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Evolución Capitalista

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Escribe: Milciades Ruiz, Perú

En la evolución de la humanidad, hemos pasado por diversas etapas de desarrollo, hasta llegar al capitalismo actual. Esta etapa, también ha evolucionado desde sus inicios y, ahora el capitalismo no es el mismo. En el universo, todo evoluciona, aunque no lo percibamos. Esto sucede en cada instante, con la materia que lo compone, en sus diversas formas y tamaños, en ámbitos microscópicos y cósmicos. Ningún dios, por más poderoso que lo imaginemos puede cambiar esta característica de la materia.

Los de arriba y los de abajo – A MI MANERA

La predominancia gravitacional del sol generó un sistema planetario, al que nuestro planeta está adherido, evolucionando constantemente en el conjunto y de manera particular al mismo tiempo. En el ámbito humano, cada aspecto de nuestro desarrollo evoluciona, según el peso gravitacional de las fuerzas predominantes.

En el aspecto económico, su evolución lo ha llevado a ser determinante. Todos los demás aspectos giran en torno a este factor. En el siglo XVI la codicia por el oro y la plata, como fuente de riqueza de las naciones, motivó los descubrimientos geográficos haciendo evolucionar la navegación marítima. Pero ahora, es el negocio de tecnologías electrónicas, la fuente de acumulación de riqueza, pues se ha convertido en una necesidad imprescindible para todo el mundo.

Nuestra situación personal, familiar, nacional e internacional, está condicionada por la evolución capitalista. Bajo su designio, tenemos un lugar en la pirámide social de su estructura. La divinidad capitalista nos coloca en el estamento social que nos corresponde, según capacidad económica. ¡¿Qué cosa?! ¿Y para qué está Dios? La ingenuidad, nos lleva a pensar que Dios, está por encima del capitalismo. Las religiones sirven al sistema de dominación imperante, habituándonos a ser sumisos y por eso, se las legaliza y subvenciona. Lo vemos en Perú, Israel, Irán, países árabes,
Rusia, etc.

La desigualdad social es “injusta”, dirán los desprevenidos, porque desconocen que ella, es inmanente o, propia del capitalismo. No puede haber capitalismo sin desigualdad social. Pero, ¿Cómo es que hemos llegado a esto? Para saberlo, hay que rastrear la evolución del capitalismo desde sus inicios. En nuestro país, el capitalismo llegó en el siglo XIX, en momentos en que se organizaba como república independiente, tras etapas previas.

Como sabemos, los pueblos andinos, sobre la base de una economía comunitaria, se desarrollaron hasta llegar a constituir el Tahuantinsuyo, como organización social más avanzada en el continente. Su economía era autónoma y las relaciones de intercambio económico era mediante el trueque equitativo. No existía el concepto de propiedad privada, ni el dinero, como factor de lucro. El sistema económico andino se cortó con la conquista del Tahuantinsuyo que, pasó a ser propiedad del imperio español.

Se implantó entonces, un nuevo sistema económico a la usanza europea en la que imperaba la monarquía como organización de la sociedad, clasificándola según nobleza de sangre y título honorífico otorgado por el rey. El Perú, bajo la forma de virreinato, pasó a ser colonia del reino de España, regido por el sistema de propiedad privada y el intercambio mediante dinero. El sistema de economía comunitaria fue abolido y reemplazado por el sistema individualista feudal.

Pero en Europa sucedió la Revolución Francesa desde el año 1789, contra el sistema monárquico que, colisionaba con el surgimiento de un nuevo sistema económico, que ya era predominante y reclamaba su legalización. Este, proclamaba una clasificación social sobre la base de la riqueza dineraria y no, por nobleza de sangre.

El triunfo de la Revolución francesa, hizo caer el sistema monárquico europeo y el nuevo sistema fue legalizado mediante un marco jurídico llamado Constitución de la República. Bajo este nuevo sistema, la riqueza o capital individual evolucionó a una forma de capital empresarial, con mayor capacidad para la producción en gran escala,
multiplicando los ingresos dinerarios. Los aportes de capital individual (acciones de capital) con mayor valor pasaron a tener mayores utilidades y, poder de decisión.

Así empieza a desarrollarse el capitalismo en el ámbito de las industrias, pero generando al mismo tiempo, una masa de obreros a los que exprimía su fuerza corporal hasta 14 horas diarias de trabajo. La lucha por las 8 horas la conocemos y, luego la sindicalización por mejores condiciones de trabajo, colisionaba con la rentabilidad capitalista sustentada únicamente en la fuerza laboral. Esto, motivó la invención de máquinas fabriles para ahorrar mano de obra y aumentar la producción empresarial, marcando una evolución capitalista.

El sistema capitalista siguió evolucionando, copando los niveles de decisiones gubernamentales, para garantizar la prevalencia de sus intereses económicos. La dominación política es una necesidad capitalista. Pero la expansión fabril empresarial depende de la compra de la producción. Es decir, necesita mercados para colocar sus productos. Surge entonces un nuevo elemento en la evolución del sistema capitalista.

Los países buscan capturar mercados, para succionar ganancias dinerarias. Aparecen los monopolios y oligopolios, acaparando mercados.

