JACOBIN
Ahora Marine Le Pen tiene prohibido presentarse a las elecciones durante cinco años. La sentencia aplica la ley tal y como está escrita, pero convierte su condena por malversación de fondos en un golpe propagandístico para su partido.
Imagen: Marine Le Pen llega a la sala del tribunal para su caso de malversación de fondos el 31 de marzo de 2025, en París, Francia. (Tom Nicholson/Getty Images)
Marine Le Pen lidera un partido fundado por negacionistas del Holocausto y antiguos colaboradores de los nazis. Habla de los franceses de origen inmigrante como ciudadanos de segunda clase y pide habitualmente que se expulse de Francia a los delincuentes nacidos en el extranjero. Tiene un largo historial de condenar la presencia de estafadores y convictos en la vida política francesa. La propia Le Pen emprendió acciones legales con fines políticos. La actual afirmación de su partido de ser víctima de un sistema judicial convertido en arma es el colmo de la hipocresía y de la doble moral.
Incluso sabiendo todo esto, es probable que la prohibición de que Marine Le Pen se presente a las elecciones resulte contraproducente.
La sentencia del tribunal de París de este lunes, con una pena de aplicación inmediata, implica que no pueda presentarse a las elecciones ni ocupar un cargo durante cinco años. Una reforma introducida en 2016 convirtió esto en un requisito de sentencia automática para condenas por malversación política de este tipo. Los defensores de Le Pen, como el presidente de su partido, el Rassemblement National, Jordan Bardella, afirman que se trata de un ataque de las «élites» contra la propia democracia. Una serie de personalidades de derecha trataron de presentar esto como un ataque del gobierno al principal partido de la oposición. Esta afirmación es exagerada, sobre todo teniendo en cuenta que el proceso legal comenzó hace una década.
Nadie está por encima de la ley, y el tribunal no podía fallar basándose en la popularidad personal de Le Pen. Pero prohibirle a los candidatos presentarse a las elecciones por delitos financieros es muy dudoso. El efecto perjudicial sobre la elección democrática parece desproporcionado con respecto al delito en cuestión, y (aún en conjunto con una multa de 2 millones de euros) resulta ineficaz para castigar al partido. Como señaló en un comunicado el partido de izquierda France Insoumise, la afirmación del Rassemblement National de ser el único «limpio» y de oponerse a un sistema corrupto está hecha trizas. Pero eso lo tiene que juzgar el electorado. France Insoumise añadió que nunca había intentado «utilizar los tribunales como medio para derrotar al Rassemblement National», sino que se basaba en «la movilización popular del pueblo francés».
El Parlamento Europeo establece normas firmes sobre el uso de los asistentes parlamentarios. Los mensajes entre los miembros del Rassemblement National, discutidos en los tribunales, muestran que durante el período entre 2004 y 2016 el partido contrató a sabiendas a militantes propios para trabajos falsos, de modo que pudieran militar a tiempo completo, sin apenas visitar el parlamento.
Esto es lo que los euroescépticos británicos definen como los «negocios redondos» de Bruselas: exactamente el tipo de cosa que se espera que condene un partido de extrema derecha autodenominado como «antisistema». En una Europa en la que los principales partidos son a menudo vehículos de campaña electoral sin una masa de miembros y ramas locales activas, este tipo de dependencia de los parlamentos y los fondos públicos para financiar el activismo político es también cada vez más normal.
Probablemente cínicos sobre el trabajo que realizan los asistentes parlamentarios de cualquier tendencia política en Bruselas, los posibles partidarios del Rassemblement National no van a estremecerse de horror al descubrir que su partido hizo un mal uso de los fondos. Aunque el probable candidato alternativo Bardella puede ser un contendiente presidencial más débil, la idea de que el partido está siendo asfixiado por una «guerra legal» con motivaciones políticas —una afirmación probablemente amplificada desde las alturas de la Casa Blanca y Twitter/X— parece bien diseñada para galvanizar a su base.
Ahora, incluso cuando el partido se vuelve más convencional en muchas áreas políticas, desde su apoyo a la OTAN hasta el abandono de su antigua postura anti-euro, podrá tomar la bandera de una defensa de la «democracia» contra las «élites».
Entonces, ¿qué sigue? Las elecciones parlamentarias del verano pasado parecían ser una victoria segura para el Rassemblement National, y Bardella aparecía como posible primer ministro. Pero, gracias al sorprendente buen resultado de la izquierda, eso no ocurrió, y en segunda vuelta hubo suficiente voto táctico como para que la alianza de extrema derecha solo quedara en tercer lugar a nivel nacional. Así que el Rassemblement National puede, incluso ahora, ser derrotado. Pero no así.