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Declaración Pública – Movimiento Nueva Fuerza de Valparaiso

Declaración Pública – Movimiento Nueva Fuerza de Valparaiso

Declaración Pública – Movimiento Nueva Fuerza

DOMINGO, 9 DE ABRIL DE 2017

La Alcaldía y la necesaria rendición de cuentas.
Arrebatar la Alcaldía de Valparaíso al doupolio Nueva Mayoría–Alianza por Chile equivale a quitarle los huevos al águila. Esta fue una sorpresa relativa, pues ya se había fermentado en nuestra ciudad un sentimiento de descontento cada vez menos contenido, el cual se tradujo, en esta ocasión, en que la mayoría de los votos emitidos apoyaran la candidatura promovida por un movimiento ciudadano local, autónomo y unitario, fruto del encuentro de variadas organizaciones que, a pesar de los diversos énfasis que las diferencian, logran coincidir en temas fundamentales, tales como:
Proteger la ciudad de la agresión inmobiliaria, controlando la edificación indiscriminada y limitando la altura de las mismas.
Recuperar el uso ciudadano del Borde Costero, lo que se traduce en resguardar su uso en beneficio de la ciudad, defendiéndola de la codicia de unos pocos financistas. En este aspecto, la disputa con el proyecto Mall Barón es emblemática.
Sanear la corrupción que ha signado las gestiones administrativas comunales, desvirtuando la probidad de cargos e instituciones cuya orientación, debía ser el mejor servicio en pro de la comunidad.
Sin duda, es ardua la tarea de una Alcaldía que nace desde la ciudadanía autoconvocada y autoorganizada, pues tiene que enfrentar antiguos vicios y consolidados grupos de presión. Mas es su mandato y afán. Para cumplir aquello y marcar esa diferencia, fue elegida.
Pasados unos meses, observamos con aprensión que funcionarios municipales, que deben explicaciones por las consecuencias graves de su desempeño, se han retirado del municipio sin rendir cuentas sobre sus acciones, las que, sin duda, merecen ser aclaradas.
Nos referimos específicamente al Administrador anterior del municipio, Jaime Varas, quien recibía dos sueldos: uno por el Municipio, y otro por la Corporación Municipal, situación completamente irregular; Sin embargo, se le permite dejar el puesto sin que medie el respectivo sumario administrativo.
Otra situación oprobiosa, la encarna quien fuera la encargada municipal de Patrimonio, Paulina Kaplán, principal responsable del actual “estado crítico y, en ciertos lugares, calamitoso del Sitio Patrimonial”, según Estudio de Informe Patrimonial (EIP). Bajo su responsabilidad recae la pérdida de valor de este Patrimonio de la Humanidad que es Valparaíso; no obstante ello, deja sus funciones exenta de toda responsabilidad.
Contradictorio con el proyecto ciudadano ha resultado la presencia de Matías Valdés en la Dirección de Obras de la ciudad, a quien se le ha pedido renuncie al cargo, considerando que sigue violando a lo menos tres dictámenes de la Contraloría de la República, y su pertinaz negativa a firmar la invalidación de la construcción de 26 torres de departamentos en el Barrio O’Higgins, a pesar del reclamo de los vecinos del sector, quienes requieren bajo esta circunstancia una acción municipal que, además de escucharlos, cierre filas junto a ellos.
A las situaciones anteriormente descritas debemos agregar que lamentamos que el equipo jurídico del municipio haya manifestado, mediante un escrito presentado a la Ilustrísima Corte de Apelaciones, que esta administración municipal “Mantendrá la posición histórica de la Dirección de Obras Municipales”, es decir, mantendrá los mismos criterios y trato de las administraciones anteriores en relación a los permisos y recepciones del borde costero, Mall y VTP, como también la construcción en altura.
Debemos decir claramente que esta decisión afectará de modo grave los proyectos que la ciudadanía porteña había erigido como los reclamos más poderosos que ha tenido la ciudad para movilizarse, y recomponer el tejido social que permitió el que esta Alcaldía exista.
Preocupante resulta lo que hace pocos días manifiesta el Alcalde en el periódico El Matutino, en donde expresa: ”pues esto no es una trinchera”, y agrega: “algunos consideran esto como si fuera una guerra”.
En honor a la verdad, hay temas ciudadanos intransables que implican aspectos éticos. La guerra contra la corrupción es una de ellas.
Cuando se decide poner de acuerdo a la gran mayoría de los porteños con derecho a voto para derrotar al duopolio, y de paso a la corrupción instalada en la ciudad, fue para transformar al poder local, es decir el Municipio, en un instrumento eficaz contra quienes han abusado de la buena fe pública y que, manipulando la legalidad, permitieron concesiones escandalosas y lesivas para el habitante de la ciudad, tales como la de los parquímetros (que, con tres años de ganancias, estaríamos en condiciones de pagar toda la deuda municipal).
Aquellos individuos y organizaciones que, desde larga data, participan políticamente y han organizado esta acción, no lo han hecho con el propósito de administrar lo que existe; ni para dialogar y llegar a acuerdos y compensaciones con aquellos entes jurídicos y naturales que por decenios han profitado, violando y torciendo las leyes, despreciando el interés ciudadano.
Este es el momento de tomar decisiones drásticas, a la altura de una situación caracterizada por un indebido aprovechamiento económico y negligencia administrativa, lo cual está corroborado por nutridas y contundentes evidencias debidamente documentadas y recogidas a lo largo del tiempo.
Esperamos aún que esta administración municipal sea recordada porque tuvo el valor de enfrentar a las poderosas inmobiliarias y los grupos financieros; porque hizo prevalecer la ley por sobre intereses económicos de grupos poderosos; porque hizo efectivo el que la ley es igual para todos. Ese es el legado que Valparaíso se merece, eso es lo que todos esperamos.
Sólo resta decir que, en la prosecución de estos objetivos, nunca estarán solos.

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