Se enarbola entonces, la bandera del libre mercado y libre competencia. Una trampa en el que, se imponen los competidores de mayor poder económico. El papel moneda y el servicio bancario entran en escena. Lo que en un comienzo era perceptible para el común de la población, se pierde con las maniobras capitalistas, evolucionando hacia la complejidad. Ya no se trata del simple enfrentamiento entre proletarios contra burgueses empresarios. El sistema económico capitalista evoluciona según sus necesidades e intereses, generando mecanismos complejos de dominación
económica, social, cultural, política. etc.

Al igual que la conquista geográfica de países, el capitalismo conquista mercados y países enteros, mediante tratados internacionales y, una serie de mecanismos de dominación hegemónica. Entender este entramado, ya es más difícil para la población involucrada. Pero el capitalismo siguió evolucionando en diversos aspectos, incluyendo el militar. En esta lucha por los mercados, triunfan los más fuertes.

Entonces el capitalismo evoluciona hacia formas aglutinadoras de poder. Lo que antes se hacía juntando capitales bajo la forma empresarial, ahora se aglutinan empresas, formando corporaciones empresariales, nacionales e internacionales que captan capitales, mediante mercados bursátiles (bolsas de valores), ampliando su poderío. Así de este modo, se constituyen mega corporaciones, acaparando negocios en todos los rubros en el mercado nacional e
internacional. 

Actualmente, las más grandes empresas corporativas son de EE UU. Así, por ejemplo, Microsoft se ha expandido adquiriendo más de 250 empresas y, tiene subsidiarias en áreas como la computación en la nube, inteligencia artificial y el desarrollo de
software. La inteligencia artificial-IA, ahorra tiempo, esfuerzo y costos. Este negocio, está en un 95% en manos de EE UU. Los compradores son corporaciones e instituciones para no quedar rezagados. La innovación tecnológica es sinónimo de
prosperidad capitalista.

The Vanguard Group, con inversiones en Perú, es otra gigantesca corporación norteamericana con subsidiarias en los cinco continentes. Esta empresa multinacional, latifundista en Perú, es accionista mayoritaria en Amazon (6,20%),
Coca Cola (6,83%), PepsiCo, Microsoft, Ferrari, Apple (7.36%), Bank of America, Google LLC, Alfa group, Citigroup, Goldman Sachs, Exxon Mobil, Johnson & Johnson, Ford, Pfizer (agroquímicos), McDonald’s, Uber, Walt Disney Company,
Boeing y más. Es dueña de Bayer, el mayor productor de semillas del mundo, incluyendo transgénicos.

También, es dueña de gran parte de las industrias alimentarias del mundo, refinerías de petróleo, industrias automovilística, aeronáutica y armamentística. Posee todas las grandes compañías farmacéuticas e institutos científicos. Incluso son dueños de los métodos de pago que utilizamos, desde las compañías de tarjetas de crédito hasta las
plataformas de pago digital. Cualquiera sea el sector en el que nos fijemos, vamos a encontrar a Vanguard dominando el mercado, aunque ocultamente.

En el plano político, decenas de empleados ligados a esta corporación, han ocupado altos cargos en la Casa Blanca bajo las administraciones de Bush, Obama y Biden, cuidando sus intereses corporativos. No tenemos escapatoria. Desde que nos levantamos de dormir, empezamos a consumir y dar ganancias a la corporación empresarial transnacional Vanguard. En suma, sobre la humanidad, se superpone una estructura piramidal de dominación oligárquica empresarial transnacional. Lo vemos hoy, con la prepotencia autoritaria de EE UU.

Al respecto, he descrito este caso con mayor amplitud. Lo podrán ver en mi portal web. https://republicaequitativa.wordpress.com/2024/06/04/la-oligarquia-
mundial-en-peru/.

En nuestro país, los grupos de poder económico han seguido el mismo procedimiento y, evolución desde que se constituyeron como empresas únicas. Así, por ejemplo, Gloria S. A., se inició en Arequipa, en el negocio de fabricar leche evaporada, monopolizando el rubro a costa de expoliar al proletariado campesino ganadero.

Ahora, cuenta con más de 60 empresas corporativizadas, 25 de ellas en Perú y, el resto en países aledaños. Opera 4 holdings o, agrupaciones corporativas que, incluyen las siguientes empresas:

 Holding Alimentario del Perú S.A. (mayormente lácteos fraudulentos)
 Gloria Foods (Diversa marcas y su empresa Leche Gloria S.A.).
 Distribuidora de Productos de Calidad S.A.
 Compañía Regional de Lácteos Argentina S.A. (Argentina)
 Pil Andina (Bolivia)
 Algarra S.A. (Colombia)
 Corporación Suiza («Suiza Dairy») y distribuidora de Gloria Foods en Puerto Rico.
 Lechera Andina (Ecuador)
 Holding Cementero del Perú. Corresponde a la producción de cemento.
 Yura S.A. (empresa matriz del holding).

