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Chile: ¿Hacia dónde va el movimiento estudiantil?

Chile: ¿Hacia dónde va el movimiento estudiantil?

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Socialismo Revolucionario

CIT en Chile

Balance y Perspectivas

Para todo joven y trabajador es fundamental aprender de las luchas estudiantiles que han sacudido nuestra sociedad los últimos años. Esto es importante, si queremos entender el actual contexto de crisis social y política que vive Chile.

Para quienes defendemos el socialismo científico, como el mejor método de interpretación de la realidad, estas masivas movilizaciones no han caído del cielo; sino que reflejan las enormes tensiones y desigualdades sociales que se han acumulado por décadas, bajo el aparentemente exitoso desarrollo económico chileno.
Históricamente, las luchas de la juventud han sido el mejor barómetro de las tensiones que se desarrollan en toda sociedad; representan la nueva generación que primero se levanta en busca de una salida a la situación, en medio de un contexto de crisis del capitalismo. La historia esta llena de ejemplos; los más recientes y extraordinarios, dicen relación con el rol fundamental de los jóvenes en las revoluciones de los países árabes y norte de África en 2011, o con el papel crucial de la juventud en las masivas movilizaciones de resistencia contra los planes de austeridad en Europa… en medio de la aguda crisis global del capitalismo.

Pero entonces, ¿que causas explican estas enormes movilizaciones en Chile?

Una compleja combinación de factores económicos y políticos ha sido el trasfondo objetivo sobre el que se han desarrollado las movilizaciones estudiantiles y sociales de los últimos años.
Por ejemplo, las masivas movilizaciones del 2006 se dieron en medio de una recuperación económica, tras varios años de estancamiento, a causa de la crisis asiática de 1998. Esto sumado a la asunción de Bachelet a la presidencia, la carta más “progresista” de la Concertación, creó grandes expectativas políticas acerca del que sería un verdadero gobierno “ciudadano”, para las grandes mayorías postergadas. La “revolución pingüina” reflejó, entonces, el despertar de una nueva generación decidida a luchar por sus derechos a una educación mejor y a una vida mejor.
Ahora bien, las movilizaciones del 2011, que ocurrieron en un contexto de particular estabilidad económica en Chile, fueron potenciadas por un factor político relevante, la llegada a la moneda de un gobierno de derecha tras más de 50 años. Esto representó una verdadera provocación para amplios sectores de la población, que perciben correctamente, a éste como un gobierno de los empresarios, heredero de la dictadura y de todas las políticas neoliberales de ataque a los derechos de trabajadores y jóvenes.

Un cambio en la conciencia

Las masivas movilizaciones sociales que han ocurrido los últimos años, representan un salto enorme en el nivel de conciencia de la sociedad chilena. Se ha comenzado ha cuestionar agudamente la legitimidad de toda la institucionalidad que la clase dominante ha construido, con ayuda tanto de los partidos de gobierno como de oposición. Estas movilizaciones representan el inicio de una rebelión social contra todas las políticas neoliberales impulsadas a sangre y fuego desde la dictadura. Reflejan la enorme decepción y rabia de la mayoría de la población que ve como pisotean sus derechos fundamentales a una educación, salud, vivienda, trabajo y previsión dignos.
Pero el avance en la conciencia es desigual y contradictorio. Mientras los jóvenes sacan las conclusiones más radicales a partir de su lucha, el resto de la sociedad y especialmente los trabajadores van a la zaga, todavía. Mientras los sectores más combativos de la juventud se dan cuenta que Concertación y Derecha es lo mismo y comprenden que es necesario levantar una nueva alternativa; amplios sectores de la población aún tienen esperanzas que un nuevo gobierno de la Concertación con Bachelet a la cabeza, pueda hacer los cambios que se demandan.
La historia nos enseña que las masas aprenden por su experiencia concreta, no existen atajos. Así como al calor de la lucha y el debate los jóvenes han aprendido que organizaciones realmente defienden sus intereses, más allá de los discursos; de esta misma forma aprenderán los trabajadores en las luchas que se avecinan.

¿Hacia donde va el movimiento estudiantil?

El movimiento esta en una encrucijada. A pesar de que sus demandas tienen un gran apoyo en la mayoría de la sociedad, como lo demuestran las masivas movilizaciones de los últimos meses; éstas chocan contra un muro, el actual gobierno y el sistema capitalista en su conjunto. Ocurre que las legítimas demandas estudiantiles golpean al corazón del sistema y de los intereses de todos los grupos económicos. En verdad, responder a todas las demandas estudiantiles implicaría necesariamente nacionalizar todos los recursos naturales y una nueva constitución, por lo menos. Esto es impensable bajo el actual gobierno, ni tampoco en un eventual gobierno de la concertación con Bachelet a la cabeza.¿Como salir de esta situación? Hay que comenzar a levantar una alternativa política a este sistema.
Las movilizaciones estudiantiles, y también las de Magallanes y Aysén, son un anuncio de las futuras luchas que inevitablemente se producirán cuando la crisis económica golpee más duramente nuestras costas. Será, entonces, a partir de la unidad desde abajo entre jóvenes y trabajadores organizados en amplias coordinadoras de lucha; que se volverá urgente levantar una alternativa política a este sistema económico ciego que funciona para satisfacer los privilegios de unos pocos a costa de la opresión de la mayoría. Entonces será posible levantar una genuina alternativa revolucionaria al capitalismo, una alternativa genuinamente socialista; donde la economía funcione según las necesidades de la población, con participación directa y democrática de toda la sociedad.

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