ¿puede este modelo sustituir
completamente al viejo modelo rentista? La respuesta aún está en construcción, más
aún ahora, con la interferencia de los EEUU.

Lo que está pasando en Venezuela no es un modelo terminado. Es un proceso vivo,
para algunos, es una forma de democratizar el poder; Para otros, tiene limitaciones
importantes, pero lo cierto es que ha cambiado algo fundamental, la relación entre el
Estado y la gente.

Hoy, millones de personas participan (con aciertos y errores) en la gestión de su
propia realidad. En lenguaje claro, ¿qué está pasando? En palabras sencillas, el pueblo
se organiza, decide sus problemas, propone soluciones, vota y ejecuta.
Esto es la nueva arquitectura popular, no es perfecta., no está completa, pero está en
marcha.

Y como dijera Chávez: “el reto es que la potencia del pueblo se convierta,
definitivamente, en poder real”.

17 marzo, 2026.

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