 Sociedad Boliviana de Cemento S.A. (Bolivia)
 Cementos Bio Bio (participación del 19%, Chile).
 Unión Cementera Nacional (Ecuador)
 Maningham Holding S.A. Fabricación de cal, formada en Panamá.
 Casa Grande S.A.A. (azúcar)
 Cartavio S.A.A. (azúcar)
 Sintuco S.A. (rubro agrícola)
 Agrojibito S.A. (sustancias químicas)
 Agrolmos S.A. (azúcar)
 Agroindustrias San Jacinto S.A.A. (agroindustria)
 Trupal S.A. (empresa papelera)

No agrego más filiales por razones de espacio, pero basta para darnos idea de la evolución de este grupo de poder, que involucra medios de comunicación y testaferros políticos, poder judicial, etc. Al descubrirse la gran estafa alimentaria a
millones de personas con su producto “Pura Vida” (leche falsa), la prensa cortó el escándalo y nadie está preso por este gigantesco fraude. Nada hicieron, ni la fiscalía, ni defensoría del pueblo. Sabemos, la millonada con que esta corporación, financió la campaña electoral de Keiko Fujimori. El poder legislativo actual garantiza sus intereses.

El Grupo Romero, es otra monstruosidad corporativa empresarial. Una mega corporación de corporaciones tales como: Alicorp, Primax, Ransa, Caña Brava, Fino, Infracorp, Credicorp y otras. Su red corporativa se extiende a seis países de
Latinoamérica, España y EE UU. Se inició en Piura acopiando algodón, pero ahora predomina en diversos sectores como alimentos, pesca industrial, infraestructura marítima y portuaria, servicios logísticos,​ agroindustria, energía y combustibles. Sería largo enumera el centenar de sus empresas corporativizadas.

Su brazo financiero Credicorp, es un holding corporativo de banca, microfinanzas, seguros y pensiones, con operaciones en Perú, Bolivia, Chile, Colombia, Estados Unidos y Panamá, organizado en cuatro líneas de negocio: Banca Universal, a través del Banco de Crédito del Perú (BCP) y BCP Bolivia; Microfinanzas, con Mibanco; Seguros y Pensiones con Pacífico Seguros y Prima AFP; Banca de Inversión y Gestión Patrimonial, con Credicorp Capital, Atlantic Security Bank y otras empresas relacionadas.

Otro holding corporativo del grupo Romero es Alicorp SAA, que opera en Perú, Argentina, Ecuador, Chile, Bolivia y Honduras. Tiene oficinas comerciales en Centroamérica y, exporta alimentos a más de 25 países. Solo en palma aceitera el grupo Romero depredando tierras indígenas en la Amazonía, comprende:

Exportación de aceite de palma no garantiza el uso total de insumos sin  deforestación | Ojo Público

Somos millones los que diariamente, desde la niñez hasta la ancianidad, los que damos ganancias al grupo Romero, al consumir pan, fideos, galletas y otros alimentos industrializados, al utilizar detergentes y otros artículos de limpieza, al usar aceite y otros ingredientes de cocina, al utilizar el aplicativo electrónico “Yape” para efectuar pagos, al abastecernos de combustible vehicular, etc. etc. Somos esclavos cautivos de estas corporaciones. Trabajamos para empoderar con nuestros gastos a nuestros dominadores. Cuanto más gastamos, más enriquecemos a nuestros depredadores.

No olvidemos que el grupo Romero apoyó económicamente de manera ilícita con USD 3,6 millones a la campaña presidencial de Keiko Fujimori, como también entregó millones al candidato Pedro Pablo Kuczynski, como lo han hecho en diversas cantidades otros grupos corporativos que, están amparados por el poder legislativo actual. Gozan de impunidad en la que, las propias autoridades judiciales la propician postergando procedimientos hasta la expiración.

Por otro lado, las empresas corporativas, también han evolucionado el sindicalismo peruano. Dan participación en las utilidades a los trabajadores y, cualquier aumento, bonificaciones y mejoras, se conceden con cargo a los costos que pagamos los consumidores. En construcción civil, se cargan estos costos al presupuesto nacional que financia obras públicas, con nuestros impuestos. Adiós a la combatividad sindical.

Hemos llegado pues, a la situación actual de dominio social que condiciona nuestras vidas, a través de un proceso evolutivo generado por el capitalismo, como fuerza predominante. Pero este proceso no se queda aquí. Su evolución continúa y llegará a su fin cuando otra predominancia la haga desaparecer, como ha sucedido con la monarquía y otros sistemas de dominación social. Es la sentencia universal que, todo lo que nace, prospera y muere, siendo reemplazado por una nueva predominancia que, rechaza el sistema de dominación social imperante.

Pero no hay acción sin reacción. La evolución de la lucha popular va paralela a la evolución capitalista. Contra toda su monstruosidad luchamos los socialistas por una predominancia popular anticapitalista. En este afán, no deberíamos hacerlo como en el Tahuantinsuyo, peleando con armas de palo contra los cañones del dominador.

Obrando con inteligencia política podemos generar predominancia popular con capacidad impositiva. Estamos en el camino correcto. El ciclo capitalista va camino a su final, como parte de su evolución.

Agosto/2025

 

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