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Con este fallecimiento, la salmonicultura industrial que opera en Chile suma 12 trabajadores muertos durante 2026. La empresa noruega no informó la identidad ni la relación contractual del trabajador, mientras la Policía de Investigaciones y el Servicio Médico Legal indagan las circunstancias y la causa de su muerte.
Región de Los Lagos, Chile. 13 de agosto de 2026 (Ecoceanos).- Un trabajador murió la noche del 11 de agosto tras caer a un tanque con sustancias químicas mientras realizaba labores en el área de biofiltros de una piscicultura de reproducción y genética perteneciente a la transnacional salmonera noruega Mowi, ubicada en el sector de Huillinco, comuna de Chonchi, isla de Chiloé.
Según los antecedentes conocidos, el trabajador desempeñaba funciones de jefatura en la instalación al momento del accidente. Tras la caída se desplegó un amplio operativo de emergencia, pero el trabajador falleció. La Policía de Investigaciones (PDI) y el Servicio Médico Legal (SML) realizan las diligencias destinadas a establecer las circunstancias del hecho y la causa precisa de su muerte.
Con este nuevo fallecimiento laboral, la salmonicultura industrial que opera en Chile suma 12 trabajadores muertos durante 2026, de acuerdo con el registro del Centro Ecoceanos.
Faenas de alto riesgo en sistemas de recirculación
Los biofiltros son un componente central de las pisciculturas que funcionan mediante sistemas cerrados de recirculación de agua, conocidos como RAS. Consisten en estanques donde comunidades bacterianas procesan y transforman los compuestos nitrogenados generados por las fecas de los peces y los residuos de alimentos no consumidos, antes de que el agua tratada vuelva al circuito de cultivo.
Las labores de mantención asociadas a estos sistemas pueden implicar el ingreso a espacios confinados, contacto con sustancias químicas y presencia de agua y gases. Estas condiciones son consideradas de alto riesgo y exigen medidas estrictas de prevención, monitoreo y respuesta ante emergencias.
La investigación deberá determinar qué protocolos estaban vigentes, si el trabajador contaba con los elementos de protección correspondientes, cuánto tiempo transcurrió antes de activar el rescate y si existían procedimientos adecuados para enfrentar una caída al interior del tanque.
Secretismo salmonero ante una nueva muerte laboral
Mediante una declaración pública, Mowi Chile confirmó que el trabajador falleció mientras realizaba labores en el área de biofiltros de una piscicultura perteneciente a su división de reproducción y genética.
Sin embargo, la empresa no informó la identidad del trabajador, la hora exacta del accidente ni el nombre de la instalación afectada. Tampoco precisó si mantenía un contrato directo con Mowi o dependía de una empresa contratista chilena.
En su declaración, la compañía señaló que su prioridad es entregar apoyo a la familia, seres queridos y compañeros de trabajo del fallecido, junto con expresar sus condolencias. Agregó que, en señal de respeto hacia la familia y mientras se desarrollan las investigaciones, no entregará mayores antecedentes.
La falta de información impide conocer las condiciones laborales y de seguridad existentes al momento del accidente, así como establecer eventuales responsabilidades. Esta opacidad se produce, además, en un contexto marcado por la reiteración de accidentes fatales y una fiscalización estatal insuficiente sobre la industria salmonera.
Dos jóvenes buzos murieron en solo 27 días
El 2 de julio, Damián Cristófer García Álvarez, joven buzo mariscador intermedio de 27 años proveniente de la pesca artesanal, murió mientras realizaba labores submarinas en el centro de cultivo Bután 7, operado por Mowi Chile y ubicado a unas 50 millas al suroeste de Puerto Aguirre, en la Región de Aysén.
García Álvarez trabajaba subcontratado por El Tridente Servicios Acuícolas, empresa que presta servicios de mantención y limpieza de redes para Mowi Chile en esta zona de la Patagonia.
Solo 27 días antes, el 5 de junio, había muerto Víctor Guerrero Barría, buzo intermedio de 39 años, mientras realizaba labores submarinas en el centro de cultivo Serrano, ubicado en el sector de isla Serrano, al sureste de Melinka, comuna de Guaitecas, Región de Aysén.
Guerrero también se encontraba subcontratado por El Tridente Servicios Acuícolas, que en esa oportunidad prestaba servicios a la empresa mandante AquaChile. Esta última pertenece al conglomerado chileno Agrosuper S.A., propiedad de la familia Vial.
La reiteración de trabajadores subcontratados entre las víctimas vuelve a situar en el centro del debate la fragmentación de las responsabilidades laborales y empresariales existente en la cadena productiva del salmón.
Ecoceanos: La millonaria expansión de la industria exportadora del salmón en el sur de Chile se realiza con la sangre de trabajadores precarizados
“El hecho de que la industria exportadora del salmón presente en Chile haya registrado durante el primer semestre de 2026 un promedio de 1,5 trabajadores fallecidos por mes confirma las denuncias que presentamos junto con Fundación Libera ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos —USTR, por sus siglas en inglés— en julio de este año, sobre las precarias condiciones de trabajo, los impresentables indicadores de inseguridad laboral y las denuncias sobre prácticas de trabajo forzoso existentes en esta megaindustria exportadora”, señaló Juan Carlos Cárdenas, médico veterinario y director del Centro Ecoceanos.
Estas denuncias se encuentran respaldadas por los registros de la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (Directemar), organismo dependiente de la Armada de Chile, que contabiliza más de 270 accidentes de buceo en centros de cultivo de salmón entre 2004 y 2026. De ellos, 49 tuvieron consecuencias fatales.
La salmonicultura chilena es la principal abastecedora del mercado de Estados Unidos, país al que destina el 40% de su producción. Para Ecoceanos, las millonarias ganancias y la expansión de esta industria no pueden continuar separándose de su costo humano.
Esta nueva muerte forma parte de un modelo productivo sostenido en la subcontratación, la precarización laboral, graves deficiencias de seguridad y una fiscalización pública incapaz de impedir que una jornada de trabajo vuelva a terminar en tragedia.











