Inicio Internacional ¡¡La gran victoria que necesita explicarse a gritos!!

¡¡La gran victoria que necesita explicarse a gritos!!

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por Franco Machiavelo

Según diversas críticas y editoriales, incluso desde medios que no suelen ser precisamente revolucionarios, la aventura bélica de Donald Trump contra Irán terminó generando más preguntas que respuestas. Y cuando una «victoria» necesita ser explicada todos los días, defendida en cada entrevista y redefinida en cada discurso, quizá no sea tan victoria después de todo.

La contradicción es evidente. Se prometió fuerza, se prometió autoridad, se prometió restaurar el prestigio imperial. Sin embargo, al finalizar el conflicto, el debate principal no era cuán grande había sido el triunfo, sino cuáles habían sido exactamente los objetivos y si éstos se habían cumplido.

Desde una perspectiva dialéctica, la situación resulta reveladora. El poder que pretendía exhibir su hegemonía terminó exponiendo sus propias limitaciones. La fuerza militar podía destruir objetivos materiales, pero no podía resolver las contradicciones políticas que dieron origen al conflicto. La potencia más poderosa del planeta descubrió, una vez más, que la realidad no siempre obedece a los comunicados de prensa.

Y qué ironía histórica: mientras algunos medios y comentaristas proclamaban éxitos estratégicos, otros se preguntaban por qué comenzó la guerra, qué se había conseguido realmente y por qué las justificaciones parecían cambiar constantemente. La narrativa oficial chocaba con los hechos concretos, y de esa contradicción surgía una pregunta incómoda.

Porque la historia tiene un sentido del humor particularmente cruel. Los arquitectos de las demostraciones de fuerza suelen imaginarse escribiendo epopeyas de gloria. Pero a veces terminan escribiendo estudios de caso sobre los límites del poder.

La lección es simple. Ninguna maquinaria propagandística puede eliminar las contradicciones de la realidad. Cuando los objetivos son difusos, cuando los resultados son discutidos y cuando incluso sectores del establishment comienzan a cuestionar la aventura, la proclamada victoria deja de parecer una victoria y comienza a parecer una explicación interminable de por qué debería considerarse una victoria.

Y como suele ocurrir en la historia, las contradicciones terminan hablando más fuerte que los discursos. 

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