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Hasta siempre Piero: Los nexos con Chile de una voz inagotable de la ternura, la protesta y la memoria

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Crónica Digital

La partida física del creador argentino Piero Antonio Franco De Benedictis a los 81 años ha dejado un vacío irremplazable en la cultura de América Latina entera, pero no hay dudas de que su legado permanece intacto como uno de los pilares más entrañables de nuestra banda sonora colectiva. Fue italiano por su nacimiento y argentino por adopción y convicción.

La relación de Piero con Chile fue estrecha, constante y marcada por un profundo afecto político y cultural a lo largo de las décadas, tanto en su participación en la solidaridad con Chile en tiempos de la dictadura militar, como más recientemente frente al estallido social iniciado en octubre de 2019.

Un artista de profundas convicciones

Una grabación musical hecha por Piero en el Seminario católico fue enviada por un padre al Canal 9 de la televisión argentina, y fue allí donde el creador, que acababa de abandonar la institución eclesiástica, debutó en programas de televisión en 1964. Desde entoces, se mantuvo cercano al movimiento cristiano de izquierda.

En 1968, por medio de amigos en común, conoció al escritor José Tcherkaski, quien se desempeñaba como periodista en la revista “Siete Días”. A partir de entonces integraron una fórmula creativa para componer canciones, pero el éxito le llegó con una canción que Tcherkaski había compuesto muchos años atrás: “Mi viejo”. Fue el título el que lo consagraría nacional e internacionalmente a Piero.

De hecho, es imposible hablar del artista sin que resuene en la memoria colectiva la emoción inagotable de “Mi viejo”. Con una simpleza pasmosa y un tacto sutil, logró convertir un sentimiento íntimo como el amor filial en retrato universal. Ha acompañado a generaciones enteras, haciendo que miles de hijos en toda Hispanoamérica reconozcan en su melodía la huella imborrable de sus padres.

Piero no fue solo un intérprete con una sensibilidad desbordante. Fue un cronista de su tiempo histórico. Su música se alzó con valentía por décadas complejas para el continente, utilizando la ironía, la ternura y la metáfora como escudos contra la censura y la injusticia.

En 1973 lanzó el disco “Para el pueblo lo que es del pueblo”, propuesta con las que Piero se acercaba a la canción de protesta referida a la violencia de Estado y la persecución política y las dictaduras militares. Un tema como “Que se vayan ellos” se convirtieron en himnos de las protestas sociales. Entre 1975 y 1976, desde antes del golpe de Estado en Argentina, se incrementaron los hostigamientos contra Piero: todas las matrices de sus discos fueron quemadas y empezó a ser prohibido. Finalmente, luego de la entronización de la dictadura tomó el camino del destierro en España.

Sus inolvidables himnos demostraron que el arte comprometido podía ser profundamente bello, popular y esperanzador a la vez. Sin duda, supo tejer un puente único entre la canción fogonera, la poesía profunda y el compromiso social.

Los nexos con Chile

A lo largo de su amplia carrera artística, el cantautor visitó Chile de manera regular para reencontrarse con su público a través de la música. En 2009, además, tuvo un rol destacado al presidir el jurado internacional del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en su edición de medio siglo.  No era la primera vez que participaba en el certamen, en el cual también participó en el 2002, en que también fue jurado internacional en esa edición.

En el 2015 había presentado un disco grabado en vivo durante un concierto en Chile, el cual tituló “Todavía no hicimos lo mejor”.

Fueron innumerables las oportunidades en las cuales estuvo en diferentes lugares de Chile, incluyendo los tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet, como en 1988, cuando en el Estadio Santa Laura de Santiago fue recibido por la muchedumbre con el grito “¡Piero amigo, el pueblo está contigo!”. Por cierto, hubo temas escritos sobre la realidad del autoritarismo en Argentina, que fueron apropiados por la población chilena.

Por cierto, el devenir político chileno ocupó un lugar importante en su obra creativa. Tras los acontecimientos del estallido social, Piero compuso y lanzó en el año 2020 la canción “Santiago en llamas”, trabajando con su histórico letrista José Tcherkaski, un tema en el que reflejó las demandas del pueblo chileno.

Fue permanente su mirada solidaria y de esperanza. Piero manifestó en diversas entrevistas un gran interés por los procesos de transformación social del país, expresando cercanía fraternal hacia su gente y visibilizando siempre su compromiso con los caminos de paz y justicia en el territorio nacional.

Piero nos deja, pero su voz cálida, su guitarra franca y su sonrisa noble siguen habitando en el alma de un continente que lo adoptó como propio. Nos enseñó que se puede cantar a la paz, a la libertad y a la vida con la misma intensidad con la que se combate el olvido.

Gracias, Piero, por ponerle música a nuestros mejores sueños y por recordarnos siempre que la ternura también es una forma de revolución. Su voz permanecerá para siempre en nuestra memoria.

Santiago, 7 de octubre de 2026.

Crónica Digital.

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