por Rafael Monrecinos
«Que los cuerpos flotaban en el Mapocho en Dictadura eran falsedades», Este es Jaime Bellolio (UDI), con quién negocia Tomás Vodanovic, a nombre del Frente Amplio, acuerdos para los próximos 30 años de Chile. El FA negocia con el Fascismo y el Negacionismo, igual que la Concertación en los 90′. Con esa misma UDI que este 11 de Septiembre realizará una fonda para festejar un nuevo 11 de septiembre.
¿Vamos a callar ante un partido que se «arroga» las banderas de Izquierda y negocia con el Fascismo?
¡37 años después, volver a lo mismo que ya sentenció a nuestro País a décadas de desigualdad!
La justificación de «Es que tenemos que derrocar a la Ultraderecha» de los «Sectarios» del Frente Amplio, ante el pacto entre Vodanovic y Bellolio, se les termina cuando se les recuerda que la derecha que defendió hasta el último día a Pinochet fue la UDI de Bellolio, la misma UDI que respaldó las mutilaciones y asesinatos en el Estallido Social. La misma UDI que este 11 de Septiembre hará una ramada para festejar los 53 años del Golpe de Estado. ¡Cuicos hijos de la Concerta! ¡Váyanse a la cresta!












Hola. ha pasado un tiempo, me imagino se habrán dado cuenta, tenemos lo que tenemos, lo que siempre fue una amenaza ahora es una realidad. Los que quieran seguir insistiendo alcanzar el socialismo por la via del voto, allá ellos. Y como estoy seguro que no se puede cocinar algo bueno en una olla sucia, sin antes lavarla; solo queda esperar que la presa venga a la trampa. Porque eso es lo que nos queda, y no salir a la calle para recibir más de lo mismo. Por el contrario, aprovechar la oportunidad para cambiar la historia. Dejar el miedo a un lado, y pensar que la única forma de bajar los índices de criminalidad es instalar un modelo que le entregue a todos los más vulnerables especialmente a los jóvenes, diferentes tipos de alternativas tanto para su desarrollo personal, como para el desarrollo social, Claro, eso no se logra sino cambiando todo el sistema y las leyes que lo rigen. Porque en definitiva, mientras nos gobierne la plata, el pobre está condenado a pasar necesidades, hambre, enfermedad, e humillación.