Inicio Historia y Teoria Buenaventura Durruti: Símbolo de una revolución a medias…

Buenaventura Durruti: Símbolo de una revolución a medias…

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por Pepe Gutierrez Alvarez

Durante las legendarias jornadas de julio del 36 en Barcelona, Durruti fue uno de los que animan la ocupación del cuartel de Atarazanas, y es también uno de los del petit comité que se niega a asumir las responsabilidades de un poder revolucionario y apoya la entrega de las riendas del gobierno catalán de Companys, contra el que había luchado en tantas ocasiones. Forma parte del Comité Central de las Milicias Antifascistas y crea la legendaria «Columna Durruti» al frente de la cual asume tareas militares marchando hacia el Frente de Aragón, y más tarde, al más trascendental de Madrid. Allí se distingue por su arrojo hasta que muere en condiciones dudosas.

Su muerte es uno de los grandes enigmas de la guerra civil. Las hipótesis van desde el torpe accidente hasta un atentado estalinista, pasando por una traición dentro de sus propias filas.

En este cuadro se inserta una polémica sobre la naturaleza de sus posiciones políticas.

Para unos, Durruti se había plegado a las posiciones de la dirección de la CNT-FAI y había proclamado que había que renunciar a todo —la revolución menos a la a victoria —militar—; mientras que para otros, que se apoyan en sus declaraciones al periodista Van Passen del Star, de Toronto. En estas, Durruti sigue fiel a sus posiciones habituales, se pronuncia radicalmente desconfiado de la ayuda exterior —potencias democráticas, URSS— y del propio gobierno republicano «que podría necesitar estas fuerzas rebeldes para aplastar el movimiento de los trabajadores».

Preconiza la revolución y afirma: «…Somos nosotros los que hemos construido estos palacios y estas ciudades aquí en España y en América y en todas partes. Nosotros, los trabajadores, podemos construir otras en su lugar y mejores. No nos asustan las ruinas. Vamos a heredar la tierra, no nos cabe la menor duda. Que la burguesía haga trizas y arruine su propio mundo antes de abandonar la escena de la Historia. Nosotros llevamos un mundo en nuestros corazones. Ese mundo está creciendo en estos instantes». Su entierro, celebrado en Barcelona, reunió a una impresionante multitud y sirvió para adoptarlo como héroe de la República. Su leyenda de gigante ha ido creciendo como una bola de nieve.

Entre sus biografías, la más conocida es la de Abel Paz quien también será coautor del guion de la vibrante película documental Durruti en la revolución española (Paco Ríos, 1998)…Durruti también será evocado en Libertarias (1996), de Vicente Aranda; también sobresale el «collage» escrito por el poeta y ensayista germano Hans Magnus Enzensberger, El corto verano de la anarquía (Anagrama, Barcelona, 1998), sobre la que Pasolini (Tempo, 25-XIO-1973) escribiría que éste «ha dado una extraordinaria lección a los historiadores profesionales: ha inaugurado, nada menos, un método nuevo, ¡Vaya con el collage! La Historia sólo puede ser entendida si es interrogada desinteresadamente».

 

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