Paradójicamente, contar con una mayor preparación académica no garantiza una salida rápida del desempleo.
El estudio indica que quienes poseen educación universitaria completa son los que más demoran (9,5 meses en promedio). Esto se debe a que buscan puestos acordes a sus calificaciones y expectativas de renta para evitar el subempleo.
Esta situación genera un impacto profundo no solo en lo económico, sino también en la salud mental y la autoestima de miles de profesionales en Chile.











