Se CAE el CAE
y más de algún «periodista» al pedo…
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escribe Luis Casado
Para abundar en las pelotudeces es recomendable ser el dueño de los medios en que ejerces el periodismo. Es el caso de Tomás Mosciatti quién, junto a sus hermanos, detenta la propiedad de Bío Bío Comunicaciones, empresa que agrupa los medios de comunicación fundados por su padre, como Radio Bío Bío, Radio Punto 7 y Canal 9 Bío-Bío Televisión.
Hace unos días Tomás -¿puedo llamarlo Tomás?– discurría sobre algunos altos funcionarios de gobierno, muy bien remunerados para lo poco que hacían, que rehusaron pagar sus créditos CAE.
La conclusión de esta autoridad en materia de análisis primarios y primitivos fue muy simple: “En el gobierno de Boric se creó la sensación que no había que pagar”. “Razón” por la cual los estafados del CAE no se apresuran en ir a pagar la deuda generando con ello la indignación de nuestros Shylock locales.
En la obra de Shakespeare, el usurero estableció condiciones leoninas para prestarle dinero a Antonio: Antonio debe devolverlo íntegramente en tres meses. Si la deuda no es satisfecha en el plazo estipulado, el deudor debe darle a Shylock una libra de la carne de su propio cuerpo.
O bien, aceptar que un gobierno mentiroso, impotente, inepto e inapto, pasándose por la estrella del sur los más sagrados preceptos en los que reposa el capitalismo, entre a saco en su cuenta bancaria para practicar la sustracción ilegal del dinero que allí encuentre.
Adiós el “secreto bancario” que establece legalmente que ciertas informaciones no pueden ser divulgadas por un banco a quienes no son sus clientes. La ley señala que la información referida a los depósitos y captaciones que reciban los bancos debe ser mantenida en secreto.
A Mosciatti no le molesta que tal disposición legal sea enrollada como papel higiénico para servir de instrumento destinado a las abluciones anales con el fin de devolverle su pulcritud al pequeñín.
Mosciatti omitió señalar que, en virtud de los talentos de los Chicago Boys entronizados por la dictadura, en Chile lo que fueron servicios públicos fueron transformados en mercancías para que un puñado de sátrapas encontrase oportunidades de negocio.
Es verdad que el CAE fue una genialidad del renegado Lagos, quién ni siquiera postuló a ser elegido Secretario General de la ONU después de tal hazaña: el Crédito con Aval del Estado (CAE), es un crédito universitario establecido en Chile en junio de 2005 mediante la ley N.º 20.027, redactada y aprobada bajo el gobierno de Ricardo Lagos.
Con ello Lagos no hizo sino copiar un ejemplo venido del imperio.
La Educación, como la Salud y otros servicios que fueron públicos, son financiados con parte del PIB creado por cada nación con el trabajo de su población. Si eliminas los servicios públicos, buena parte de esa riqueza pasa a engrosar la parte del lucro del capital.
La juventud, el futuro de la nación, la cultura, la ciencia, la investigación, las innovaciones… se inscriben muy formalmente en la columna del Debe. O se arrojan al inodoro y se jala la cadena…
Sin embargo, tan ocurrente “solución” no resuelve nada y condena al país y a su población a un progresivo y seguro empobrecimiento que termina en una crisis societal.
Es el caso de los Estados Unidos, que ostenta una deuda equivalente a la del CAE cuyo monto no cesa de crecer a niveles inimaginables:
La deuda de los estudiantes en los EEUU llegó a un total de U$ 1,833 billones mientras retoma su crecimiento anual después de una caída en el periodo 2023-24.
En claro, U$ 1.833.000.000.000 o lo que es lo mismo un 4,67% del total de la deuda pública yanqui que se eleva al 123,30% de su Producto Interior Bruto: más de 38,5 billones de dólares.
Cuesta imaginar lo que el monto de la deuda estudiantil yanqui representa, habida cuenta que supera el PIB de muchos países. Por ejemplo, esa deuda equivale a 5,16 veces el PIB chileno.
En EEUU la cuestión del financiamiento de la Educación no fue resuelta, sino simplemente enviada a un futuro imprevisible, o si prefieres a las calendas grecas.
¡Ya se las verán las futuras generaciones!
Exactamente lo que hizo Ricardo Lagos con el CAE, y luego Gabriel Boric al no cumplir su promesa de condonar la deuda.
Mosciatti, que oficia de periodista, no se molesta en investigar las causas que determinan que el CAE, o la deuda estudiantil yanqui, permanezca impaga. Son exactamente las mismas que en Chile, y recientemente han sido constatadas en Europa donde la Educación sigue siendo un servicio público: los diplomas de las más altas instituciones educacionales ya no garantizan un empleo.
Contraer una deuda significativa a largo plazo es lo que cualquier economista –con o sin deuda CAE– estimaría extremadamente arriesgada e imprudente por la sencilla razón de que las condiciones que se encontrarán al cabo de cinco o más años son totalmente desconocidas, excepto para Yolanda Sultana.
El capitalismo detesta –odia– la incertidumbre, ante la cual cualquier inversionista detiene la mano que debía firmar un contrato.
¿Qué es lo que llevó a Ricardo Lagos, a toda la Concertación y al Frente Amplio, a estimar que estudiantes adolescentes pueden contraer una obligación de esa naturaleza cuando aún no conocen ni el mundo del trabajo, ni las condiciones financieras que prevalecerán en el futuro, ni la realidad económica que fluctúa al ritmo de las guerras, la llegada del Niño y/o la Niña, las sequías, el precio de la energía, la abundancia o la escasez de las materias primas, la voluntad de Dios y –más importante aún– el estado de las hemorroides de Donald?
En fin… que como te decía, para abundar en las pelotudeces es recomendable ser el dueño de los medios en que ejerces el periodismo.













