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Al capitalismo salvaje sólo le interesa detener el calentamiento global, si es negocio

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Por Adán Salgado Andrade, México

Vivimos controlados por un sistema en donde lo único importante es tener ganancias, sea fabricando alimentos o armas, cosas muy opuestas, pero que dan cuenta de la “versatilidad” que el capitalismo salvaje tiene.

Desde hace algunos años, el tema de las energías “verdes”, como la eólica o la solar, o los autos eléctricos, se han puesto de moda, no tanto por ayudar realmente al planeta, sino para crear nuevos impulsos consumistas, disfrazados de “conciencia verde”, que sigan estimulando sobreproducción y venta masiva.

Por ejemplo, se nos ha hecho creer que los autos eléctricos serán la panacea para “limpiar” el ambiente, pero, en realidad, no se ha dicho que aunque no generan gases directamente, su contaminación será de otro tipo, fomentando el destructivo extractivismo, para minar materiales como el litio, el grafito, el cobalto o los metales de tierras raras, que provocarán otro tipo de devastación (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/09/los-autos-electricos-no-son-la-panacea.html).

Por eso, varios estudios indican que no se trata de cambiar el parque vehicular mundial por autos eléctricos y, mucho menos, que sean grandes y potentes, pues sería lo mismo en cuanto a consumo energético (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/02/se-requieren-menos-autos-incluso.html).

Es como en la actualidad, que hay autos que usan demasiada gasolina, como los SUV’s, es decir, tienen alto consumo energético. Sucede lo mismo con los SUV’s eléctricos, que gastan la energía equivalente a la de un auto compacto de gasolina. De qué serviría que se sustituyeran, pongamos por caso, 800 millones de autos compactos de gasolina por 800 millones de SUV’s, eléctricos, si la energía consumida equivalente, sería la misma. De nada. No sólo eso, sino que contaminarían de otra forma, no emitiendo humo, pero fomentando el extractivismo, por toda la depredadora y contaminante actividad minera requerida para extraer litio, grafito, cobalto, metales de tierras raras que, además, están escasos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/03/la-explotacion-de-litio-otro-desastre.html).

Y eso, sin contar todo el material nuevo requerido, como hierro, cobre, aluminio, plástico… para fabricarlos, además de toda la energía necesaria para tal fabricación y la consecuente combustión, que depredarán y contaminarán todavía más a este extremadamente afectado planeta.

Aúnese toda la cantidad extra de electricidad que deberá generarse para cargar a tantos cientos de millones de vehículos eléctricos y se pierden totalmente las “ventajas” ambientales que pudieran brindar esos autos.

Aun así, esas consideraciones no están siendo tomadas en cuenta por las automotrices, como General Motors, GM, por ejemplo, que va a descontinuar en el 2023, la producción de dos autos eléctricos que actualmente fabrica, pequeños y económicos, el Chevy Bolt y el Chevy Bolt EUV, y que lo ha hecho desde hace más de diez años. Como no le dejan tanto dinero, va a sustituirlos por dos potentes SUV’s, el GMC Sierra y el Chevrolet Silverado, “que satisfarán los gustos por lo grande y potente, de los estadounidenses que gustan de esas características, de conducir poderosos SUV’s”, como dice Lauren Leffer, en su artículo del portal Gizmodo, titulado “La muerte del Chevy Bolt es una mala noticia para la Tierra” (ver: https://gizmodo.com/chevy-bolt-evs-gm-electric-vehicles-pick-up-truck-1850377236).

Y lo hace esa empresa simplemente por la ganancias, pues esos vehículos le darán más dinero, no como los Bolt’s, que al inicio, “hasta le estaban haciendo perder $9,000 dólares cada uno”. Y como siguen siendo los vehículos más baratos que pueden adquirirse, $26,500 dólares – menos los $7,500 dólares de subsidio gubernamental –, “la gente los compra mucho, pero eso, se acabará”, dice Leffer.

Eso demuestra que el interés de GM, como el del resto de las empresas capitalistas de todo tipo, “preocupadas” en invertir en las “energías verdes”, es la simple ganancia, no que realmente estén preocupadas en crear un ambiente menos depredado y contaminado.

Como señalo arriba, si esos SUV’s eléctricos tienen consumos energéticos equivalentes a autos de gasolina compactos, ¿cuál es, entonces, la ventaja? Obviamente, ninguna. Es, simplemente, la ventaja para GM, que espera ganar más con esos vehículos tan “tragones” de electricidad.

Es una prueba de cómo al capitalismo salvaje no le interesa en lo más mínimo la salud planetaria.

Otra más es que muchas empresas que no hacía mucho, habían “abrazado” la causa “verde”, dejaron de hacerlo, pues están perdiendo dinero.

Desde los inicios de los 2010’s, muchas empresas se volvieron “verdes”, no porque realmente se preocuparan por ayudar a disminuir contaminación y depredación ambiental, sino por moda, una moda que dejaba ganancias. Hubo pioneras, como la empresa Solyndra, que comenzó a fabricar en el 2008 paneles solares, de una aleación de  cobre, indium, galio y selenio, pues en ese entonces, el sílice subió mucho de precio, de $50 dólares por kilogramo a $300. Pero como volvió a bajar, en el 2010, a menos de $30 dólares por kilogramo, dicha empresa quebró, pues, repito, sus intenciones no fueron samaritanas, sino lucrar con los paneles solares (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2012/05/el-gas-natural-de-esquisto-el-regreso.html).

