
Los mandatos de Macron han beneficiado enormemente al CAC 40: el sector del lujo, la banca, la aviación, la construcción, el armamento, el turismo y la energía. Estos sectores son prioritarios para el capitalismo francés.
Otro objetivo fundamental es convertir a Francia en el centro logístico europeo. Se están imponiendo proyectos de autopistas, el canal Le Havre-Dunkerque, la adecuación del río Oise para el transporte fluvial y la creación de megacentros logísticos en el norte. La meta es acelerar al máximo la circulación de mercancías, sin importar el impacto medioambiental.
A esto se suma el desarrollo de una gran industria maderera. La organización Alliance Forêt Bois compra y destruye nuestros bosques vivos, sustituyéndolos por plantaciones de pinos marítimos, que crecen con mayor rapidez.
Los capitalistas franceses están tan ávidos de dividendos que, debido a una crónica falta de inversión, han perdido la carrera frente a Estados Unidos y China en el ámbito de las nuevas tecnologías. No les queda más remedio que aprovechar los modelos desarrollados por otros en informática e inteligencia artificial para, posteriormente, revender servicios o adentrarse en el mercado del almacenamiento de datos mediante la proliferación de centros de datos (*datacenters*).
París, Francia, 21 de noviembre de 2019. REUTERS/Charles Platiau/Archivo.
Lo mismo ocurre con el retraso en el sector automotriz: Stellantis opera sus fábricas al 55 % de su capacidad y ha establecido una alianza con la multinacional china Dongfeng para producir vehículos eléctricos en Rennes y Flins, con el fin de «rentabilizar» estas instalaciones.
El resto de la producción industrial ha sido, en gran medida, abandonada. Desde 2014, el Estado ha permitido la venta de más de 1.600 empresas, una parte considerable de las cuales ha pasado a manos de fondos de pensiones estadounidenses. La desindustrialización continúa, marcada por cierres de plantas y 75.000 puestos de trabajo actualmente en peligro. ¡Los trabajadores no tienen por qué pagar —con su despido, el desempleo o la destrucción del medio ambiente— las decisiones que toman los capitalistas en busca de sus beneficios!
¡Es necesario expropiar, sin indemnización, todas las empresas que realicen despidos, y ponerlas bajo propiedad pública y control democrático de los trabajadores!
Artículo publicado en *L’Égalité* n.º 236, por Malou.