Muchas empresas, bancos y otras instituciones financieras, también han pretendido volverse “verdes”, ya no invertir en energías fósiles – sucias, como también se les llama, aunque, finalmente, todas lo son. Pero cuando comienzan a perder dinero, renuncian a sus samaritanas intenciones y buscan lo que deje dinero.

Naveena Sadasivam, en su artículo del portal Gizmodo, titulado “Grandes de Wall Street se están retractando de sus compromisos climáticos”, expone cómo instituciones financieras, como Vanguard, administradora de fondos de pensión e inversiones, han renunciado a apoyar a proyectos verdes porque no dejan dinero (ver: https://gizmodo.com/wall-street-s-biggest-names-are-backing-off-their-clima-1849874177).

Dice Sadasivam que en el 2022, surgió una iniciativa dentro de la conferencia mundial COP26, para discutir medidas para disminuir contaminación y depredación, y se formo la Alianza Financiera de Glasgow para el Logro de Cero Emisiones (GFANZ por sus siglas en inglés), en la cual, varios bancos e instituciones financieras se comprometieron a invertir solamente en proyectos de energía “verdes”.

“En esa conferencia, 450 firmas dijeron que poseían en conjunto $130 billones de dólares (millones de millones), cuatro veces el PIB de Estados Unidos, listas para impulsar un planeta libre de emisiones contaminantes”.

Instituciones como el gigante financiero Blackrock o la mencionada Vanguard, primero dijeron que, por el bien de sus accionistas, “seguirían invirtiendo en proyectos de energías fósiles, además de los de energías limpias, pues eran los que seguían dejando utilidades”.

Pero, a finales de abril del 2023, Vanguard, “renunció totalmente a GFANZ, pues primero está el beneficio de sus accionistas y ahorradores, que empresas ecoambientales que no dejen ganancias”. Además, como el poder judicial está dominado por republicanos, éstos han amenazado a instituciones como Vanguard o Blackrock, que están apoyando a empresas no contaminantes, “a que se centren en sus tareas de generar ganancias, no de ser ecológicos”.

Vean cómo los conservadores republicanos apoyan totalmente a las empresas, no importa que contaminen, pero que dejen ganancias. Justo como hizo Trump durante su nefasto mandato, que eliminó cuestiones como que los autos de combustión interna tuvieran un límite de emisiones. Para él, lo más importante era el crecimiento económico de Estados Unidos que, decía, “está por sobre cualquier otra cosa”. Además, como negacionista del cambio climático y de que, si existía, no se debía al ser humano, fue lo que menos le importó, proteger al medio ambiente. Desligó a Estados Unidos del Acuerdo de París para limitar las emisiones contaminantes y de otros acuerdos que buscan ese objetivo.

Y seguramente muchas otras empresas o instituciones financieras se apartarán o abrazarán parcialmente ser “verdes”.

Curiosamente, a finales también de abril del 2023, la Suprema Corte de Justicia de EU, aplicó varias demandas en contra de petroleras como Chevron, Shell, BP y otras. Tales demandas, trasladaron los juicios de cortes federales a estatales, lo que estaban tratando de evitar tales petroleras, pues de haberse juzgado como delitos federales, les habría salido más barato, al ser demandas únicas. En cambio, al ser juzgadas estado por estado, cada uno de éstos, fijará los daños y los pagos y multas que juzgue convenientes, de lo que las contaminantes y depredadoras actividades de aquéllas, hayan ocasionado (ver: https://gizmodo.com/the-supreme-court-just-unleashed-a-flood-of-lawsuits-ag-1850379762).

Pero eso, en mi opinión, no es otra cosa más que obtener un “dinerito” extra, pues pagados daños y multas, esas empresas podrán seguir operando, porque en ese país tan materialista y negociante, todo se arregla, hasta delitos ambientales, mediante el respectivo pago de daños y multa correspondiente.

Eso es justo como el esquema que se estableció en los 1990’s, de que se vendían bonos para “contaminar”. Las empresas que contaminaban menos de una “cuota de contaminación”, podían vender bonos a las que pasaban de sus cuotas. Ese esquema, por supuesto que no sirvió para limpiar el ambiente, pero sí dejó varios cientos de millones de dólares de ganancia para las empresas que menos contaminaban y no que no emitieran contaminación en absoluto. Hipocresía pura.

Es una “estrategia” que se sigue aplicando, con la falsa premisa de que con tal de ganar dinero, las empresas bajarán sus topes de contaminación, para vender los que les sobren. Pero no ha funcionado así y la contaminación y depredación, en general, han ido subiendo año con año.

Así que, como puede verse, el capitalismo salvaje es guiado únicamente por su afán de tener más y más ganancias y acumular y acumular, lo que se traducirá en los hombres más ricos del planeta, “dignos” representantes de tal mezquino sistema.

Lo demás, no importa, ni que el planeta se convierta rápidamente en un infierno.

Contacto: studillac@hotmail.com    

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